
Lo más económico es, sin duda, celebrar el cumpleaños en casa y amenizar la velada con iniciativas propias. Pero, si no disponemos de tiempo o deseamos algo más original, podemos optar por otras alternativas.
■ Servicio completo. Se encargan de todo (merienda, torta, regalitos, animación, actuaciones…) y disponen de salas de juego. Si se desea una actuación determinada, debe pagarse un suplemento aparte.
■ Payasos y animadores. Realizan su número a domicilio y animan el festejo con diferentes juegos participativos. Suelen durar entre una hora u hora y media.
■ Magos. No se limitan a actuar, sino que se esfuerzan en que los chicos intervengan. ■Teatro o títeres. Las representaciones de teatro suelen resultar caras porque trabajan actores profesionales, pero las de títeres, para los más pequeños, son más accesibles.
■ Muñecos vivientes. Son animadores disfrazados de personajes muy conocidos por los chicos.
■Juguetes gigantes. Para instalar una plaza infantil en casa o en el jardín (toboganes, ballenas, cocodrilos…) durante toda la fiesta.
■ Sólo animación. Propician la participación de los niños con todo tipo de juegos.

Hay que programar el festejo
Una fiesta divertida y relajada para todos, incluidos los padres, requiere la elaboración de un programa. Tres semanas antes conviene fijar la fecha, preparar la lista de invitados y anotar posibles juegos y actividades. Si se celebra fuera de casa o se contrata un animador, hay que hacer la reserva. Dos semanas antes deben enviarse las invitaciones, configurar el menú y comprar todo lo necesario (regalitos, cotillón, decoración…). Preparar la merienda y la torta (bocaditos y bebidas para los adultos), acondicionar y engalanar la casa; supervisar los elementos de juego y sorpresas queda para la víspera.

Mamá también celebra
A todos los chicos les fascina que les cuenten detalles del día en que vinieron al mundo (aunque los hayan oído mil veces). “¿Llovía, mamá?, ¿por qué lloraba al principio y no quería tomar la teta?”. Son referencias que lo ayudan a estructurar su vida y comprobar, una y otra vez, que la memoria de su nacimiento significa algo muy importante para sus padres. Pero celebrar el cumpleaños implica también un reconocimiento al inmenso esfuerzo de la madre. Ella fue co-protagonista de la historia y, como tal, merece que el padre la agasaje y le demuestre su satisfacción. Las posibilidades son infinitas: un ramo de flores, una promesa para salir a cenar solos o, simplemente, decirle una vez más cuánto creció su cariño y admiración hacia ella, precisamente, desde aquel hermoso día.

¿Dónde celebrarlo?
Las fiestas de los más pequeños son más cortas y suelen celebrarse en casa. A partir de los seis años puede optarse, si el chico lo desea, por acudir a un establecimiento donde ofrecen diferentes animaciones y disponen de salas de juegos.
■ En casa. Exige más trabajo, pero el pequeño se beneficia por estar en un lugar conocido y se desenvuelve con mayor seguridad. Lo ideal es contar con dos habitaciones, una para la merienda y otra para jugar, y despejarlas todo lo posible.
■Al aire libre. Una excelente alternativa si se dispone de jardín. Su gran ventaja es que las posibilidades de juego se incrementan notablemente y conllevan menor desorden. Hay que guardar antes máquinas, •herramientas, abonos de plantas, etc.
■ En un establecimiento. Permite desentenderse de la preparación de la merienda, la torta, los regalitos…, pero la fiesta resulta más impersonal. Algunos centros disponen de salas de juegos.
■ En locales específicos. Es el
servicio más completo y también el más caro. Hay que hacer la reserva con unas semanas de anticipación (especialmente en octubre-noviembre, por la celebración de comuniones) y exigen un mínimo de diez asistentes. La oferta de animaciones y actividades es muy variada.
■ En el garaje. ¿Por qué no? Pero debidamente acondicionado y decorado, y sin nada peligroso a su alcance.
■ ¿Cuánto debe durar? Dos horas es el límite ideal para los menores de cinco años. En cualquier caso, lo mejor es que la duración de la fiesta no supere las tres horas.

Organizar una fiesta infantil requiere buena onda, pero también mucha dedicación. Para asegurar el éxito, hay que prever con tiempo todos los elementos necesarios y, si es posible, contar con ayuda.
■ Invitaciones. En ellas debe constar el nombre, la dirección y el teléfono, y el lugar y duración de la fiesta.
■ La merienda. Varía en función de la edad de los chicos, pero es recomendable optar por alimentos suaves de pequeño tamaño que permitan prescindir de los cubiertos.
■ Torta a medida. Elaborada en casa o comprada, deben seguirse los gustos del protagonista y elegir su sabor, color y decoración favoritos.
■ Regalitos. En lugar de la típica bolsa de golosinas, puede optarse por algo más original y no necesariamente más caro: lápices y cuentos para colorear, figuritas, divertidos sacapuntas, minipuzzles, bolitas, yo-yós… Para evitar posibles disputas, el obsequio elegido debe ser igual para todos.
■ Sorpresas varias. Piñatas, dis-
fraces, representación de un cuento, película en vídeo… Hay que preparar antes todo lo necesario y contar con la colaboración de un adulto o un chico más grandecito. También pueden contratarse actuaciones de títeres, animadores, payasos, magos… ■ Muchos juegos. Planificar un amplio abanico de actividades es la vacuna más eficaz contra el temido: “Y ahora, ¿qué hacemos?” ■ Una gran ilusión. Necesaria e imprescindible para transmitírsela a nuestros hijos.

Hay que celebrarlo desde el primer año
La edad y personalidad del chico, sus preferencias y deseos son los que deben marcar el espíritu y la duración de la fiesta. Hasta los cuatro o cinco años, no están preparados para presidir un festejo con todo, porque necesitan tanta atención individualizada que el protagonista apenas resaltaría sobre los demás. Pero todos los cumpleaños deben celebrarse, incluso el primero. Aunque no capten todavía los matices de tan feliz e inesperado revuelo, sí perciben con claridad que son el centro de atención de toda la familia y el inmenso cariño que se les está demostrando.
A medida que crecen, sus fiestas irán cambiando: más asistentes, mayor duración y alborozo… Si se celebran con el ambiente apropiado, todas les producirán una sensación grata que los acompañará toda la vida.
¿Conviene aceptar la ayuda del pequeño en los preparativos? Por supuesto que sí. “Hay que dejarlo intervenir en la organización y no dárselo todo hecho -asegura la psicóloga-. Puede cooperar en las invitaciones, elegir el menú, poner la mesa… Si colabora, siempre en función de su edad y habilidades, se mostrará más relajado y partici-pativo en el festejo, y disfrutará mucho más”.
El número de invitados suele plantear un pequeño debate familiar. Al protagonista de la historia le gustaría convidar a todo el mundo (o casi) y nes de espacio de una vivienda normal y de la planificación y trabajo que requerirían tantos asistentes. Habrá que llegar a un acuerdo con él, negociar el número máximo de invitados (más de diez son una multitud) y ayudarlo a hacer la selección. No pueden faltar sus mejores compañeros de la escuela, sus amigos del barrio y aquellos chicos que él acompañó en sus cumpleaños.
En opinión de Lucila Andrés, “lo más adecuado es celebrar la fiesta en casa, porque hay más intimidad y es más fácil lograr un ambiente cálido en el que los sentimientos están explícitos. También es aconsejable que la celebración con sus amiguitos y con los familiares más cercanos (abuelos, tíos, primos…) tengan lugar en el mismo día, para que el ambiente festivo no se desvirtúe y el niño no pierda la referencia. No importa que, para eso, la duración de los festejos haya de ser algo más breve”.
Rey de la clase por todo el día
En las escuelas y jardines, suele celebrarse un pequeño ritual, especialmente con los pequeños. “Formamos una ronda alrededor del homenajeado, le colocamos una vistosa corona y lo nombramos rey. Antes de apagar las velas de una torta de plastilina, debe cerrar los ojos y pedir un deseo. Luego, le cantamos todos el Cumpleaños Feliz -comenta L. Escobar, maestra jardinera-. Esta sencilla ceremonia, idéntica para todos, los hace muy felices, y ese día se sienten realmente los reyes de la clase”.

Al festejar el día de su nacimiento le hacemos ver lo importante que es, contribuimos a reforzar sus amistades y le demostramos lo mucho que lo queremos.
Era un tren gigante de chocolate con las ruedas de frutilla y un maquinista de confites”. Así rememora Leandro, diez años después, la torta de su cuarto cumpleaños. “La verdad es que fue una sencilla torta de chocolate, merengue y crema que nos ocupó toda una tarde -aclara Inés, su madre-, pero aquel empeño de los dos en lograr algo parecido a un tren se convirtió en uno de los recuerdos imborrables de su infancia”.
Los acontecimientos son el eje de la vida
“Las celebraciones, los ritos, como el de la tradicional torta de cumpleaños, son fundamentales en la vida de un niño -afirma la psicóloga Lucila Andrés-. Celebrar el cumpleaños es una conducta vitalista que los padres deben mantener, porque se conmemora algo transcendental: el hecho de haber nacido. El chico se convierte en protagonista, se lo aplaude, se le demuestra lo importante que es y lo mucho que se lo quiere. Es un reconocimiento a su persona, a su valía, y contribuye, además, a incrementar su incipiente autoestima”.

¿Harto de aventuras de acción de montón? Bueno por eso hoy te presentamos el sitio de juegos de ben 10 mas divertido de la web.
ANTES DE QUE LARA CROFT se convirtiera en la saqueadora de tumbas más deseada, antes de que documentales recientes nos mostraran el asombroso número de pequeños muros enterrados bajo nuestros pies, antes que ningún otro, Ben10 hizo de que los juegos de aventuras de acción sean los mejores para niños.
Las comparaciones con otros juegos son inevitables, pero es que es la mejor forma de describir el juego de ben 10. Pero a diferencia de Tomb Raider. Ben 10 puede capturar objetos como patas de mesa y sillas para aporrear a sus oponentes. Puede dar puñetazos, patadas y empujones, arrojar y tumbar a sus enemigos mediante simples pero muy eficaces combos de botones que, junto a los excelentes planos (por lo menos durante las escenas de lucha) y la calidad de sonido de ben 10, hacen de todo ello una experiencia muy impresionante.
Igual de divertido es agarrar o arrancar partes del decorado y usarlas como armas es lo que te dan los juegos de ben 10 de acción. Las cañerías, las cajas e incluso los coches van de perlas para despejar de enemigos una zona. Y por si era poco, cuando Ben 10 se enfada (bueno, cuando se enfada más), y tu indicador de rabia toca techo y puedes aporrearles la cabeza a tus adversarios con más fuerza aún jeje que divertido no. Vale la pena desahogarse con tus enemigo?.
Por desgracia, las cosas no son siempre tan sencillas, justo cuando vas con ventaja, tus enemigos reciben refuerzos en forma de tanques lanzamisiles, lo cual añade toda una nueva serie de problemas a la situación. Pero menos mal que ni los misiles son muy problemáticos. Si calculas bien el momento adecuado, hasta puedes golpearlos para que vuelvan contra el tanque. ¡Que aprendan esos hombrecillos!
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Los tiempos cambian
Desde el momento en que el cordón es pinzado, deja de cumplir su función y comienza el periodo de involución, desecación, momificación, para luego caerse al cabo de diez o quince días.
Ahora bien, ¿qué hacer hasta que esto suceda? Los tiempos van cambiando y las conductas de cuidado del bebé también cambian. Por un lado, se han dejado de colocar fajas para evitar que aparezca una hernia. Hoy se sabe que los defectos de la pared abdominal no se deben a que no se ha sujetado el cordón sino a defectos congénitos propios de dicha pared. Por este motivo, ha caído en desuso toda forma de sujetar el cordón hasta que se caiga o después de que esto ocurra. He visto a muchos chicos con reacciones alérgicas a causa de las telas adhesivas colocadas en el abdomen para evitar que aparezcan hernias umbilicales.
Antes se aconsejaba cubrir el cordón con una gasa después de limpiarlo bien con alcohol. Actualmente, se lo deja al aire libre o fuera del pañal para evitar el contacto con el pis del bebé y estar así lo más seco posible. Algunos pediatras aconsejan la aplicación cuidadosa de una crema antibiótica dos o tres veces por día, pasando por la topi-cación de alcohol una vez por día o cada vez que se lo cambie; otros consideran que, siempre que no aparezcan alteraciones, no es necesario ningún tipo de cuidado.
Evitar la onfalitis
Todo parece indicar que, cuanto más se cuide o mantenga aséptico (desinfectado), más tiempo tardará en caer, de modo que cierta colonización superficial puede acelerar el proceso de caída. De modo que el baño rápido de esa área del abdomen parece ser un proceso benigno.
Sin embargo, la preocupación de los pediatras es evitar que se desarrolle una onfalitis (infección del cordón). Por ese motivo, antes de cambiar al bebé, conviene realizar una cuidadosa observación de su ombligo. Normalmente no tiene que presentar olor ni tener ningún cambio de coloración en su base (si ésta aparece engrosada o enrojecida puede estar infectada).
En cualquier caso, ante estos cambios de costumbres, siempre es aconsejable respetar las indicaciones del médico, ya que es él quien debe ir adecuándose a ellos y ponerlos en práctica cuando considere que no se corre ningún riesgo.

Los cuidados del ombligo
El cordón umbilical contiene en su interior tres vasos sanguíneos (dos arterias y una vena), mide entre treinta y cincuenta centímetros y, a través de él, se transporta el alimento que recibirá el bebé durante los nueve meses que permanecerá dentro de la panza de mamá.
Por un lado, está unido al bebé; por el otro, a la placenta. Esta, antes de permitir el pasaje de los nutrientes que alimentarán al pequeño, los filtra y selecciona evitando que sustancias nocivas lleguen a él. Por ese motivo, la placenta debe desarrollarse sin dificultades, ya que de lo contrario no cumplirá bien su función. Un ejemplo son algunas enfermedades virales que producen calcificaciones e impiden su normal desarrollo y crecimiento. También la nicotina impacta sobre ella y evita que crezca adecuadamente, impidiendo que el bebé reciba alimento suficiente.
Pinzamiento y corte
Una vez que el bebé nace, el obstetra espera unos cuantos segundos para permitir que le llegue un último envión de sangre, luego pinza el cordón a unos cuantos centímetros de de la panza y después lo corta. Como el cordón carece de terminaciones nerviosas, el corte no produce ningún tipo de dolor.
Cuando el pediatra realiza el primer control del recién nacido, controla que el cordón esté íntegro: eso significa que contenga los tres vasos sanguíneos, indicio de que todo marcha bien. Lo higienizará y lo desinfectará y reemplazará la pinza colocada por el obstetra por un clamp de plástico.