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Como controlar los enojos con los niños

En la mayoría de los casos los enojos se pueden evitar.
Si lo que molesta a la madre es el desorden de su hijo o marido, una plática seria cara a cara debería ayudar a resolver el problema.
• Si esta medida no es suficiente, puede funcionar la terapia de choque. Es decir, volverse una desordenada por un tiempo (limitado, por supuesto) y dejar que durante esta etapa el caos se apodere de la casa para demostrar que alguien tiene que limpiar y ordenar.
• Y si esto tampoco funciona, un buen método es llevar a la familia a la casa de un amigo o pariente que sea un verdadero desastre para que compruebe que hay otros mundos, y que también están en éste…
• Tampoco es mala idea que la persona rene-gona escriba una lista con todas las cosas que la hacen refunfuñar, y los que se quejan de su actitud malhumorada escriban, a su vez, otra relación de todas las cosas que ellos creen que le provocan ese estado. Una vez redactadas, hay que comparar las causas que señalan unos y otros, y conversar sobre cada una de ellas en actitud conciliadora y con ánimo de buscar soluciones a la situación.
• Tal vez haya asuntos en los que todos los miembros de la familia estén de acuerdo en que son prioritarios y, tal vez, en que no todos ponen el suficiente esfuerzo. Y es posible que también hayan escrito causas menos relevantes en las que uno y otro bando pueden dar su brazo a torcer. Cuando los motivos de tensión están escritos, ya hay una base concreta sobre la que discutir (llegado el caso).
• A veces, la forma de afrontar un mal humor generalizado es demostrar a la refunfuñona que puede estar en un error. Lo mejor es esperar a que se pase un poco el enojo para dialogar y hacerle ver que el regaño, en esa ocasión, no es merecido, o que las verdaderas causas de su molestia deben ser otras.
• Hay que hablar del tema «en caliente», porque cuando ha pasado la tormenta y viene la reconciliación no se suelen tener ganas de sacar a relucir el asunto. Y esto, a la larga, no es bueno, pues si se deja morir la discusión, nunca se conocerán las verdades causas de la frustración y no se solucionará.
• Con buena voluntad por todas las partes, la mayoría de estos casos se terminan arreglando. O los niños acaban por responsabilizarse de sus cosas, o el padre coopera, o la refunfuñona reconoce que el enojo no es el rñejor camino para conseguir sus objetivos.

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Enseñar a ahorrar a los niños

Escrito por en Consejos

Tacaños o gastalones.
¿Qué hacen con su dinero?
Hay niños a los que el dinero se les va de las manos como si fuera agua. Otros, en cambio, lo atesoran y sólo esperan que les regalen unas monedas para ver crecer más y más sus ahorritos.
El comportamiento idóneo, como casi todo en la vida, es el término medio: aprender a gastar en su justa medida. En este asunto, como en otros muchos aspectos educativos, juega un papel clave la figura de los padres. Acertar no es tan complicado si respetamos su independencia y, a la vez, nos hacemos cómplices de sus necesidades y caprichos.
El mejor recurso es dar buen ejemplo
Los niños deben educarse dentro de la independencia y el amor. Esto no quiere decir que les demos todo lo que nos pidan, porque eso sólo genera un comportamiento caprichoso. A esta edad lo quieren tener todo y, aunque tienen una noción aproximada del dinero, no miden si podemos o no satisfacerlos. Aunque la economía familiar lo permita, la actitud de «Toma lo que quieras» es totalmente negativa. Nuestra obligación es hacerles ver que para conseguir algo, hay que luchar por ello. Educar es prepararlos para la vida.
Los niños son sumamente receptivos, asimilan sus conductas principalmente de nosotros: somos su modelo diario y directo. Si nuestros hijos
ven que gastamos a los cuatro vientos, ellos también se sentirán copartícipes de este comportamiento. Es verdad que no podemos escapar al intercambio comercial de «Yo te doy dinero y tú me das tal cosa», pero debemos explicarles que existen prioridades (pago de la renta, mercado, luz, teléfono…) y que hay cosas más útiles y de mayor urgencia que las anunciadas por la publicidad.
Una forma sabia de conseguirlo es darles una paga semanal (un «domingo») y dejar que la administren con libertad. Abrirles una cuenta de ahorros hará que se motiven y adquieran con su esfuerzo los juguetes que tanto desean.
También podemos proponerles un trabajo acorde con sus capacidades. Por ejemplo: «Si limpias los cristales, riegas el jardín o me ayudas a lavar el coche, te daré una paga extra». Esto no implica que por todas sus aportaciones domésticas tengamos que pagarles (convivir en familia implica asumir ciertas responsabilidades), pero recibir un dinerito a cambio de ciertas labores extras les enseña a valorar lo que cuesta ganarse unas monedas; entenderán que el trabajo es el medio para adquirir lo que deseamos o necesitamos, como hacen sus padres y todos los adultos. Obtener dinero, ésta es la enseñanza, siempre exige un esfuerzo.

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Idea terapeutica para el niño

Escrito por en Consejos

Escribir  un libro.
Una genial idea terapéutica y de gran valor històrico-artistico: las preocupaciones sobre los primeros días de escuela pueden quedar reflejadas en un libro que escriban los niños, con la ayuda de los padres, pero con sus propias palabras e ilustraciones. Además de aliviar sus miedos inmediatos, esas páginas pueden convertirse en un tesoro para los años futuros.

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Ocho buenos consejos para dormir la siesta

Escrito por en Consejos,El bebe

Ocho buenos consejos.
Para ayudar a esos pequeñitos que jamás se quieren echar su siesta (y a sus sufridos papas), conviene:
1.Establecer una rutina de sueño y comidas a lo largo del día: dar de comer al pequeño y acostarlo siempre a las mismas horas.
2. El mensaje que le transmitimos no debe ser: «Te duermes, porque lo digo yo», sino: «Quiero que descanses, porque lo necesitas».
3.Por la noche debe dormir en su cama o cunita. Por la tarde es preferible que se acueste en otro lugar (sirven el sofá, el cochecito y hasta la alfombra). Esto añade atractivo a la situación y ayuda a que distinga la siesta del sueño nocturno.
4.Si llora, regresaremos siempre a su lado, pero espaciando el tiempo de respuesta
(primero tardamos un minuto en volver, luego dos, después tres, etc.).
5.Instaurar una ceremonia de anticipación: tras acostarlo, nos quedamos un ratito a su lado hasta que se tranquilice (sujetándole la mano, leyéndole un cuento o cantándole. Antes de que se duerma, salimos de la habitación (así aprende a dormir él solo).
6.No es grave que un día no quiera dormir la siesta. Pero mañana lo hará (no hay que perder el hábito).
7.Conviene erradicar costumbres contraproducentes, como mecerle durante horas o acostarse con él.
8.Para la siesta, no es necesario ponerle el pijama. Tampoco hace falta apagar la televisión, bajar las persianas, interrumpir la conversación ni desconectar el teléfono.

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Sexualidad en la pareja

Escrito por en Consejos,la pareja

Se burla de mi ropa «sexy».
Respuesta: Si tu intención al vestirte con esas prendas es estar más atractiva y sugerente para tu marido, es evidente que no tiene ningún sentido que te empeñes en seguir usando una ropa que a tu pareja ni le gusta ni le excita y ni siquiera le atrae… Y si tu pregunta es qué puedes hacer para lograr que algo que da risa le parezca insinuante y atractivo, la respuesta es que nada.
Los gustos y estímulos sexuales de cada persona son diferentes. Están directamente asociados con recuerdos placenteros de la infancia y sus primeras experiencias sexuales, lo cual no se puede modificar. Así, lo que para uno es erótico y excitante, a otro puede dejarlo frío o darle risa (como a tu marido), y a un tercero resultarle pornográfico o desagradable porque lo asocia con una mala experiencia o con la prostitución.
Trata de no sentirte herida por su comportamiento. A lo mejor a tu marido lo que le resulta realmente sexy es que te vistas con una falda ajustada que marque las caderas o bien utilices una ropa interior tipo infantil o deportiva. Lo verdaderamente importante para que la relación sexual funcione y sea placentera es que tu pareja y tú puedan mantener una buena comunicación sexual, y no sólo en el plano afectivo, sino también en el puramente informativo. Es decir, que ambos puedan expresar abiertamente sus deseos y fantasías sexuales y que el otro, si no le resultan desagradables, los satisfaga.
Habla con él, cuéntale tus preferencias y pide que te explique las suyas. Incluso, como un juego más dentro de la relación, puedes sugerirle que te compre un conjunto interior o de noche que le gustaría verte puesto. Y tú puedes hacer lo mismo y regalarle unos calzoncillos que te parezcan sexys.
Dicho todo esto, otra cosa muy diferente es que esa ropa que te pones a quien realmente excite sea a ti. Muchas mujeres dicen que se sienten más atractivas, deseables y animadas sexualmente cuando llevan una ropa interior sexy, incluso aunque nadie pueda verlas. Si éste es tu caso, sigue usándola tranquilamente, pero no te deprimas ni te sientas mal porque a tu marido no le guste.

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Consejos útiles para ti y tus hijos

Consejos útiles para ti y tus hijos.

En coche, siempre con el cinturón puesto.
Nunca será suficiente insistir en la necesidad de que los niños viajen en automóvil sujetos con los correspondientes dispositivos de seguridad (según su peso y edad). Cuando son muy pequeños, los padres solemos tomar las precauciones necesarias pero, a partir de cierta edad, y sobre todo en desplazamientos cortos, este aspecto regularmente lo descuidamos. Peor todavía, cuando los niños viajan en autos ajenos (en el coche de un familiar, de un amigo…) Los accidentes son imprevisibles, razón de peso para afirmar que no basta con cuidar la seguridad de nuestros hijos al ir con nosotros; también debemos preocuparnos de cómo viajan cuando los llevan otros adultos. No hay que tener vergüenza en pedir -o insistir- que vayan bien sujetos en todo momento. Si la excusa es que el vehículo en cuestión no dispone de los mecanismos de sujeción requeridos (asiento, cojín elevador, etcétera), debemos aportarlos  nosotros podemos prestar los nuestros o adquirir de reserva.

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El niño de 4 a 6 años

De 4 a 6 años
A esta edad, el chico ya es más maduro y comprende y utiliza mejor el lenguaje. Ya se le pueden dar explicaciones sobre la decisión de mamá de volver a trabajar, y lo más probable es que haga muchas preguntas al respecto, del tipo: “Quiero que le digas a tu jefe que vas a quedarte conmigo”. La madre, que debe estar plenamente convencida de la decisión que ha tomado, tiene que responderle de forma clara y cariñosa, pero firme.
“El cambio más importante que se puede producir en estos años es el paso de quedarse a comer en el colegio”, opina Nicolau. Afortunadamente, esta práctica está muy extendida, muchos chicos lo hacen, así que se sentirá uno más entre sus compañeros. “La madre debe resaltar, en todo momento, los aspectos positivos y lúdicos de quedarse a comer, como que tendrá más tiempo para jugar con sus amigos”, aconseja la psicologa.
Comenzar el preescolar y que mamá vuelva a trabajar son, cada uno por separado, dos cambios importantes. Por eso es aconsejable separar al máximo estos acontecimientos. Por ejemplo, si se empieza a trabajar en marzo o abril, conviene llevar al pequeño a una colonia de verano, al menos, unos días a la semana, para que vaya acostumbrándose a la separación. Así, cuando llegue el día D le costará menos adaptarse y no echará
la culpa de su ingreso en el Jardín de infantes al trabajo de mamá.
Por el mismo motivo, no se debe olvidar la importancia de dedicar, cada día, un tiempo especial a cada uno de los hijos. Tarde o temprano, el chico empezará el colegio e irá adquiriendo independencia. La reincorporación de la madre al trabajo no tiene por qué ser problemática si se hace de manera gradual, con convicción y demostrándole al hijo cuánto lo queremos.

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El cuidado del bebe mientras trabajamos

Cómo y con quién dejarlo.

La vuelta al trabajo, después de una larga temporada ejerciendo exclusivamente de madre, es uno de los momentos más difíciles a los que se tienen que enfrentar muchas mujeres.
Posiblemente, la primera pregunta que se hacen estas madres es si realmente las compensa volver a trabajar. Unas veces, la economía familiar responde a esta pregunta; otras, aunque el sueldo materno no sea imprescindible, la madre necesita trabajar por amor a su profesión o para mantener su equilibrio emocional.
Afortunadamente para las mamas trabajadoras, no hay estudios que demuestren que sus hijos vayan a desarrollar más problemas que otros chicos que tienen madres a tiempo completo. La licenciada Rosa Nicolau, psicóloga infantil, nos tranquiliza: “Estos pequeños suelen tener una gran salud mental porque sus madres se preocupan mucho de la calidad del tiempo que pasan con ellos”.
Aunque la reacción de los chicos a la incorporación de su madre al trabajo depende de su edad, de su personalidad y de cómo lo enfoquen los padres, hay ciertas pautas válidas para cualquier edad.
La separación debe hacerse de forma gradual para que el hijo se vaya acostumbrando al espacio y a sus nuevos cuidadores. La madre debe estar tranquila y confiar, de verdad, en las personas a cuyo cuidado deja a su hijo, para que éste no perciba que está preocupada. Además, tiene que entender que es normal que un chico llore cuando su madre se va y transmitirle la sensación de que todo está bien. Y no tenemos en cuenta sólo a la mamá de un bebé. Por si acaso, y si es que ella decidió dejar de trabajar hasta que su hijo estuviera más crecidito, extendemos el momento hasta los 4-6 años, aproximadamente.

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Con quien dejar al bebe

Escrito por en Consejos,El bebe

Cómo y con quién dejarlo.
La vuelta al trabajo, después de una larga temporada ejerciendo exclusivamente de madre, es uno de los momentos más difíciles a los que se tienen que enfrentar muchas mujeres.
Posiblemente, la primera pregunta que se hacen estas madres es si realmente las compensa volver a trabajar. Unas veces, la economía familiar responde a esta pregunta; otras, aunque el sueldo materno no sea imprescindible, la madre necesita trabajar por amor a su profesión o para mantener su equilibrio emocional.
Afortunadamente para las mamas trabajadoras, no hay estudios que demuestren que sus hijos vayan a desarrollar más problemas que otros chicos que tienen madres a tiempo completo. La licenciada Rosa Nicolau, psicóloga infantil, nos tranquiliza: “Estos pequeños suelen tener una gran salud mental porque sus madres se preocupan mucho de la calidad del tiempo que pasan con ellos”.
Aunque la reacción de los chicos a la incorporación de su madre al trabajo depende de su edad, de su personalidad y de cómo lo enfoquen los padres, hay ciertas pautas válidas para cualquier edad.
La separación debe hacerse de forma gradual para que el hijo se vaya acostumbrando al espacio y a sus nuevos cuidadores. La madre debe estar tranquila y confiar, de verdad, en las personas a cuyo cuidado deja a su hijo, para que éste no perciba que está preocupada. Además, tiene que entender que es normal que un chico llore cuando su madre se va y transmitirle la sensación de que todo está bien. Y no tenemos en cuenta sólo a la mamá de un bebé. Por si acaso, y si es que ella decidió dejar de trabajar hasta que su hijo estuviera más cre-cidito, extendemos el momento hasta los 4-6 años, aproximadamente.

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Mantener la intimidad con la pareja

Escrito por en Consejos

Mantener la intimidad con la pareja
Además de ocuparse del bebé, es bueno reservar un tiempo para la vida en pareja. Hay que intentar cuidar la relación, a pesar de las tensiones o el cansancio. La maternidad puede producir fatiga física, molestias en la zona genital, una disminución del deseo y un aumento de la sequedad vaginal. Restablecer la vida sexual lleva su tiempo, pero, aparte del coito, existen muchas formas de mostrar cariño y amor.

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