Archivos para 'La salud en casa' Categoría

Hogar

Sé por propia experiencia cuánto dolor causa a una persona con un mínimo sentido de la estética tener que prescindir de todas esas pequeñas cosas que hacen agradable el hogar. Pero un niño es un niño. Si no queremos reprimir constantemente su afán de investigación ni estar todo el día en danza para salvar lo que para nosotros representa un valor, tenemos que simplificar la casa al máximo. (Más tarde hablaremos sobre el acondicionamiento de la casa para niños mayores). El sofá se cubrirá con una manta, si es necesario, incluso con una sábana; la mesa baja de esquinas agudas desaparecerá o se cubrirá con un tapete grueso: las cerámicas se guardarán…
También los padres se beneficiarán con esta decisión por la extrema sencillez. Ningún objeto de valor —real o sentimental— se romperá; pueden leer tranquilamente el periódico o dedicarse a sus tareas mientras su hijo gatea por toda la casa. No le pasará nada, ni a él ni a los muebles debidamente protegidos. No tienen por qué ponerse nerviosos ni levantarse para regañar y prohibir. Su hijo está contento de poder hacer lo que quiere, y el ambiente relajado y libre hace que les moleste y lloriquee mucho menos. Y cuando reclame su atención por una necesidad real, los padres, después de haberse podido dedicar durante un buen rato a sus cosas, están más dispuestos a darle lo que necesite.

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Padres

La segunda clase de padres —quizá profesionales de la educación o más avispados por el ejemplo de amigos— decide desde el principio amueblar lo más sencillo posible: lo más necesario de armarios y por lo demás mucha goma espuma, moqueta y cojines. Si el bebe lo estropea, no se ha perdido mucho; más tarde, cuando el niño vaya al colegio —y la madre vuelva a ganar dinero— aún estarán a tiempo para comprar los muebles definitivos y decorar la casa a su gusto.

La tercera clase —esperemos que la mayoría, porque a pesar de haberse equivocado al principio, no ha sido por maldad sino por ignorancia— constata después de uno o dos años que su vivienda no es la más adecuada para albergar niños. Esto puede ser una experiencia amarga, tanto más cuanto menos ingresos económicos tenga la pareja en cuestión. Seguramente han ido ahorrando durante mucho tiempo para pagar ese sofá color crema que pronto empieza a acusar manchas sopechosas que no se quitan con ninguna de las espumas anunciadas, y esa mesa baja de cristal cuyas esquinas agudas están justo a la altura de un bebé gateante.

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Accidentes infantiles

En cuanto a la seguridad física del pequeño todos los padres estarán de acuerdo en que se deben tomar todas las precauciones necesarias para evitar accidentes, pues es evidente que no se puede vigilar al niño las veinticuatro horas del día. Pero un bebé en edad de gatear no sólo se pone en peligro a sí mismo, sino a todos los objetos que para los padres representan algún valor. Y ahí es donde empieza a peligrar el bienestar psíquico del niño.

Una madre que nueve veces dice pacientemente a su hijo que no debe coger el florero de cerámica, sin que el pequeño alborotador le haga el menor caso, la décima explotará y le dará un cachete en la mano, por mucho que antes se haya jurado que nunca (¡nunca!) pegaría a su hijo. Para defender su propiedad terminará por agredir al niño.

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Articulos de seguridad

Artículos de seguridad
Los niños de corta edad son especialmente propensos a sufrir toda ríase de accidentes domésticos. Para ellos, la casa, hecha a la medida ic los mayores, es un lugar lleno de peligros.
Algunos de ellos son absolutamente imprevisibles. Pero otros pueden evitarse; basta con tener la precaución de instalar pequeños sistemas de seguridad en los puntos más peligrosos.
En el mercado, aparecen continuamente pequeños artilugios para hacer el hogar más seguro.
—Protecciones de goma para los cantos de las mesas. Pueden evitar más de un chichón, cuando el niño alcanza la misma altura de la mesa.
—Topes para los cajones. Cuando el niño descubre que es capaz de abrir y cerrar cajones, corre el peligro de que alguno de ellos le caiga encima. Colocando un simple tope, es imposible.
—Dispositivos para ventanas. Impiden que el niño pueda abrirlas y cerrarlas a su antojo y se asome peligrosamente.
—Barreras de seguridad. Impiden el paso del niño por aquellos lugares que pueden representar un peligro para él: acceso a la cocina, a una escalera, etc.
—Tapas protectoras para los enchufes. Son absolutamente indispensables para proteger cualquier enchufe que quede al alcance de los dedos del niño. No deben manipularse nunca delante de él.
—Bandas adhesivas para puertas de cristal. Sujetan el cristal por detrás y son invisibles. Sirven para que en caso de rotura, los vidrios queden pegados a la banda adhesiva y no caigan sobre el niño produciéndole alguna herida.
—Enchufes de luz. Proyectan una luz tenue, y pueden dejarse encendidos toda la noche, para que el niño se sienta más acompañado.
—Interfonos. Permiten oír al niño de una habitación a otra sin necesidad de ir a cada momento a ver qué hace.
—Graduadores de luz. Permiten regular la intensidad de la luz ambiental en la habitación del niño. Viendo simplemente un poco de luz. él se siente más tranquilo, y al mismo tiempo se ahorra energía.

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Autobaby

El autobaby
Para viajar en automóvil, el bebé necesita un asiento anatómico especialmente pensado para él. Se trata del autobaby. Un elemento en el que, si cabe, deben extremarse aún más las medidas de seguridad, ya que a los riesgos propios de un bebé de corta edad hay que añadir los del tráfico.
1. Los materiales empleados han de ser resistentes a la abrasión, a la luz solar y a los cambios de temperatura, así como a la atmósfera salina.
2. Los cinturones y herrajes que forman parte del equipo de la silla han de ser resistentes a la rotura.
3. El arnés y las correas de sujeción al automóvil han de ser capaces de soportar un impacto frontal a 50 km sin desprenderse.
El perfecto anclaje del autobaby es muy importante, ya que de ello depende la seguridad del pequeño pasajero, no sólo ante un posible accidente, sino incluso ante cualquier frenazo brusco, para los que el niño nunca está preparado. El folleto de instrucciones debe explicar claramente cómo colocar el autobaby.
Hay que tener en cuenta, además, que de nada sirven todas las normas si el niño no lleva perfectamente colocados los cinturones pectorales.

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Coche bebe

El cochecito
El cochecito, o la silla de paseo, es una de las compras más importantes a la hora de preparar el equipo del bebé.
Para no equivocarse en la elección del modelo, conviene tener en cuenta que lo más importante de un cochecito no es el color de su tapicería, sino sus características técnicas.
Las normas de seguridad europeas son muy exigentes al respecto y prescriben lo siguiente:
1. Los materiales empleados en la construcción del cochecito han de ser resistentes, duraderos y no tóxicos.
2. Si es plegable, ha de llevar un doble seguro, para que no pueda cerrarse por accidente.
3. Como mínimo, cuatro de las ocho ruedas han de tener frenos.
4. Todos los tubos y aristas han de estar protegidos, para que no puedan dañar al bebé.

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Paseo bebe

El paseo y los viajes
El paseo diario es vital para el desarrollo del bebé, ya que le brinda la oportunidad de descubrir el mundo a través de los distintos estímulos que recibe (sonidos, formas y colores), difícilmente perceptibles si permanece encerrado en casa.

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Articulos de higiene

Artículos de higiene
Colonia, jabón líquido, leche hidratante, aceite protector, crema balsámica…, todos los productos de higiene infantil han de estar especialmente formulados para la delicada piel del bebé. En efecto, no hay que olvidar que su piel, mucho más sensible y delicada que la de un adulto, se irrita con mucha más facilidad. Debido a que contiene alcohol, la colonia no debe aplicarse ni sobre la piel del bebé ni sobre pechera.

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Bañera bebes

La bañera
Para que el baño cotidiano del bebé se realice con las máximas garantías, es necesario que la bañera cumpla también importantes medidas de seguridad.
1. La bañera del bebé ha de ser capaz de permanecer firmemente afianzada en el suelo, incluso con media carga de agua, para evitar que un empujón accidental pueda desplazarla.
2. Ha de ser prácticamente imposible volcarla. Las pruebas de vuelco que debe superar un modelo antes de ser homologado se realizan siempre bajo dos supuestos: uno con media carga de agua, y otro con una carga entera.
3. El diseño no debe incluir ni el más mínimo detalle punzante que pueda dañar al bebé.
4. Todos los materiales empleados deben ser no tóxicos.
Para evitar accidentes hay que tener en cuenta, además, que el niño no debe permanecer en la bañera solo y sin vigilancia ni una décima de segundo. Para ello, lo mejor es tener a mano todo lo que se vaya a necesitar, preparándolo antes de empezar el baño.
La temperatura de la habitación debe ser de 20º-22º C, y la del agua de 34º-36º C, empezando siempre a llenar la bañera con el agua fría, que se templa con agua caliente.

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La trona

A partir de los 6-9 meses, edad en la que el niño se mantiene ya sentado, hasta los 3 años, la trona le permite colocarse a la altura de los mayores, vivir con los demás una experiencia común, satisfacer su creciente deseo de socialización. De modo general, le sirve de estímulo para aprender con más rapidez.
Como todos los elementos destinados al pequeño, también la trona debe cumplir ciertas normas para garantizar su seguridad.
1. Debe quedar firmemente afianzada en el suelo, con el simple peso del niño.

2. Debe superar las más rigurosas pruebas de vuelco, para garantizar la máxima estabilidad ante un empujón involuntario.
3. Todos los cantos de las partes accesibles al niño deben ser redondeados para evitar que pueda lastimarse con un saliente.
4. Los laterales no deben tener ninguna abertura, para evitar que el niño pueda llegar a deslizarse.
5. La cinta de seguridad de la entrepierna ha de ser resistente a los estirones del niño.
6. Los posapiés deben tener una anchura aproximada de 10 cm.
7. Los materiales empleados en su construcción no deberán ser tóxicos.
Las tronas homologadas según las normas de seguridad europeas son las únicas que garantizan el estricto cumplimiento de todos estos requisitos. Pero aun así, hay que tener en cuenta que no debe dejarse nunca al niño solo sin vigilancia en la trona.

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