
A mi hijo le gusta jugar con muñecas…
No es nada raro que a un nene le gustejugar con muñecas y ollitas (tampoco lo es que a una nena le gusten los camiones y tractores). No hay que ridiculizarlo
por eso, como tampoco hay que aplaudirlo. Lo importante es que tenga variedad de juguetes (las muñecas pueden convivir perfectamente con los autitos). Esa es la clave: que tanto varones como nenas dispongan de entretenimientos de todo tipo, y no sólo de los que se consideran típicos de su sexo.
Por otro lado, a esta edad, en que la identidad sexual aún se está formando, es fundamental que el padre, o la persona que cumpla esta función, ofrezca a tu hijo un modelo masculino con el que se pueda identificar.

Aprenden a conocerse
Uno de los grandes logros de los chicos durante su crecimiento y desarrollo es el conocimiento de su propio cuerpo y la identificación de las sensaciones y funciones del organismo.
Los juegos acuáticos favorecen este conocimiento y aumentan en los niños la percepción de sus propios límites. Estar en el agua en brazos de mamá y papá les permite, poco a poco, afrontar un riesgo, adquirir una nueva habilidad o protegerse de un golpe o una caída accidentales.
Por lo general, los bebés nadadores trasladan estos conocimientos a su accionar en tierra. Suelen ser más cuidadosos que otros chicos que no han hecho estas prácticas y se muestran a la vez más seguros y confiados cuando pretenden resolver por sí mismos un problema que tiene que ver con sus conocimientos.

Por más seguro que un bebé nadador se desplace en el agua, siempre deberá hacerlo bajo la vigilancia de un adulto.
Los chicos que nadan gozan de la compañía de sus compañeritos de clase y van ganando cada vez más confianza para acercarse a otros niños o adultos.
Los debutantes del mundo acuático aprenden a bailar en el agua. Hay canciones movedizas y divertidas, y otras que ayudan a la calma y el relax.
El agua cálida, las canciones suaves y el masaje que producen los movimientos al jugar contribuyen a eliminar buena parte de la energía sobrante que aumenta la irritabilidad del pequeño al atravesar sus crisis de crecimiento.
Estar en el agua en brazos de los padres ayuda a los pequeños a afrontar un riesgo, a adquirir una nueva habilidad o a protegerse de un golpe o caída accidental.

Cantar y bailar
No sólo se trata de dar festivos chapuzones y sacar juguetes del fondo con enormes risas subacuáticas. Los debutantes reciben, además, un baño sonoro muy gratificante. Junto con mamá y papá aprenden a cantar en conjunto varias canciones de ritmo diverso. Con ellas bailan en el agua o atraviesan puentes fantásticos; algunas son divertidas y movedizas en tanto otras ayudan a la calma y el relax.
Existen trastornos comunes a la adaptación del bebé a las rutinas alimentarias y del sueño que, a menudo, causan malestar tanto al niño como a sus padres, quienes se preocupan y hasta se angustian por la situación. En estos casos, el agua cálida, las canciones suaves y el masaje que producen los movimientos al jugar contribuyen a normalizar dichas funciones, ya que ayudan a eliminar buena parte de la energía sobrante que aumenta la irritabilidad del pequeño.
Muchos bebés logran con su mamá mejores modos de lactancia después de “tomar la teta en la pileta” en algunas ocasiones. En los encuentros acuáticos, los chiquitos muy inquietos pueden desplegar una actividad que los hace más felices y evitan así quedar restringidos a largas horas en la cuna o a jugar en espacios pequeños.

Impresionante capacidad para aprender
Hace pocas semanas, la UNESCO aconsejó en forma mundial la enseñanza de un segundo idioma a los niños de edad preescolar para complementar, en el colegio secundario, con una tercera lengua.
Las consideraciones científicas de una indicación de tanta importancia se basan en la impresionante capacidad para aprender que tienen los seres humanos en la etapa que va del nacimiento a los cinco años. Los bebés que practicaron y practican Matronatación han demostrado desde hace 40 años que esa asombrosa capacidad alcanza por igual a lodos los chicos. Es decir, que todos pueden aprender a nadar desde temprano, aun aquellos que tienen alguna desventaja psico-física.
Los beneficios de la iniciación acuática a tierna edad son muy variados y abarcan tanto el despertar de la inteligencia como los logros que significan una buena postura, huesos y músculos fuertes y una capacidad circulatoria y respiratoria cada vez mayor en la medida en que la ejercitación progresa.
Las bondades del juego en grupo también son muy interesantes porque los chicos comienzan a socializarse favorablemente desde pequeños sin sufrir ninguna forma de agresión, dado que sus padres los protegen todo el tiempo de algún imprevisto manotón o empujón de otros niños.
Mucho antes de llegar a la edad del jardín de infantes, los bebés nadadores gozan de la compañía de sus compañe-ritos de clase y van ganando cada vez más confianza para acercarse a otros niños o adultos. Esta situación ayuda a quienes no tienen familiares cercanos para que sus hijos intercambien experiencia y juegos y encuentren en las clases de Matronatación nuevas amistades.

Ejercitaciones y juegos divertidos
En Matronatación es tan importante que el bebé consiga aprender las habilidades acuáticas como las conductas que él y sus padres deben observar para evitar cualquier forma de riesgo. Los muy chiquitos aprenden a través de la experiencia cuáles son las mejores formas de comportarse y, poco a poco, al crecer y con las explicaciones de profesores y papis, irán interpretando el sentido de lo que hacen.
Una clase semanal es suficiente para que la familia comience a adquirir, casi al mismo tiempo, los dos temas fundamentales para la educación acuática: las normas de prevención de accidentes y las formas seguras y efectivas de jugar en el agua.
Los padres aprenderán ejercitaciones y juegos divertidos que potenciarán su fuerte relación afectiva con sus hijos pero también, simultáneamente, incorporarán una clara idea de la responsabilidad que los adultos tienen con los chicos que protegen y crían. En especial, comprenderán que por más seguro que su bebé nadador se desplace en el agua, siempre deberá hacerlo bajo su vigilancia y cumpliendo, además, con la regla de oro de las normas de prevención acuática: el,buen nadador jamás debe nadar solo.

El contacto temprano con el agua el sólo tiene ventajas
Los beneficios de la natación son increíbles: mejora ia respiración, la circulación, la motricidad, e incluso el desarrollo del lenguaje.
La mamá transita la última fase del puerperio y no tiene aún el alta médico para ingresar en la pileta. El bebé, en cambio, recién caído su cordón umbilical y con la autorización del pediatra o del neonatólogo, está listo para comenzar.
Allí está papá, con su rol recién estrenado y a quien estos baños en la pileta con su hijito le van enseñando candorosamente su nueva función. Dulce y tranquilamente, los bebitos disfrutan del “agua grande” que, en caso de no poder concurrir a la escuela, podrá ser reemplazada por una bañera repleta de agua cálida.
Para la comodidad de los más chiquitos, la mejor temperatura es la de 32º C. El placer de sentirse libres aunque
bien sostenidos por los brazos de los padres es, sin duda, una experiencia muy favorable para crecer y desarrollarse saludablemente.

Requisitos del pañal ideal
Deben ser muy cómodos para el bebé, retener bien el líquido y proteger su piel.
No basta sólo con cambiado. Hablarte, son reírle, hacerle mimos es tan importante para él como cuidar su higiene.
1 Adhesivos reutilizables, que se pueden pegar y despegar varías veces dejando siempre el pañal en la posición correcta.
2 Cintura antiescapes, para evitar que se filtre el pis cuando el bebé se encuentre acostado.
3 Refuerzos laterales. Los ajustes en las perneras no deben permitir las pérdidas, pero tampoco deben apretar ni producir rozaduras.
4 Máxima absorción. Con capacidad para filtrar todo el líquido.
5 Impermeabilidad. Es fundamental que los materiales con los que estén hechos aislen el pipí y que la humedad no esté en contacto con la colita del bebé.

¿Es normal que llore sin parar?
Gabriela Do Santos (Rosario, Sta. Fe). Nuestro hijo nació hace cuatro semanas. Somos primerizos y al principio estábamos muy sorprendidos porque apenas lloraba. Sin embargo, ahora lo hace a todas horas y sin motivo aparente. ¿A qué se debe este cambio?
El comportamiento de tu hijo es bastante común. Expertos en desarrollo han comprobado que muchos recién nacidos aumentan progresivamente la duración del llanto, y este incremento puede apreciarse de una semana a otra. A las seis semanas de vida, aproximadamente, suele alcanzarse el punto máximo: pueden ser hasta tres horas de llanto repartidas a lo largo del día, en especial a última hora de la tarde y durante la noche. Las causas son diversas, desde dificultades de adaptación fuera del útero hasta los cólicos del lactante. Lo mejor es tener paciencia. Según los especialistas, una vez superado ese período de llanto insistente, éste empieza a disminuir. A partir del tercer mes la mayoría de los bebés lloran menos y se calman con facilidad.

¿Por qué tanto enojo?
Más allá de las cuestiones jurídicas, que de hecho son importantes y cuya respuesta encontrarás el próximo número en la sección correspondiente, una pregunta quedó flotando en mi cabeza. Creo que debo formularla para saber si es posible una pequeña luz sobre las cuestiones emocionales involucradas. ¿Cuáles fueron los acuerdos antes de comprender que no podían o no debían seguir viviendo como pareja?
Cuando dos personas de distinto credo unen sus vidas, se supone que han analizado la cuestión y tomado decisiones. Casamiento por iglesia sí o no, posibilidad de una ceremonia ecuménica que “una” los dos credos, educación religiosa de los hijos en una de las dos o en ninguna, etc., etc., etc. Estos acuerdos están mediados por el amor y es de suponer que el hijo es una consecuencia de ese amor.
De modo que, si los acuerdos fueron hechos desde el amor, por qué romperlos cuando se trata de una decisión acerca del hijo. Hoy, la bronca, la desilusión, la frustración impregna los pensamientos y las acciones. Te dejamos una pregunta para que reflexiones. Si ambos rompen los acuerdos que llevaron a concebir al hijo, ¿no será, de algún modo, traicionarlo?