Archive for noviembre, 2009

Desarrollo social

Escrito por en psicologia

El desarrollo afectívo-social
Uno de los hitos más importantes en el desarrollo afectivo que da comienzo a los 4 años es el de la separación de la madre —que socialmente viene indicada por el comienzo de la edad preescolar— y el de la aparición en escena, desde el punto de vista psicológico, del padre.
No es que éste haya estado ausente del horizonte de los primeros años de la vida del niño. Ahora bien, la presencia paterna, hasta esc momento de menor importancia que la presencia materna, adquiere en esta etapa su plena importancia.
Esto tiene conexión con el hecho de que el niño ya es capaz de comprender las ausencias; ahora ya sabe que un objeto, aunque no esté a su lado, puede existir igualmente.

Por otra parte, el niño de esta edad experimenta las diferencias sexuales, que incorpora como elementos decisivos, en uno u otro sentido, de su propia identidad. En este proceso de diferenciación, la referencia al padre es muy importante.
El padre, además, representa el orden exterior, y el niño afronta ahora unas exigencias de autonomía y emancipación que le llevan a indagar con extrema curiosidad las características de este mundo exterior cuyo representante es precisamente el padre.
Después de los 5 años, la orientación afectiva del niño empieza a diversificarse de manera cada vez más rotunda. La identificación con los padres se amplía orientándose hacia otros modelos, como por ejemplo los maestros. La capacidad afectiva del niño, al mismo tiempo, se canaliza hacia otros niños de su edad, con los que comienza a anudar relaciones amistosas.
Este proceso de orientación hacia el exterior no impide que coexista un proceso inverso, que apunta a la construcción y fortalecimiento del propio Yo. El niño aspira a hacerse valer en todo lo que hace y su necesidad de afirmación necesita todavía del caluroso afecto de los padres. En este momento, como en pocos, el niño está muy sensibilizado hacia la opinión de los demás y se inquieta al saber que puede cometer equivocaciones.

Sin Comentarios

Desarrollo del niño

Escrito por en psicologia

Al iniciarse este período, el niño atraviesa lo que se ha dado en llamar «la edad de los porqués». Ya con anterioridad había atravesado por una etapa semejante —hacia los 2 años—, pero entonces el interés del niño era por saber el nombre de las cosas, mientras que lo que ahora desea saber está en relación con la causa y la finalidad de las cosas.

El pensamiento infantil continúa siendo en un principio un pensamiento todavía concreto, todavía incapaz de abstracción. Pero con una particularidad, y es la de un aumento de la capacidad de simbolización ligada al desarrollo de un lenguaje cada vez más evolucionado.
A través del lenguaje, el niño adquiere ya nuevos conocimientos, sin que éstos tengan necesariamente que ser experimentados. Para un niño de 4 o 5 años es ya de por sí una experiencia aquello que oye decir a sus padres o a sus maestros, o simplemente lo que oye cuando ve la televisión.
Hacia los 6o7 años, no obstante, la inteligencia del niño produce un salto cualitativo. Es el momento en que tiene lugar el aprendizaje
de la lectura y de la escritura, que marca un hito en la evolución intelectual infantil.
El pensamiento en esta época se va haciendo cada vez más positivo y se indagan las causas racionales de los hechos que se observan. Al propio tiempo, el egocentrismo característico de las etapas anteriores va cediendo el paso a un sentido crítico que no hace sino aumentar con la edad. También remite la antigua proyección mágica que hacía que las cosas estuvieran animadas. A los 6, a los 7 y a los 8 años, un niño distingue ya claramente qué es lo que pertenece al ámbito de la fantasía y cuáles son los hechos que corresponden a la realidad tangible.
Las adquisiciones intelectuales de este período son muchas. En primer lugar, la atención y la memoria se desarrollan de una forma extraordinaria. Esto posibilita al niño el concentrarse en aquellos temas que son de su interés —aunque no de forma sostenida como un adulto—. Por otra parte, es capaz de recordar cosas increíbles, aunque de forma mecánica, sin saber explicar todavía lo que quieren decir y sin llegar a desentrañar su conexión lógica.
Esto no quiere decir que el niño no se preocupe por saber si su pensamiento es correcto o no. En realidad, es en este momento cuando se ponen las bases de lo que constituye una de las cualidades esenciales de la inteligencia adulta: la reversibilidad.
La reversibilidad constituye el primer eslabón del pensamiento lógico y consiste en la posibilidad de pensar las acciones al revés. Para el niño de esta edad, esta adquisición le es muy útil para aprender las primeras operaciones matemáticas.
Por último, hay que señalar otra de las adquisiciones fundamentales de esta etapa. Se trata de la maduración de las nociones objetivas de tiempo y de espacio. Esto supone para el niño tomar conciencia de las distancias, de las medidas y del tiempo en que vive, siempre y cuando todo ello no se presente de forma muy abstracta.

Sin Comentarios

El niño

Escrito por en psicologia

EL NIÑO DE 4 A 8 AÑOS
En esta etapa, que comienza cuando el niño se encuentra en edad preescolar y que concluye con su plena integración en el mundo socializado de la escuela, culminan los distintos desarrollos evolutivos de la primera infancia. Psicomotricidad, inteligencia, lenguaje, hábitos, afectividad…, todo confluye en la formación de una personalidad que hacia los ocho años ya aparece consolidada en sus líneas de fuerza.

Sin Comentarios

Formacion de habitos

Escrito por en psicologia

La formación de hábitos
Ya se ha hablado de la importancia de que los padres enseñen a sus hijos a distinguir lo que es bueno de lo que es malo, esto es, de que impongan normas. No hay que esperar que los niños entiendan éstas, pero sí es importante que sean claras y coherentes, que no se contradigan unas con otras.
Las normas son límites absolutamente necesarios para el crecimiento del niño, que le dan seguridad y le permiten afrontar las ansiedades. Las normas llevan implícitas un castigo —si no se cumplen— o una aprobación. El castigo jamás debe ser desproporcionado (basta con una simple reprobación, muchas veces), puesto que provocaría una mayor ansiedad que la que se trata de evitar; pero tampoco es bueno que se prescinda del mismo, porque esto tampoco ayudaría al desarrollo del niño.
En estrecha conexión con las normas está la formación de hábitos, cuya adquisición es necesaria cuando el niño comienza a estar en la edad preescolar.
Hay que tener en cuenta que en el momento en el que el niño empieza a ir a la escuela se inicia su proceso de socialización, a la par que se produce la separación con respecto a la madre y el entorno familiar. Para encarar la magnitud de estos cambios un niño debe gozar ya de un considerable grado de autonomía. Puesto que ya sabe correr, conversar y manipular con destreza los objetos, esta autonomía está en buena parte garantizada. Pero es necesario que a la nnsma se le sume el control de los esfínteres.

Los hábitos de limpieza han de fomentarse a partir del año y medio. Ésta es una edad en la que la mayoría de los niños ya cuentan con los medios adecuados para controlar sus esfínteres. Por lo tanto, se puede acostumbrar al niño a unas horas fijas, siguiendo el criterio semejante al que se sigue con las comidas.
Nunca hay que ser rígido en este aspecto, aunque tampoco hay que fomentar el desorden. Conviene tener en cuenta que el control de los intestinos se consigue con mayor facilidad que el de la vejiga, y que el control diurno suele ser más asequible que el nocturno.

Sin Comentarios

« Prev