Archive for diciembre, 2009

La escuela

Escrito por en la escuela

Escuela pública y escuela privada
La división de la enseñanza en pública y privada —según dependa del Estado o de personas o instituciones particulares— ha suscitado, desde siempre, enraizadas polémicas. Y continúa siendo inevitable Ja comparación entre los dos tipos de escuela. Al margen de entrar en el debate de si es lícito o no que la educación esté en manos de unos o de otros, cabe reflexionar sobre los condicionamientos que inciden en la calidad de enseñanza en ambos sistemas.
La enseñanza pública, gratuita, abierta a todos los niveles sociales, acoge mayoritariamente a las clases más populares. Las clases acomodadas prefieren —aunque últimamente en menor grado— llevar a sus hijos a una escuela privada.
¿Qué «lastres» deterioran la imagen de la escuela pública? A menudo la falta de instalaciones adecuadas y de material. Pero su deficiencia más grave es la de no poder disponer de un equipo pedagógico estable, a causa de los constantes cambios de maestros a que conduce el sistema de oposiciones y traslados.
La escuela privada, en cambio, cuando ha surgido por iniciativas de inquietud pedagógica y no por intereses lucrativos, aparte de ofrecer una infraestructura y una dotación material digna, presenta una estabilidad y una tradición pedagógica que benefician la calidad de la enseñanza. Algunas de estas escuelas son modelos a imitar, pero generalmente, por razones de índole económica, se convierten en escuelas clasistas.

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Guarderias de niños

La adaptación del niño
Durante los primeros días de asistencia a la guardería, el niño manifestará lógicamente muestras de inseguridad y recelo. El espacio es distinto al de su casa y puede llegar a resultarle hostil. Deberá compartir un nuevo adulto con otros niños que ni siquiera conoce. Tendrá que aceptar que sus padres lo dejen en la guardería, imaginándose que el abandono es definitivo cada día. Tendrá que reconquistar el entorno y, además, compartirlo. Los primeros días son realmente duros.
La familia deberá jugar, en este proceso de adaptación, un papel importante. Puede estimular al niño hablándole de lo que hace o hará en la guardería. En los más pequeños la adaptación se hará de forma gradual. Durante los primeros días, es aconsejable que los padres puedan quedarse un rato con el niño, rato que se irá acortando progresivamente.
Pero el papel fundamental en este proceso de adaptación —y durante toda la escolarización del niño en la guardería— lo desempeña el maestro, el educador, que debe:
—Tener un buen equilibrio emocional.
—Ser un especialista con unos objetivos claros que tengan en cuenta la educación global del niño.
—Estar coordinado con los demás educadores del centro.
—Ser capaz de crear en la guardería un ambiente sereno.
—Saber dar al niño la afectividad necesaria.
—Ser capaz de observar y seguir las reacciones del niño y de actuar en consecuencia.
—Potenciar tanto las actividades que tienen por objeto la creación de hábitos —actividades que se repiten periódicamente y que crean un ritmo en la jornada escolar—, cuanto las actividades que, siendo diferentes cada día, estimulan al niño, evitando la rutina y el aburrimiento.

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