Archivos para 'El aprendizaje y sus dificultades' Categoría

Causas provenientes de la familia o entorno social

La familia debe ser el continente natural del desarrollo del niño en todas sus dimensiones incluido el
académico.
Es importante un clima familiar sano, calmo y que valorice el aprendizaje.
Niños procedentes de hogares caóticos, empobrecidos económica y culturalmente, donde no se valoriza el conocimiento estarán en muy malas condiciones para aprender.

La madre debe poder aceptar la competencia fuerte que significa la maestra y la escuela, y tomarlos como ingredientes que ayudan a crecer a su hijo.
La familia debe ser capaz de apoyar el proceso de enseñanza – aprendizaje cálidamente y sin someter al niño a presiones exageradas de rendimiento competitivo. Es importante que los padres recuerden que sus hijos son bastante más que alumnos, y que si bien todos deseamos uruguayitos ilustrados también los queremos sanos y felices.
Estas causas no son excluyentes entre sí. Por lo general se asocian varias causas de diferente intensidad y peso específico. A todas las implicadas habrá que atender para sacar al niño de la situación de dificultad en la que se encuentra.
La dificultad para aprender trae por lo general consecuencias emocionales indeseables, tanto en el niño como en su familia. Con demasiada frecuencia vemos niños y padres con una muy baja autoestima como resultado de la baja performance escolar. Siempre debemos atender a este tipo de consecuencia emocional en el tratamiento de estos niños, para no correr el riesgo de que aunque le corrijamos los aspectos pedagógicos él siga pensando que “no puede.”
Este es un tema muy vasto que prometemos ampliar y profundizar en el futuro. Mientras tanto, atendamos dos temas especiales. El primero de ellos es el tema de los ADD/H: los niños con déficit atencional/hiperactividad, que tantos dolores de cabeza se causan a sí mismos, a sus padres y a sus maestros y que son tan frecuentes. Finalmente, un tema que me preocupa por su impacto en la vida cotidiana de las familias uruguayas: los deberes escolares.

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Causas provenientes de la escuela

Causas de la inadaptación se encuentran tanto en el aspecto formal de la escolaridad como en el contenido de lo que se enseña.
Diferentes niños funcionan diferente en relación al ritmo de enseñanza distribuido en el tiempo. Algunos toleran muy bien un régimen cargado de materias y exigencias, mientras que otros no pueden rendir porque, para ellos, eso significa una sobrecarga que no pueden manejar.
No todos los niños tienen la misma facilidad para las diferentes materias, y progresan a diferente ritmo unos de otros. Una escuela que respete y reconozca estas diferencias, podrá ir acompasando lo que se enseña a las necesidades de cada uno, sin suponer equivocadamente que se está enseñando a un hipotético e inexistente “niño promedio“.
Una escuela que atienda a promover un clima adecuado de enseñanza deberá ejercer una presión que no resulte excesiva ni que resulte en una competitividad salvaje entre los alumnos. Su contrapartida tampoco es deseable: no queremos escuelas permisivas y de baja exigencia que dejen a los niños desperdiciar sus potencialidades.
Lograr la motivación sana, la autosuperación, la disciplina y el entrenamiento en el esfuerzo en un clima cordial y de respeto por las diferencias es algo a pedirle a la escuela.

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Causas provenientes del niño

Las causas más frecuentes de dificultad o fracaso en el aprendizaje son las que llamamos inespecíficas porque son secundarias a otro tipo de trastorno. Incluimos aquí a aquellas dificultades de aprendizaje secundarias a trastornos emocionales.
La baja en el rendimiento o la dificultad para aprender a veces está señalando una dificultad emocional del niño. Ya vimos cómo, para poder aprender, el niño necesita tener la posibilidad psicológica de hacerlo. Cuando el niño tiene una preocupación extra muy grande o algún trastorno psicológico, es como si la energía psicológica necesaria para el aprendizaje estuviera siendo consumida por estos procesos. De hecho, la repercusión en el aprendizaje se ve precozmente cuando existe un sufrimiento psicológico. Con frecuencia el motivo de consulta es la dificultad escolar, y el psiquiatra, luego de una correcta historia y evaluación clínica detecta que lo que está en curso es una afección psicológica, como puede ser un trastorno por ansiedad o una depresión, de la cual la dificultad para aprender es sólo uno de los síntomas.
En otros casos, lo que el niño tiene es alguno de los llamados Trastornos disruptivos. Estos son trastornos que se manifiestan en la conducta del niño y que pueden tener muchas formas de expresión: inquietud excesiva, conducta oposicionista o desafiante, violación a las normas, etc. Por su frecuencia y por su importancia vamos a detenernos en el Trastorno por déficit atencional / hiperactividad

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Dificultades en el aprendizaje

Causas de la dificultad para aprender

Muchas son las causas por las cuales un niño puede no aprender lo que de él se espera. Estas causas pueden provenir de el mismo niño, o de la escuela o del ámbito familiar.

A) Causas provenientes del niño
Existen lo que llamamos dificultades específicas del aprendizaje, que dan cuenta de determinado porcentaje de niños que tienen dificultades para aprender. Representan un amplio grupo de déficits cognitivos que se presume que son constitucionales y determinados neurológicamente.
Ellos son la dificultad específica en la lectura (o dislexia), en la escritura, o en el cálculo matemático (discalculia). Muy frecuentemente se ven juntas.
La dislexia es la dificultad específica para la adquisición de la lectura: la precisión, velocidad y la comprensión están sustancialmente por debajo de lo esperado para la edad,para la inteligencia y para lo que se le ha enseñado. La lectura se hace con distorsiones, omisiones, y tanto la lectura en voz alta como en voz baja es muy lenta y con baja comprensión.
La discalculia puede expresarse por no entenderlos términos, operaciones o conceptos matemáticos, no reconocer símbolos numéricos o signos aritméticos, no poder seguir las secuencias matemáticas, o contar o aprender las tablas.
En el trastorno específico de la escritura existen generalmente una combinación de dificultades en la habilidad de componer textos escritos evidenciado por errores gramaticales o de puntuación, múltiples errores ortográficos y muy mala caligrafía.
Generalmente es un trastorno que se da en varios miembros de una misma familia, ya que existe una fuerte influencia genética.

Estas afecciones se sospechan clínicamente y se diagnostican a través de evaluaciones pedagógicas especializadas. Si se hace un diagnóstico precoz y una reeducación pedagógica adecuada y a tiempo, la evolución es favorable.
Además del tratamiento específico, los padres necesitan ayuda para manejar lo mejor posible la desilusión, la rabia y la culpa que las dificultades de su hijo puede legítimamente provocarles.
Ayudar a los padres y al niño a mantener la autoestima es el desafío mayor del tratamiento. Estimular al niño a que desarrolle otro tipo de actividades en las cuales pueda ser competente y semejante a los demás y aun experimentar éxito, suele ser un muy buen recurso para lograrlo.

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LOS PADRES

Es fundamental que los padres puedan apoyar realmente el proceso de enseñanza-aprendizaje, y con esto decimos mucho más que proveerlos de cuadernos y lápices, o de ayudarlos en los deberes. Deben ser capaces en primer lugar de separarse del niño, respetarle la autonomía y poder delegar su cuidado y formación por algunas horas en la escuela. Esto no resulta muy fácil para algunos padres, que viven el crecimiento de su hijo como una pérdida que les causa mucho dolor. Si no están atentos a estas emociones, pueden interferir, a veces sin darse cuenta, con todas aquellas conductas de su hijo que involucren un paso hacia la autonomía y el crecimiento, incluido el aprendizaje escolar.
Es necesario también que puedan estimular adecuadamente el deseo de aprender. Aveces vemos padres que no estimulan nada, y otros que estimulan demasiado. Tanto la sub como la sobre-estimulación pueden ahogar el entusiasmo infantil por aprender.
A veces no resulta fácil saber qué ni cuánto exigir de un niño. Frecuentemente se confunden medios con logros y se termina exigiendo sólo un buen resultado (un éxito, una buena nota). Resultaría mucho más formativo desde el punto de vista emocional, no olvidarse de estimular el medio, el proceso por el cual se llega al resultado, poniendo especial énfasis en el esfuerzo realizado.

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La escuela

No existe la escuela ideal. Lo que existe es la escuela que mejor se adapta a las necesidades de ese niño y de esa familia. En algunas ocasiones lo indicado es el doble horario, en otros casos no; a veces recomendamos el bilingüismo y en otros casos lo contraindicamos; algunas veces estimulamos la elección de escuelas diferentes para los hermanos, etc., etc.
Considero que algo a tener en cuenta cuando los padres eligen una escuela para sus hijos, es que consideren no solamente lo académico, sino también el tipo de formación a nivel humano que recibirá su hijo. Si bien es cierto que lo fundamental se recibe en el hogar, no es menos cierto que la influencia que a nivel formativo se recibe en la escuela es muy grande. Allí pasan muchas horas, situaciones fundamentales para su desarrollo se resuelven en el ámbito escolar y conceptos claves se aprenden con ellas. Los amigos del niño van a provenir de allí, sus puntos de referencia social van a ser los de la escuela; y es muy importante que los padres estemos sintónicos con todos estos aspectos de modo de evitar conflictos difíciles de solucionar.

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Aprender

i) Posibilidad psicológica de aprender:
Un niño que esté soportando niveles excesivos de estrés de cualquier origen, o que esté deprimido, por ejemplo, podrá tener un cociente intelectual muy alto, puede tener indemnidad perceptiva, pero no tendrá la posibilidad de poner la energía psicológica suficiente en un proceso tan complejo como el del aprendizaje.
Es necesario asimismo que estén cursando adecuadamente el desarrollo social y su camino a la independencia. Deben ser capaces de separarse de sus padres, de relacionarse con confianza con otros adultos y de interactuar adecuadamente con los pares.
La imposibilidad de aprender o una disminución en el rendimiento son, muchas veces, los indicadores de que algo está pasando a nivel psicológico con ese niño.
j) Posibilidad física de aprender:
El aprendizaje consume también energía física. Un niño subalimentado, con carencias de nutrientes básicos no puede aprender adecuadamente. Lo mismo se aplica para un niño que no duerme lo suficiente.

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Aprender

h) El deseo de aprender:
Para que el niño esté motivado a aprender y rendir bien intervienen muchos factores que dependen de él, de su familia y de sus maestros. Hay niños que son más exploradores que otros, que tienen más iniciativa, que disfrutan más el saber. Seguramente influye mucho en esto la actitud familiar hacia al aprendizaje, los mensajes que inadvertida o conscientemente les damos en relación a lo que significa a nivel familiar. A veces encontramos padres que desvalorizan el aprendizaje curricular a expensas de una hipervaloración de lo que podemos llamar “la escuela de la calle” (“Mirame a mí: no pasé de tercer año y bien que me arreglo en la vida”) o porque están desalentados con las consecuencias económicas de una vida de estudio (“¿De qué me valió estudiar tanto si ahora no gano ni para mantenerme?”). Debemos recordar que en las primeras etapas la motivación para aprender siempre es fundamentalmente externa; es decir, que el niño aprende para complacer las expectativas de otros significativos en su vida: maestros, padres. Hacen las cosas bien para “sacar buena nota”, no porque valoren el conocimiento en sí mismo. Es tardíamente en el desarrollo que puede accederse a la motivación interna para el aprendizaje: aprender porque da placer saber. Es así que es muy importante en los primeros años fundamentalmente que el niño obtenga la repercusión esperada de su esfuerzo: que vea que el entorno valora lo que él hace, sea en forma de buenas notas, o sea en forma de atención, preocupación y alegría por la tarea realizada.
El deseo de aprender también está relacionado con el grado de continuidad que exista entre los estilos y valores familiares con los escolares. Si existe una comunicación e identificación entre ambos, el aprendizaje se producirá de manera más armónica.

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El aprendizaje en el niño

d) La inteligencia:
Aún hoy no tenemos una definición universalmente aceptada de lo que es la inteligencia. Desde el punto de vista práctico lo que técnicos, maestros y padres tenemos para evaluarla son los test que miden la inteligencia. Y en esto hay que ser muy claros y cuidadosos. Lo que estas pruebas miden, el famoso numerito de cociente intelectual (CI), es una muestra del rendimiento intelectual en un determinado momento. Este rendimiento puede estar influenciado por múltiples variables que nada tiene que ver con la supuesta inteligencia del niño: causas emocionales, lingüísticas, culturales, de interacción con el entrevistador, etc. El cociente intelectual entonces no nos está hablando de una capacidad innata e inamovible. Sus resultados pueden cambiar a lo largo de la vida. Es un dato más, que si se sabe interpretar en su justa medida nos da información útil. Pero no puede ser utilizado para etiquetar a ningún niño en un sentido ni en otro. Ni es poco inteligente alguien porque en un test el cociente le dio bajo, ni es superdotado el que le dio alto. Muchas otras variables intervienen en el tema del aprendizaje y del rendimiento. Todos conocemos chicos con un CI bajo que, con un entorno adecuado, se han desarrollado como personas muy capaces, y también conocemos la inversa: promesas basadas en un CI alto que no logran acompasarlo con dedicación, ni esfuerzo, ni contracción a determinados objetivos, siendo los logros finales muy diferentes a los que hubiera podido suponerse.
f)  Correcto desempeño psicomotriz:
La capacidad de percibir y utilizar su cuerpo en el espacio, de proyectarse y proyectar formas, de poder controlar sus funciones psicomotrices en un complejo interjuego de liberación e inhibición son imprescindibles para poder entender y moverse conceptualmente.
g) El lenguaje:
La capacidad de entender y expresarse adecuada mente es un requerimiento fundamental para que el aprendizaje no se vea interferido.

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Capacidades necesarias en el niño

En el niño es necesario contar con un complejo set de capacidades:
a) Posibilidad de percepción adecuada:
El niño debe ser capaz de poder ver, oír y percibir adecuadamente todos los estímulos necesarios.
b) Posibilidad de prestar la atención necesaria:
El niño debe poder atender adecuadamente a lo relevante de una situación y no distraerse con estímulos accesorios y mantener la atención durante lapsos tan prolongados como sea necesario. (Profundizaremos este tema en el capítulo de Déficits atencionales)
c)  Capacidad de retener en la memoria:
Una vez que incorpora la información, debe ser capaz de almacenarla y poder evocarla cuando sea necesario, a corto y a largo plazo.

d) Capacidad de pensar de acuerdo a los requerimientos del curso:
Para poder aprender es necesario tener un pensamiento coherente e integrado que permita entender la realidad de una manera compartible.
Además, el pensamiento deberá tener cualidades especiales que se van adquiriendo por etapas a través del desarrollo cognitivo normal. A estas etapas los niños no llegan todos a la, misma vez, sino en diferentes momentos. Es un complejísimo y prolongado proceso que se da en etapas que se suceden unas a otras. Cada niño atraviesa estas etapas en diferentes momentos y a diferente velocidad. Los cursos curriculares siguen, entre otras cosas, esta secuencia en la manera de organizar la instrucción.

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