
Sus primeras enfermedades
No te asustes si tu hijo empieza a llorar sin motivo aparente, probablemente esté molesto por alguna dolencia. En Padre de familia te explicamos lo que tenes que saber para enfrentar este tipo de situaciones.
Es muy común que los bebés sufran durante sus primeros meses de vida algun tipo de malestar. Su cuerpito es muy frágil y está propenso a tener diversos tipos de dolencias. Para que no te alarmes anote cada uno de estos síntomas te pasamos el ABC de las enfermedades de los recién nacidos.
Costra láctea
Se genera debido a una superproducción de sebo. Tiene un aspecto desagradable, pero no nada serio y además no le causará molestia alguna a tu bebé. Síntomas:
• Si aparece en su cuero cabelludo una capa gruesa llena de escamas de color marrón amarillento.
• Si la piel se torna enrojecida e inflamada en la nuca y cejas, detrás de las orejas, en las axilas en la zona del pañal.
¿Qué hacer?
• Antes de acostarlo, dale un masaje con aceite de bebé en la cabeza para suavizar la zona afectada. Al día siguiente lávale la cabeza con shampú suave, masajeando con suavidad. Se puede utilizar aceite de almendras, que se coloca sobre la piel lesionada con una gasa u algodón. Repetí esta operación a diario.
Cólico del lactante
Aparece en las primeras semanas de vida y suele disminuir a los tres meses. Los síntomas se agudizan por la tarde y pueden durar desde unos minutos hasta varias horas. Síntomas:
• Períodos prolongados de llanto, normalmente la misma hora todos los días.
• Levanta las piernas sobre el estómago. ¿Qué hacer?
• Abrázalo y hamácalo hasta que se calme.
• Amamántalo en forma vertical para evitar que el aire se asiente.
• Un baño con agua tibia también le va a calmar los dolores.
Estreñimiento
Aunque tu hijo no manche los pañales durante un par de días, no quiere decir que necesariamente sufra de este problema, salvo que sus deposiciones sean duras y dolorosas. Síntomas:
• Está irritable.
• Se retuerce o aprieta para hacer caca.
• Las deposiciones son secas y duras.
• Pérdida de apetito y quejas por dolor de panza.
• Algo de sangre en sus pañales o en las deposiciones.
¿Qué hacer?
• Dale mucha agua fresca previamente hervida.
• Si está débil dale purés de frutas y verduras, o un poco de compota de ciruelas.
Diarrea
Es un problema bastante serio en los bebés, debido a que pueden deshidratarse rápidamente. No demores la visita al médico. Síntomas:
• Orina con menor frecuencia
• Las deposiciones son abundantes y pueden ser completamente líquidas o contener algunos trozos sólidos.
¿Qué hacer?
• Dale mucha agua previamente hervida o bebidas de rehidratación (suero) para reemplazar los fluidos perdidos.
• Si le estás dando el pecho, seguí haciéndolo y date también agua fresca hervida cada media hora.
Vómitos
Se considera vómito cuando tu bebé devuelve grandes cantidades de leche o alimentos. Puede deberse a diferentes enfermedades, pero la más común es la gastroenteritis. Síntomas:
• Pañales secos.
• Orina de color oscuro.
• Piel irritada o seca, j • Sarro en la lengua.
• Somnolencia o cansancio, j ¿Qué hacer?
• Llama rápido al médico si tu hijo tiene menos de dos meses o muestra signos de deshidratación.
• Dale mucho líquido, o bebidas de rehidratación.
Aftas
| Se desarrollan en áreas calientes y húmedas. Por | eso aparecen a veces en la boca, pero también j pueden visualizarse en nalgas y muslos.
Síntomas:
• Puntos en el lado interior de su mejilla que parecen leche.
• Puntos blancos sobre una erupción roja desde su colita hasta las nalgas e interior de los muslos.
• Una erupción de color rojo en la zona del pañal.
• También es posible que rechace el alimento. ¿Qué hacer?
• Consulta al médico, que puede prescribirle una pomada o gotas para la boca si fuese necesario.
• Dale de comer con una cuchara si le resultara difícil tomar en mamadera o el pecho.
• Si le estás dando el pecho y tiene aftas en la boca, higienízate bien los pezones.
Dolor de dientes
La aparición de los primeros dientes ocurre alrededor de los 6 meses. Las molestias son muy comunes entre los cuatro meses y dos años. Síntomas:
• Llanto sin aparente causa por irritabilidad.
• Producción de mucha saliva.
• Deseo de llevarse objetos a la boca
• Alteraciones de sueño.
• Cambios en la acidez de la materia fecal que se expresa con paspaduras frecuentes. Esto es absolutamente sintomático y en algunos casos se le puede ofrecer algún analgésico por vía oral. No es recomendable el uso de jaleas anestésicas colocadas sobre las encías.
¿Qué hacer?
• Dale un mordedor.
• Dale un pedazo de paño frío.
• Consulta al pediatra antes de darle jalea para dolor de dientes.
Convulsiones febriles
Se pueden dar en el marco de un proceso febril agudo y es un movimiento involuntario generado por una descarga del sistema nervioso. Esto ocurre en el 5% de los chicos de entre 3 meses y seis años de edad. No se relacionan con las convulsiones producidas por una epilepsia ni tienen riesgo de secuelas, ni daño cerebral. Habitualmente hay algún antecedente de algún familiar directo que haya padecido este tipo de convulsiones. La forma de expresión puede ser variada pero lo que la caracteriza es su corta duración y ceden espontáneamente. Lo más importante es
mantener la calma, buscar la comodidad del niño, mantener la vía aérea permeable y evitar situaciones que puedan poner en riesgo al niño (caídas, golpes, etc). Es importante no desabrigar al niño, no meterle el dedo en la boca y si hay que limpiar las fauces (parte posterior de la boca, por detrás del velo del paladar) hacerlo con cuidado a fin de evitar traumatismos o mordeduras. Una vez pasado el episodio conviene ponerse en contacto con su pediatra de cabecera. Síntomas
• Temblor grueso o rigidez corporal.
• Mirada fija o desvariada.
• Mordedura de lengua. ¿Qué hacer?
• Llama al médico.
• Intenta bajarle la fiebre con paños fríos.
• Mantenelo boca arriba, para que en caso de que vomite, no se ahogue.
• Espera a que la convulsión termine para llevarlo a un centro de salud.

Paternidad en crisis.
“En casa tuvimos un año muy duro. Muchos problemas familiares y económicos, discusiones frente a ellos y sé que no les dedicamos el mejor tiempo a los chicos” Fernanda, 29 años.
Sabemos que los tiempos que nos tocan vivir no son fáciles para nadie y por momentos puede costar mucho mantenerse todo el tiempo en el eje para criar a los chicos. Pero cuando uno baja la guardia el niño percibe el cansancio y actúa en consecuencia. Tener un hijo es asumir un compromiso y, por más que uno esté agotado, a la hora de educar ninguna acción que se realice o se deje de realizar es neutra. Si delante de él te mostrás desbordado, ¿cómo esperar después que este chico no se desborde? Si a los tres años un nene se pasa todas las noches a la cama, no es conveniente decirle de un día al otro “me tenes re podrida, no te pasas más”. Lo más probable es que haga un berrinche. Lo recomendable es preparar la situación, anticipar la norma. “Te queremos contar que a partir de la semana que viene vas a dormir en tu cama”. Eso es limitar. Respetarlo como persona y no tomar decisiones porque te hayas levantado cruzada. Para poner un límite hay que estar convencido de que eso es bueno, si no no lo hagas.
Segundo hogar. El jardín de infantes es el primer referente que te muestra si está haciendo las cosas bien. Un chico que en su casa hace lo que quiere, también querrá hacerlo en este ámbito. Siempre intentará ser reconocido, aunque sea negativamente, y vivirá pendiente de la mirada del otro. El papel del jardín es muy importante en la evolución del niño. Lo mejor es que la directora incorpore a los padres desde un lugar de planeamiento y no desde la culpa. La única forma de sacar adelante a un chico es trabajar en equipo, entre el jardín y la casa
Separados. Aunque la pareja no haya funcionado nunca hay que olvidar ser coherentes, respetar los acuerdos previos, no contradecir ni subestimar la palabra del otro. Es fundamental tener ciertas códigos de convivencia aunque no vivan bajo un mismo techo. Cuando un niño se porta mal, es porque hay algo que no entiende. Acá es cuando el papá se tiene que poner firme, sin castigar ni pegar. Un límite enoja siempre, pero después tranquiliza porque el chico sabe adonde el padre quiere ir.
Nunca dudes al poner un límite. Lo más probable es que frente a tu duda tu hijo responda con un capricho o portándose mal porque no tiene claro lo que esperan de él. Por eso el límite, más que un castigo, es como la anticipación de lo que se espera de él, un buen antídoto contra el berrinche.

Pautas para una convivencia feliz
Para que un chico pueda crecer feliz lo más importante es que sienta que sus padres lo quieren y lo aceptan como es. Romper con el ideal del hijo que se hubiera gustado tener Tener acuerdos previos en la pareja. Claramente tienen que existir asimetrías, entre niño y adulto. No somos todos iguales. No claros cuando son necesarios y muchos sí, cuando son posibles.
Mucha mirada, estar atentos sin estar encima. Cumplir y sostener lo que decimos. Limitar, sin gritos. No a los dobles mensajes.
¿Premios y castigos?
No es aconsejable premiar por algo que se tiene que dar naturalmente. No hay premios por ser buena persona. El premio puede ser independiente del acto. Decile que estás contenta porque aprendió muchas cosas en el jardín, por ejemplo, y le querés regalar algo.
Al cuidado de tíos y abuelos
Si le delegas el cuidado de tu gordo a un familiar, las condiciones tienen que ser muy claras, sin temor a ta susceptibilidad. No hay que olvidar quiénes son los padres y, aunque uno trabaje diez horas fuera de casa, el lugar está preservado. Nadie puede ocupar ese lugar, sino que transitoriamente ocupará esa función y tiene que respetar a rajatabla lo que dicen los papas.

No querías criarlo como lo habían hecho con vos ni transformarte en una madre castradora. Entonces te entregaste a todos sus pedidos, hasta que un buen día descubriste que en tu casa manda tu hijo. Se hace lo que él quiere: duermen cuando se duerme, comes con él a upa, dejaste de salir a la noche porque te hace un escándalo y tu vida sexual quedó en el olvido. Llegó la hora de preguntarte cómo seguir para que tu mundo no gire en función al bebé de la casa.
Caprichoso, ¿se hace o se nace?
“Martina es una nena muy tranquila, siempre y cuando hagamos lo que ella quiere. Antes me bancaba sus ataques de llanto, pero antes de que me haga una escena prefiero decirle que sí” Clara, 28 años.
Las conductas se adquieren día a día. Esto se aprende en la relación con la madre y el padre. Ojo, tampoco es sano un niño que siempre obedece a todo. Los chicos aprenden a partir de ver a sus padres y en principio de imitar modelos de relación que los padres han tenido con él. Para que un chico no sea caprichoso tiene que haber un grande para que haya un chico, mantener la asimetría. Es decir que los roles estén bien claros, y que el niño sepa quién es la autoridad.
Limites = Amor
Un chico berrinchero es un chico angustiado que no tiene mucha noción de lo que necesita. Entonces es necesario que revises cómo te estás relacionando con tu hijo y si realmente atendés sus pedidos. A veces el capricho es una llamada de atención para que lo tengas más en cuenta. Si tu hijo es el típico nene malcriado que siempre hace lo quiere, posiblemente se sienta “el rey de la familia”. Esto puede sonar simpático, pero a pesar de que los reyes son los que tienen el poder, por lo general se sienten muy solos. Tu hijo necesita sentir que hay un adulto que responde por él, que se hace cargo. Entonces, si consigue siempre lo que busca, no tendrá noción de que la vida no es tan sencilla ni tendrá tolerancia a la frustración. Probablemente sus elecciones futuras sean difíciles porque ante cualquier negativa se sentirá mal y no peleará por lo que quiere. Nunca olvides que un límite a tiempo construye el deseo y la capacidad de esperar eso que tanto se quiere.
Haciendo escuela.
“Mi gorda me gana por cansancio. Cuando le digo que no a algo se pone terrible y no para hasta conseguirlo. La verdad es que ya no sé qué hacer”
Teresa, 30 años.
No te alarmes si al octavo “¡No!” que le decís sigue insistiendo. Su naturaleza es ilimitada: desea, desafía, es omnipotente, egocéntrico y esto no está mal. El tema es qué haces para que conviva con todas estas sensaciones buenas, pero a la vez que sienta que otro lo pueda limitar. Está claro que es imposible lograr todo lo que uno quiere. El punto es transformar la culpa -por decir que no- en responsabilidad y significar una respuesta hábil. Los límites tienen que ver con hábitos y rutinas. Un bebé va organizando su vida con tiempos de horarios, de alimentación, de sueño y juegos de vigilia. Los padres, especialmente la mamá, es la codificadora natural de esos estímulos, va identificando las necesidades del bebé y respondiendo a ellos. A medida que va creciendo va limitando los tiempos y los espacios para cada cosa. Esos primeros hábitos y rutinas construyen la noción de que no todo es satisfecho aquí y ahora. Son los primeros límites. Quizás a los dos años de edad se ven más claros tos problemas, pero seguramente se iniciaron en la primera etapa de la vida.
Cuando el papá se incorpora a la relación ayuda a la mamá a poner límites. El amor de una madre, por lo general, es mucho más ilimitado, ya que hay una fusión física que hace que sea más difícil poner distancia. El rol del papá es muy importante para ayudar a la mamá a limitarse en la relación con el bebé. Todo este circuito que se arma en el primer año de vida y a medida que el chico crece, constituye una estructura familiar.

Sorpresas en la manga
Los niños más grandecitos se concentran en una actividad durante 20 minutos o más y se divierten solos, pero los más pequeños se aburren enseguida y cambian de juego cada 10 ó 15 minutos. Para evitar que, de repente, descubran que no tienen nada que hacer, hay que observarlos, sacar sorpresas que estaban ocultas, tener muchas actividades previstas y actuar con rapidez.

La foto del día
■ En acción. Si sacamos fotos a los chicos, les proporcionaremos un recuerdo entrañable. Hay que intentar enfocarlos sin pedirles que posen y sin interrumpirlos demasiado.
■ A la luz del día. Siempre que sea posible, conviene aprovechar la luz natural, especial-
mente para las fotos de los más chiquitos.
■ Todos salen. Debemos sacar, al menos, una foto a cada invitado. Después podremos entregársela como regalo.
■ En archivo. Regalemos al pequeño cumpleañero un álbum para las fotos, invitaciones, recuerdos.

Siempre hay uno que se enoja
Cuando un niño se aisla y dice que se aburre, probablemente lo hace porque se encuentra demasiado excitado o ha perdido en un juego (hasta los seis años no saben perder). Debemos tranquilizarlo y proponerle una actividad acorde con su carácter. Para evitar estas reacciones, hay que planificar la fiesta pensando en la personalidad de los invitados y, si un juego no funciona, cambiar rápidamente.

Los juegos tradicionales y las propuestas que surjan espontáneamente son posibilidades que no debemos descartar, pero no hay que confiar demasiado en la improvisación. Cuantas más cartas guardemos en la manga, mucho mejor. Por si acaso.
■ Los superdetectives. Se forman dos equipos, que tienen que encontrar las golosinas escondidas en la habitación por un adulto, que debe ir dándoles pistas.
■ Con música. Hay que colocar sillas en el centro, una menos que el número de niños y, cuando pare la música, todos a sentarse; el que no lo consigue, queda eliminado. Otra variante consiste en bailar con una melodía muy rítmica; al cesar, deben pararse en seco. Queda fuera del juego aquel que se mueva, aunque sólo sea un poquito.
■ La papa caliente. Situados en círculo, hay que pasar rápidamente una papa cruda de mano en mano. Se va eliminando al que la tenga en la mano cuando suene un inesperado silbato.
■ Mostrar habilidades. Deben descalzarse y colocarse sobre cada dedo gordo del pie una moneda de un peso o un caramelo. El objetivo es caminar cuatro metros con la moneda en su sitio. Si lo consiguen se quedan con los objetos.
■ Pío, pío. Deben sentarse formando todos una ronda. Uno de los niños permanece en el centro con los ojos vendados y debe sentarse en las rodillas de algún compañero, quien dirá en ese instante “Pío, pío”. Si lo reconoce por la voz, pasa a ocupar su lugar. ■ Con sorpresa. Hay que introducir unas cucharaditas de harina y alguna chuchería dentro de unos globos. El que logra alcanzarlo y romperlo, sin utilizar nada punzante, se queda con la sorpresa. También se puede colocar un regalito en botellas vacías de plástico y jugar a los bolos con una pelota. El que los derriba se gana su contenido. ■ Pegamento mágico. Un chico situado en el centro de la habitación representa a una gran gota de pegamento y debe ir saltando e ir capturando a los demás. Aquel a quien logre tocar con cualquier parte del cuerpo queda pegado para siempre. Ambos deben perseguir al resto de sus compañeros, sin separarse en ningún momento, e ir saltando y en-
cadenándose hasta que todos queden atrapados.
■ ¡A transformarse! Los niños más grandecitos, o un adulto, deben sugerir a los pequeños que se transformen en determinados objetos: una flor, un ciempiés, un sandwich de varios pisos.
■ Protagonistas. Si se cuenta con video en casa, puede hacerse una filmación de la fiesta y verla todos juntos al final.

Lo más económico es, sin duda, celebrar el cumpleaños en casa y amenizar la velada con iniciativas propias. Pero, si no disponemos de tiempo o deseamos algo más original, podemos optar por otras alternativas.
■ Servicio completo. Se encargan de todo (merienda, torta, regalitos, animación, actuaciones…) y disponen de salas de juego. Si se desea una actuación determinada, debe pagarse un suplemento aparte.
■ Payasos y animadores. Realizan su número a domicilio y animan el festejo con diferentes juegos participativos. Suelen durar entre una hora u hora y media.
■ Magos. No se limitan a actuar, sino que se esfuerzan en que los chicos intervengan. ■Teatro o títeres. Las representaciones de teatro suelen resultar caras porque trabajan actores profesionales, pero las de títeres, para los más pequeños, son más accesibles.
■ Muñecos vivientes. Son animadores disfrazados de personajes muy conocidos por los chicos.
■Juguetes gigantes. Para instalar una plaza infantil en casa o en el jardín (toboganes, ballenas, cocodrilos…) durante toda la fiesta.
■ Sólo animación. Propician la participación de los niños con todo tipo de juegos.

La torta es la estrella de la fiesta
Se puede encargarla a medida, pero a ellos les encanta participaren su elaboración. Con unos bizcochos es posible construir los muros de un castillo; con galletitas, el puente levadizo; con figuritas de chocolate, los vasallos de la fortaleza. Caramelos pequeños o peladillas de colores sirven para trazar el nombre del homenajeado, los años que cumple o un breve mensaje. ¡Y sin olvidar las mágicas velas!