Archive for Mayo, 2009

Vomitos y diarrea

Escrito por admin en La salud en casa

Se trata de los signos de procedencia digestiva más habituales. Son muy frecuentes, en especial la diarrea, debido a que el recién nacido no cuenta con la flora intestinal indispensable para la transformación final de los residuos alimentarios. Esta situación se prolonga hasta bien cumplido el primer año de vida.
Los vómitos muestran una graduación significativa. Así, es totalmente normal que el lactante devuelva algo de los alimentos recién ingeridos (regurgitaciones); de aquí que sea conveniente mantenerlo un tiempo, tras las tomas, con el torso y la cabeza erectos a fin de facilitarlo, ya que de otra manera existe la posibilidad de que el contenido gástrico se vierta al exterior.
Los vómitos pueden dividirse en dos grandes grupos. El primero, que es el menos frecuente y sin duda el más grave, consiste en la expulsión brusca del contenido gástrico, con una fuerza notable y sin que se registren arcadas; esta clase de vómitos es de origen orgánico y requiere la urgente consulta con el médico. El segundo, en cambio, muchísimo más usual, va precedido de esfuerzos y se traduce por un chorro menos potente; su origen es digestivo.
Es de fundamental importancia tener en cuenta los fenómenos que van asociados con el vómito. La presencia concomitante de diarrea hace pensar en una infección digestiva; la tos y el constipado explican a veces el vómito por simple mecanismo reflejo, con punto de partida en la mucosa de la garganta.
El vómito acompañado de llanto intenso, como si el niño sufriera un gran dolor, requiere la urgente intervención médica, pues es probable que el cuadro sea muy comprometido (obstrucción intestinal). Cuando el niño vomita de modo persistente se debe pensar que, pese a que el origen de los vómitos no sea importante, el organismo está perdiendo gran cantidad de líquidos y sustancias minerales, y esto puede conducir a un cuadro grave de deshidratación.
La diarrea infantil es un cuadro muy frecuente y no siempre responde a situaciones claramente patológicas. Puede haber diarrea por excesiva ingestión de azúcar u otras transgresiones dietéticas, por el inicio de la inclusión de alimentos sólidos en la dieta o por la aplicación de algún fármaco recetado para otro proceso (como por ejemplo, los antibióticos, que modifican la flora intestinal).
Al igual que en el vómito, la diarrea pertinaz puede conducir a un cuadro de deshidratación. Es necesario, en consecuencia, que el niño ingiera abundantes cantidades de agua, al tiempo que se consulta con el médico. También están indicadas las tomas de agua de arroz o de agua de zanahoria. Para prepararlas, basta con hervir durante media hora como mínimo una cierta cantidad de estos productos y aprovechar el agua de cocción resultante.

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Fiebre

Escrito por admin en La salud en casa

Los signos
Entre las distintas manifestaciones a que pueden dar lugar las enfermedades del niño, hay algunas que, por su frecuencia, deben conocerse lo suficiente a fin de no alarmarse y solicitar con serenidad los servicios asistenciales.
Fiebre
Es un signo común a casi todas las enfermedades infantiles. No se trata de una afección propiamente dicha, sino de la señal de que el organismo está luchando contra algún tipo de agresión. Los medicamentos que la combaten no atacan su causa; son, por lo tanto, de carácter puramente sintomático.
En los lactantes y en los niños pequeños es común asistir a súbitos y violentos aumentos de la temperatura ante una agresión pequeña e, incluso, insignificante.
La temperatura normal de un niño de corta edad es de hasta 37,5 °C en el recto, con un ligero aumento vespertino y después de las comidas. En casos de fiebre, la temperatura puede alcanzar fácilmente los 39 o 40°.
La primera medida a tomar frente a un niño con fiebre es hacer que repose. No hay que someterlo a temperaturas excesivamente altas, por lo que no debe prodigarse el uso de mantas, ropas de abrigo, etc. Si la temperatura ambiente es lo bastante cálida (por encima de 20°), resulta conveniente que el niño repose cubierto con una sábana, o incluso bañarlo con agua tibia.
Habitualmente, se le pueden administrar antitérmicos en preparaciones especialmente dosificadas para los niños. Se deben administrar, también, líquidos, ligeramente azucarados.
Por último, es necesario observar si la fiebre va o no acompañada de otros síntomas, sobre todo en tres zonas: la respiratoria (tos, mucosidades nasales), la digestiva (vómitos y diarreas) y la de la piel (erupciones).
Se recomienda siempre llamar al médico.

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Vacunas niños

Debido a que son escasos los efectos indeseables en relación con los beneficiosos, las contraindicaciones son pocas y tan sólo conciernen a niños con inmunodeficiencias o con enfermedades graves.
El ejercicio de la vacunación es tarea encomendada a los padres. No obstante, en casi todos los países con cierto grado de desarrollo el Estado controla en cierta medida el cumplimiento de las medidas preventivas. En caso de epidemias, a menudo se aplican vacunaciones especiales, como es el caso de las antigripales.

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Vacunas

Clases de vacunas
Las vacunas que se utilizan hoy en día son la D.T.T. (difteria, tos ferina y tétanos), la polio oral, la «triple vírica» (rubéola, sarampión, parotiditis) y la antitetánica.
Vacunas como la anticolérica o la antitífica sólo se emplean en el caso de que el niño (o el adulto) viva o se traslade a alguna zona del mundo en donde la afección sea endémica, o en casos especiales. Otras vacunas, en cambio, como la antihepatitis B, sólo son necesarias en grupos de población de alto riesgo.

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Vacunacion

Prevenciones (vacunaciones)

Las vacunas son preparados biológicos confeccionados a partir de agentes infecciosos o de algunos de sus productos (toxinas), que, inyectados o tomados por vía oral, confieren una inmunidad específica contra una enfermedad determinada. El agente patógeno en cuestión suele estar inactivo o atenuado en su virulencia.
La introducción en el organismo de estas sustancias, que actúan como antígenos, determina la formación de complejos moleculares de defensa, que reciben el nombre de anticuerpos. Éstos confieren una inmunidad cuya duración es indeterminada en algunos casos, con plazos en otros, y, las más de las veces, definitiva.
Tal como puede verse en la tabla adjunta, para adquirir la inmunidad definitiva son necesarias a menudo dos o tres dosis.
En la actualidad, los preparados que se usan para la vacunación son totalmente inocuos y ya no se observan los graves casos de reacción que se presentaban en los primeros años de esta práctica. A lo sumo, puede que aparezca una pequeña inflamación dolorosa en el punto de inoculación o bien una ligera febrícula.

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Enfermedades niños

Enfermedades del niño y escolaridad

Todas las enfermedades hasta ahora reseñadas imponen la ausencia del niño del medio escolar. La determinación de cuánto ha de durar dicha ausencia depende de la afección considerada y de los diversos criterios de curación.
En las paperas, el ausentismo debe durar hasta la completa desaparición de la tumefacción. En el resto de las enfermedades, el período de estancia en el hogar dura de 10 a 14 días, siendo algo más prolongado en el caso de la tos ferina.

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Paperas

Es una enfermedad causada por un virus que afecta fundamentalmente la glándula parótida. Ésta es la de mayor volumen entre las glándulas salivales y se encuentra localizada en el ángulo formado por la mandíbula y el pabellón auricular. Suele afectar a los testículos en los adolescentes y, más raramente, al páncreas. También puede producir meningitis.
El inicio de la parotiditis se caracteriza por fiebre alta, dolor de oídos y gradual tumefacción de las mejillas. Se transmite por contacto directo y es altamente contagiosa durante el período de incubación, que dura de 18 a 21 días.
Las paperas carecen de medicación específica, por lo que el tratamiento del enfermo se limita a las medidas higiénicas de orden general. Existe vacunación preventiva.

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La Tos

Tos ferina
Causada por un germen bacteriano, la tos ferina es una infección de las vías respiratorias caracterizada por accesos de tos compulsiva y ruidosa, de un mes de evolución y con tratamiento no siempre efectivo. Los accesos de tos llegan a ser incontrolables.
Suele ser muy grave durante el primer año de vida, pero menos importante en otras edades.
La tos ferina no confiere inmunidad duradera, una vez sufrida, lo que hace posible que se pueda enfermar en más de una ocasión. Existe, no obstante, una vacuna preventiva.

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