
Importancia del Parvulario
Se dispone también que la programación de Educación Preescolar y Ciclo Inicial (en los centros en que aquélla exista) esté coordinada por el profesorado de ambos niveles. Y se establece que las escuelas elaboren programas especiales de adaptación para que los alumnos que no hayan recibido Educación Preescolar puedan seguir con aprovechamiento los contenidos del Ciclo Inicial.
Esta última disposición intenta paliar la discriminación a que están sujetos los niños por el hecho de no existir una enseñanza preescolar obligatoria. Cuando la Enseñanza General Básica abre las puertas de su Ciclo Inicial a la población infantil, ésta queda ya diferenciada entre los niños que han podido asistir al Parvulario y los que no han recibido los estímulos suministrados por una educación preescolar. Conviene recordar que los estímulos y valores que ofrece el Parvulario son los siguientes:
—Crear un conjunto de experiencias que pueda enriquecer el entorno natural del niño.
—Potenciar activamente el desarrollo físico y cognitivo, mediante el conocimiento y el dominio del cuerpo y mediante la psicomotri-cidad.
—Perfilar las bases del pensamiento: percepción, representación, primeras nociones de espacio, de tiempo, de causalidad.
—Lograr la adquisición de hábitos personales y de relación con el fin de potenciar el proceso de socialización.
—Desarrollar el lenguaje del niño.
—Suministrar al alumno las técnicas que más tarde precisará: bases para la lectura y escritura, números, relaciones, etc.

La Educación General Básica
La Educación General Básica (E.G.B.), período de escolaridad obligatoria que abarca de los 6 a los 14 años, estuvo en su origen (1970) dividida en dos etapas: Primera Etapa (6-11 años) y Segunda Etapa (11-14 años).
Después de varios cursos de funcionamiento y experiencia, se inició una profunda revisión de la estructura del sistema educativo. Era preciso adaptarlo a la evolución de la ciencia pedagógica y a la cambiante configuración del país.
De esta manera, en 1981 un Real Decreto estableció una nueva Ordenación de la Educación General Básica. Se pasó entonces de la estructura en etapas a una estructura en ciclos, y se explícito que con esta regulación se pretendía «garantizar a todos los niños españoles una base cultural homogénea, que puede ser ampliada y diversificada de acuerdo a las características propias de cada región o nacionalidad, en el ejercicio de las competencias que les confieren sus respectivos Estatutos de Autonomía».
En el artículo primero del Decreto queda definida la nueva ordenación:
CICLO INICIAL: Comprende los cursos 1.° y 2.° de E.G.B. CICLO MEDIO: Comprende los cursos 3.°, 4.° y 5.º de E.G.B. CICLO SUPERIOR: Comprende los cursos 6.°, 7.º y 8.° de E.G.B.
La superación de estos tres ciclos es condición indispensable para la obtención del título de Graduado Escolar.

Escuela nueva, escuela renovada, escuela activa, escuela participativa… He aquí unos calificativos que sirven para definir la transformación operada en la institución escolar. Pero, ¿de dónde procede esta transformación?
A finales del siglo XIX. surgió en Europa, como consecuencia de las investigaciones en el campo de la psicología infantil, asi como de la evolución ideológica de la burguesía, un movimiento de renovación pedagógica que originó unos métodos de enseñanza nuevos y opuestos a los tradicionales. Estos métodos, fundamentados en las teorías de Ferriére, Decroly, Freinet. Montessori, Dewey, etc., fueron llevados a la práctica ya en las primeras décadas del presente siglo. Algunos de estos pedagogos estimularon incluso la creación de escuelas en España (Decroly, Montessori). El movimiento, llamado Escuela nueva, estaba bajo el control del Bureau International des Écoles Nouvelles.
La nueva pedagogía, que considera la infancia como una etapa evolutiva en la vida del individuo, convierte al niño en el centro de la educación y potencia al máximo su autonomía, actividad e intereses. Así. el maestro deja de ser el único poseedor del saber y el simple transmisor de conocimientos. Valores que parecían inmutables son cuestionados y contrapuestos a otros:
—Al autoritarismo tradicional se contrapone la participación y la espontaneidad.
—Al protagonismo del maestro-adulto, el protagonismo del alumno-niño.
—A la transmisión verbal de conocimientos teóricos y abstractos, el descubrimiento activo.
—A la teoría, la experimentación. —Al sedentarismo. la actividad.
—A la uniformidad de la media, el derecho a la individualidad del alumno.
—A la imitación de arquetipos, la creatividad.
El objetivo de la enseñanza no consiste simplemente en instruir al niño y darle unos modelos de conducta, sino en desarrollar al máximo todas sus aptitudes y capacidades, en fomentar su interés por el mundo que le rodea, en infundirle autonomía, responsabilidad y sentido crítico.
En España, la renovación pedagógica se realizó sin un proceso de reflexión ¡o bastante profundo y supuso, por ello, que considerara negativos algunos valores de la pedagogía tradicional que seguían siendo válidos. En este sentido, las distancias entre los dos tipos de escuela se van acortando actualmente, de modo que el espíritu de la Escuela nueva está presente en cierta medida en centros de enseñanza que difícilmente pueden ser calificados de activos o partici-pativos.

Escuela pública y escuela privada
La división de la enseñanza en pública y privada —según dependa del Estado o de personas o instituciones particulares— ha suscitado, desde siempre, enraizadas polémicas. Y continúa siendo inevitable Ja comparación entre los dos tipos de escuela. Al margen de entrar en el debate de si es lícito o no que la educación esté en manos de unos o de otros, cabe reflexionar sobre los condicionamientos que inciden en la calidad de enseñanza en ambos sistemas.
La enseñanza pública, gratuita, abierta a todos los niveles sociales, acoge mayoritariamente a las clases más populares. Las clases acomodadas prefieren —aunque últimamente en menor grado— llevar a sus hijos a una escuela privada.
¿Qué «lastres» deterioran la imagen de la escuela pública? A menudo la falta de instalaciones adecuadas y de material. Pero su deficiencia más grave es la de no poder disponer de un equipo pedagógico estable, a causa de los constantes cambios de maestros a que conduce el sistema de oposiciones y traslados.
La escuela privada, en cambio, cuando ha surgido por iniciativas de inquietud pedagógica y no por intereses lucrativos, aparte de ofrecer una infraestructura y una dotación material digna, presenta una estabilidad y una tradición pedagógica que benefician la calidad de la enseñanza. Algunas de estas escuelas son modelos a imitar, pero generalmente, por razones de índole económica, se convierten en escuelas clasistas.