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El chupete

Escrito por admin en El bebe

Desde antes de nacer, existe en el ser humano el instinto de succión. Así, no es extraño apreciar en algunas ecografias cómo el bebé está chupándose tranquilamente el pulgar. “En efecto, se trata de un reflejo innato”, señala el pediatra Félix Notario. “Un gesto que es sinónimo de hambre aplacada, calor y seguridad. El chupete satisface ese reflejo de succión y, aunque algunos profesionales creen que el niño puede vivir sin él, si la elección es entre succionar el dedo o el chupete, no cabe duda de que es preferible este último. Habida cuenta, además, de que cada día son más perfectos en su textura y adaptación a la anatomía del bebé.”
Sin embargo, durante el período de lactancia materna, incluso aunque esta etapa dure sólo unas pocas semanas, el pequeño tiene la posibilidad de satisfacer plenamente su instinto de succión.

Interferencias con la lactancia materna
Cualquier interferencia, en forma de imitación del pezón materno, es muy negativa, por lo que se desaconseja poner al bebé un chupete antes de la primera semana de vida. El niño se acostumbra a la forma de succionar del chupete -que es similar a la que emplea con la tetina de la mamadera- y pierde la noción de cómo mamar correctamente del pezón materno, que requiere algo más de esfuerzo. Por lo que, sin saberlo, podemos estar contribuyendo a interrumpir la lactancia natural.
Y del mismo modo que no es aconsejable usarlo hasta que el niño deje de alimentarse del pecho materno -no hay inconveniente si, desde el principio, se alimenta con mamadera-, tampoco debe seguir haciéndolo al concluir su segundo año de vida. El motivo no es otro que la presión ejercida sobre los dientes y el paladar, que puede llegar a provocarle deformaciones, especialmente si en lugar del chupete tiene afición a chuparse el dedo. En cuanto completa la dentición de la arcada superior, en la que se puede ejercer palanca, conviene pensar en retirárselo o en convencerlo para que deje de chuparse el dedo.
Hay otro consejo para los padres en el que, siempre que tienen ocasión, insisten tanto los odontólogos. Es un tema que preocupa: el chupete no debe mojarse nunca en un líquido dulce (leche condensada, miel, jugo de naranja…) para lograr que se tranquilice o se duerma. Este consuelo puede crear hábito, una dependencia a un sabor determinado, y no sólo hace más difícil que el pequeño prescinda del chupete, sino que favorece enormemente la aparición de caries.

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