
La temperatura de la sala de partos
El bebé permanece durante nueve meses en el útero, que es un medio muy cálido. Al nacer, mojado por el líquido amniótico, resulta comprensible que en su primer contacto con el mundo exterior sienta frío, acostumbrado como estaba a la temperatura corporal de la madre. Por este motivo, la temperatura de la sala de partos debe mantenerse algo elevada (22 grados como mínimo). Además, para minimizar el impacto del frío que sienten los pequeños, enseguida se los seca con toallas tibias.

¿Hasta qué momento debo seguir dándole de mamar?
A partir de los seis meses, el niño necesita tomar otros alimentos para que su dieta sea variada. Las reglas han de ser flexibles, y no hay problema si se quiere combinar la lactancia con mamaderas, jugos o papillas. La Liga de la Leche se muestra a favor de estimular la alimentación al pecho durante el mayor tiempo posible.

SUSTANCIAS DAÑINAS
Los conductos lácteos son verdaderos filtros que evitan el paso de bacterias y sustancias tóxicas al bebé. No obstante, la madre que amamanta debe evitar el tabaco, el alcohol y cualquier tipo de droga. También ha de limitar el consumo de sustancias excitantes, como el café, el té y el chocolate. Algunos medicamentos están totalmente prohibidos (por ejemplo, sulfamidas, barbitúricos, algunos antibióticos, laxantes fuertes, etc.). Todo esto daña la salud del bebé.

¿Cuánto tiempo aproximado debo tenerlo al pecho?
Los especialistas aconsejan entre 15 y 20 minutos de cada pecho, porque es imprescindible tener en cuenta la capacidad de succión del pequeño y la fluidez con que sale la leche; hay bebés que comen rápidamente y otros que necesitan más tiempo.

PECHOS ERGUIDOS
Con las pesas en la mano, llevar los brazos a la espalda (uno por encima del hombro, el otro desde abajo), intentando que se toquen. Los músculos pectorales salen ganando.

¡ES IMPRESCINDIBLE!
• Acudir al dentista para control en el momento en que se planifique el embarazo, durante su transcurso y luego, en el posparto.
• Hacer una limpieza de boca al comienzo de la gestación.
• Cepillarse los dientes meticulosamente tres veces por día, aunque sangren las encías.
• Emplear pastas dentífricas para encías delicadas. El cepillo ha de ser blando.
• Seguir una dieta equilibrada y evitar el exceso de alimentos azucarados.

La preeclampsia no necesariamente se repite en los sucesivos embarazos, si bien tienes más probabilidades de padecerla que cualquier otra mujer que no la haya presentado nunca. De todas formas, por lo general no se repiten cuadros similares. De manera que, aunque presentes hipertensión nuevamente, eso no significa que las cosas terminen de igual manera.
Esta alteración no es previsible: si se toman precauciones similares a las que se tomaron en tu caso, puede ser controlable. Aunque el final haya sido inesperado. El tratamiento se basa en una dieta adecuada y en la restricción de la actividad física durante el embarazo. Además de la oportuna interrupción de la gestación, en caso de que sea necesario. Otros tratamientos, como los hipo-tensores, sedantes, ácido acetil salicílico, etc., complementan el esquema terapéutico basado en la dieta y el reposo.
Las pacientes con preeclampsia constituyen un grupo de muy alto riesgo. Por lo general, la hipertensión puede controlarse hasta la madurez fetal, pero en muchos casos el parto sobreviene intempestivamente, antes de lo esperado. Si te interesa tener más datos, puedes comunicarte con la Fundación Margulies

Estoy embarazada
¿cómo puedo prevenir la toxoplasmosis?
Aunque está en estudio desde hace varios años, aún no existe una vacuna contra la toxoplasmosis. Por lo tanto, la única manera de prevenirla, es tomando algunas precauciones:
• Evita el contacto con los gatos.
• Lava correctamente las frutas y verduras antes de comerlas.
• Cocina bien las carnes antes de ingerirlas (especialmente las de cerdo y cordero).
• Lávate las manos con agua y jabón después de manipular carnes crudas (y si podes usar guantes para hacerlo, mejor).
• Cuando realices tareas de jardinería, usa guantes (si son descartables, tanto mejor), ya que la tierra podría haber estado en contacto con heces de gatos infectados. Cuando te los quites, evita que tomen contacto con la boca, la nariz y los ojos.
• Evita los areneros de las plazas (los gatos callejeros van allí a hacer sus necesidades).
Como la mitad de los embarazos no son planificados, estas medidas de precaución deberían ser tomadas por toda mujer en condiciones de quedar embarazada.

Manifestaciones más comunes de la tristeza posparto
• Llanto.
• Inestabilidad emocional.
• Irritabilidad: hacia la pareja, la madre y la suegra.
• Hostilidad hacia el bebé (transitoria).
• Falta de voluntad para amamantar
• Fatiga.
• Ansiedad.
• Insomnio.
• Deseo de no tener más hijos (transitorio).

Maridos a medida
Frente a este estado de sensibilidad extrema, la reacción de cada marido depende, entre otras cosas, de su personalidad, de si se ha sentido incluido (o excluido) durante el embarazo, si pudo estar presente en el parto, y de la participación que se le otorgue en casa, con los primeros cuidados del bebé. Algunos hombres comprenden a sus esposas, les tienen paciencia y se muestran colaboradores. Otros, por inexperiencia, temor, angustia o rechazo, hacia ellas o hacia el hijo, se alejan, pensando que la exclusión será definitiva y que nunca más tendrán a sus mujeres para ellos solos. Una sospecha en alguna medida cierta, ya que a partir de ahora la pareja se ha convertido en una familia. Naturalmente, tu actitud también condiciona la respuesta, que no será la misma si sos capaz de demostrar lo que sentís y de pedir -tácita o explícitamente- contención y mimos, que si fingís bienestar cuando en realidad lo que querés es llorar día y noche.
En cualquier caso, todo hombre debe saber que además de su colaboración en los cuidados del bebé, la ayuda más importante que su esposa necesita es seguir siendo agasajada como mujer. Independientemente del reconocimiento y la gratitud por el “regalo” del hijo, una palabra amorosa o un ramito de flores nunca estarán de más. Aunque temporalmente relegado a un segundo plano, el aspecto femenino continúa vigente en su deseo de seguir siendo atractiva para él.