Archivos para 'La Infancia' Categoría

Varones de 7 años

Escrito por en La Infancia

7 años.
Sus colecciones preferidas siguen siendo las tradicionales: autos, motos, figuritas de fútbol y muñecos de acción.

Sin Comentarios

Los niños de 10 años

Escrito por en La Infancia

10 años.
Coleccionan y comparten las lecturas de Harry Potter.
Siguen atesorando pegatinas, pañuelos de papel con dibujos, gomas de borrar, figuritas… Les interesa todo lo relacionado con los cantantes de moda.

Sin Comentarios

Niños de 8 y 9 años

Escrito por en La Infancia

8-9 años.
Confeccionan collares, pulseras, etc., y los regalan e intercambian.
Se dejan llevar por las modas. Las atrae todo lo relacionado con sus temas favoritos: muñequitas, películas, series de la tele, deportistas, cantantes, artistas…

Sin Comentarios

Los niños 7 años

Los niños 7 años.
Coleccionan todo lo que viene de regalo en lo  alimentos para chicos, como los muñecos de los huevos de chocolate o las figuritas de las cajas
de cereales.

Sin Comentarios

Los niños siempre imitan a los adultos

Escrito por en El bebe,La Infancia

Imitar a los adultos.
A partir de los siete años, los chicos empiezan a desarrollar el concepto de colección; guardan objetos relacionados con su vida cotidiana o curiosidades que se encuentran o les regalan, aunque aún no son muy constantes. Con eso “intentan ratificar su personalidad. No poseen casas ni autos como los adultos, a los que intentan imitar. Sus objetos son sus tesoros, se sienten orgullosos de ellos y quieren mostrárselos a todo el mundo”, dice Mará Cuadrado.
Todo vale: desde dibujos o aviones de papel que les regalan sus compañeros de clase, hasta el guante de goma hinchado de la última revisión médica, pasando por accesorios del pelo, muñequitos de plástico, autitos, pegatinas…
Los quioscos y pequeños negocios son como bazares llenos de objetos variados que provocan en ellos una atracción irresistible. Muchos los visitan a la salida del colegio para completar sus colecciones.

Sin Comentarios

Los niños coleccionistas

La pasión por colección.

Los padres de hoy recuerdan con nostalgia sus colecciones de chapitas o sus figuritas de Heidi o Terciopelo. ¡Seguro que más de uno conserva algún álbum de entonces guardado en un baúl! Resulta imposible no recordar la propia infancia cuando vemos a nuestros hijos afanándose, como nosotros entonces, por conseguir esa última figurita de Nemo que les falta para completar su colección. Las modas han cambiado, pero los chicos siguen siendo chicos.
Es precisamente de los siete a los diez años cuando se despierta la fiebre del coleccionismo. La lista de lo que pueden recopilar es ilimitada, como su imaginación. Según Mará Cuadrado, psicóloga infantil, no hay que buscar explicaciones grandilocuentes. “Nace con nosotros, es parte de nuestros instintos. Es esc afán de hacernos con todo, de tener algo nuestro que poder mostrar con orgullo.” ¿Acaso no recordamos cuando nuestro hijo era chiquito y teníamos que frenar su empeño por recoger y guardar todo lo que encontraba en la calle con un “Eso no se agarra, es caca”?

Sin Comentarios

Hijos unicos

Escrito por en La Infancia

¿Son más solitarios los hijos únicos?
Según el psicoanalista Guillermo Kozameh, no es la condición de ser hijo único la que determina que un niño sea más solitario que otro que pertenezca a una familia numerosa. Por el contrario, si a ese chico sin hermanos se le ofrece la oportunidad de estar a menudo con primos, vecinos o amigos de su edad, de asistir a campamentos, de invitar a compañeros del colegio a casa o de ir a visitar a los demás, de participar en actividades de equipo, resultará ser un niño tan sociable como todos y se sentirá perfectamente acompañado.

Sin Comentarios

Disfrazarse

Escrito por en La Infancia

Sólo vuela Superman y ése soy yo, ¿sí?
Los juegos de simulación aún se prolongarán durante unos años, sólo que ahora se hacen más reglamentados, y ellos pondrán mucha atención en que el papel de cada uno quede bien definido. Si uno hace de Superman, los demás no podrán empezar a volar también y, si a doctora es quien opera y el enfermero el que aplica inyecciones, no intercambiarán sus funciones así como así. Estos juegos en que se representan profesiones reales son, en realidad, un primer ensayo para los papeles sociales que rigen en el mundo de los adultos. Pero también debemos respetar que sigan disfrutando al imaginar ser personajes fantásticos que viven situaciones extraordinarias. Necesitan sentirse a ratos Batman, Indiana Jones, La Bella o las mismísimas Spice Girls. Transformar la realidad y convertirse en sus héroes favoritos potencia su imaginación y desarrolla su personalidad de un modo placentero.
Aunque los fantasmas y las hadas empiecen ya a tambalearse, los niños de esta edad aún atesoran un riquísimo mundo de fantasía que debemos dejarles desplegar sin trabas. Negarles sus ilusiones e imponerles antes de tiempo un realismo crudo y absoluto equivaldría a cortar las alas de su imaginación y a impedirles vivir con plenitud esta edad encantadora de la que pronto habrán de despedirse.

Sin Comentarios

Fantasia infantil

Escrito por en La Infancia

Una realidad todavía muy particular
Esta visión del mundo que llamamos “mágica” -y que abarca un ámbito más amplio que la simple creencia en las brujas o Papá Noel- es la que entra en crisis a partir de los cinco años para dejar lugar, después del séptimo cumpleaños, a la edad de la razón. En estos dos años de transición, magia y lógica conviven en la mente de nuestros hijos. Empiezan a tener una visión más “científica” del mundo, pero esta pretensión sigue conviviendo con importantes lagunas en su interpretación de la realidad. Esto los lleva a decir cosas terriblemente divertidas. Como Mariana, de cinco años, que al saltarle al ojo un poco de jugo, le dijo a su mamá que se le había metido una vitamina en el ojo. O como Sergio, que un día vio la niebla y se fue muy preocupado a decirle a su madre que las nubes se estaban cayendo.
Nada nos impide disfrutar con sus insólitas salidas e incluso festejarles las ocurrencias, pero debemos cuidamos muy bien de burlarnos de nuestros hijos por tenerlas. Sus agudezas corresponden a una etapa en la evolución de su inteligencia, y nuestra actitud debe ser la de conversar con ellos, responder a todas sus preguntas y aclarar sus dudas. Y tengamos siempre en cuenta que su comprensión de la lógica de las cosas es todavía limitada.

Sin Comentarios

La infancia

Escrito por en La Infancia

La última Navidad marcó para Guillermo el inicio de un cambio. En el shopping estaban los Reyes Magos y, cuando Guille se acercó al rey negro para recibir su regalo, observó de repente que la mano que le tendía el simpático monarca iba enfundada en un oscuro guante que no alcanzaba a ocultar un reloj en torno a una muñeca blanca y peluda. Es más, parte de las orejas y del cuello también eran blancos.
Guillermo se retiró aturdido. Interrogó a sus padres con la mirada y quizá presintió que todo un mundo se derrumbaba ante sus pies.
Pero no dramaticemos demasiado. Crecer tiene estas cosas; apenas acaba una crisis cuando ya acecha la siguiente. No se trata de algo negativo, sino simplemente natural. Guillermo comienza ahora a despedirse de la edad mágica para abrirse a la lógica y la razón, al imperio de la realidad. Sin embargo, hasta los siete años, los primeros avances de esta nueva fase seguirán conviviendo con las últimas manifestaciones de esa etapa mágica.

Gentiles princesas y piratas Patapalo
La edad hechicera alcanza su apogeo entre los tres y cuatro años, cuando lo real y lo imaginario permanecen muy entrelazados. Los niños descubren y se entregan con intensidad a todo tipo de juegos de simulación: son enfermeras, bomberos, piratas, princesas… Su universo está poblado por amigos imaginarios, muñecos que hablan, lobos feroces, hadas buenas y brujas malas, fantasmas que se ocultan en la oscuridad. ..
Nunca, por mucho que ahora nos emocionemos con un novela o una película, volveremos a vivir las historias de ficción con la credulidad y la auténtica pasión con que nuestros hijos viven el cuento que les contamos por la noche o la aventura infantil que contemplan boquiabiertos a nuestro lado.
¿Dónde está el hechizo? Hasta los seis años, los niños no toman plena conciencia de la línea divisoria que separa lo verdadero de lo falso. Y todavía durante bastantes años, aunque distingan claramente entre realidad y ficción, continuarán transitando con libertad de lo real a lo imaginario, de lo posible a lo imposible. La fantasía, tan rica en estos años, constituye una gran proveedora a la que seguirán recurriendo para la satisfacción de sus deseos. Ella es la que establece los cimientos de nuestra capacidad de crear, imaginar, pensar y proyectar. Y nos libra de la simple y plana percepción de lo presente para ir más allá de lo evidente y lo inmediato.
Pero el progresivo paso que los niños dan, entre los cinco y los siete años, hacia el realismo y la lógica no implica ignorar ni despreciar la fecunda semilla que dejó en ellos la edad de la fantasía.
¿Cuáles son los cambios que ocurren a esta edad? Algunos atañen al pensamiento lógico. El chico trata de construir su mundo y encontrar una respuesta al porqué de las cosas, pero hasta los siete años el mecanismo causa-efecto es aún muy imperfecto. El niño pequeño piensa que todo ha sido hecho o puesto por alguien, por eso puede preguntar: “¿Quién puso ahí el bosque, las montañas y el río?”. En esta misma línea, atribuye intenciones y sentimientos a los seres inanimados: “El sol nos mira para ver si somos buenos”; “Cuando reprenden a las nubes, se echan a llorar”; “Silla, mala; por tu culpa me caí”.
A veces creen que sus deseos pueden cambiar mágicamente los sucesos (“Si lodeseo muy fuerte, desaparecerá la mancha del buzo”) o consideran que todos los hechos tienen un porqué. Si, por ejemplo, se preguntan “¿Por qué hay ahí un monte?” y no encuentran respuestas, trastrocarán sin mayor problema causas y efectos: “Claro, la montaña está ahí porque así podemos ir a esquiar”.
El egocentrismo que preside su visión del mundo, es decir, la dificultad de tomar otra perspectiva que no sea la suya, puede llevar a un niño a afirmar que él tiene una hermana, pero que su hermanita no tiene ningún hermano. Por la misma razón, pensará que, si él cierra los ojos, todo el mundo dejará de ver. Y eso sin hablar de esa especie de ley del embudo por la cual sus juguetes son suyos y los de su hermana también.

Sin Comentarios

« Prev - Next »