Archivos para 'Accidentes y primeros auxilios' Categoría

Chichones, ¿cómo tratarlos?

Chichones“, ¿cómo tratarlos?

Cuando un chico se ha golpeado la cabeza, conviene que lo vea un médico, sobre todo si es un bebé pequeño. Si el niño no pierde el conocimiento ni tiene síntomas extraños, no es necesario concurrir a emergencias, basta con ir al pediatra.
En caso de que aparezca algún síntoma alarmante (dificultades respiratorias, para caminar, convulsiones, trastornos de visión, vómitos, problemas para despertarse…), entonces sí habrá que llevarlo a un servicio de urgencias, donde investigarán si se ha producido una lesión interna.
La mayoría de las veces los golpes carecen de importancia. El chico se hace daño, llora desconsoladamente y, en algunas ocasiones, aparece un hematoma.
Los comúnmente llamados “chichones” son acumulaciones de sangre originadas al romperse un vaso pequeño. En algunas zonas desaparecen antes que en otras. En
la frente y partes en las que apenas hay tejido subcutáneo tardan en reabsorberse. Primero se ponen azulados, después rosados, marrones, amarillos. .., hasta que dejan de notarse. Esa mancha residual que queda en la frente del pequeño no tardará mucho en desaparecer.
Si el chico vuelve a darse un golpe, habrá que ponerle hielo envuelto en un paño (nunca directamente sobre la piel) porque el frío impedirá que aparezca la hinchazón. En cualquier caso, hay que evitar dejarlo solo en un lugar elevado.

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Cuerpos extraños en las vías digestivas

Cuerpos extraños en las vías digestivas
Si el objeto tragado accidentalmente pasa a las vías digestivas -aunque el peligro de asfixia no exista-, es imprescindible acudir al médico. Lo normal es que los objetos lisos y pequeños hagan el recorrido gastrointestinal sin producir ningún síntoma y se expulsen a través de las heces en un plazo de dos a siete días, aproximadamente. El pediatra suele recomendar una dieta rica en fibra para ayudar a arrastrarlos. Cuando se trate de piezas puntiagudas o que contengan productos tóxicos, el tracto digestivo puede dañarse; en ciertos casos es necesaria una intervención quirúrgica. También los cuerpos extraños -legumbres, cuentas de collares, carozos de aceitunas, trocitos de esponja…-pueden introducirse en la nariz, los oídos y, en casos excepcionales, vagina y recto. No suelen traer consecuencias serias; es posible que no nos demos cuenta hasta días después, cuando aparezca una supuración, mal olor, etc., en el lugar donde se ha alojado… Es preciso acudir al especialista, generalmente el otorrino, quien procederá a extraer el objeto.
Según las estadísticas, la mayoría de los accidentes de este tipo ocurren por la tarde en días laborables; quizá influya un descenso de vigilancia debido al trabajo doméstico. Sin duda, debemos tener presente que, sin caer en un exceso de protección, no hay que bajar la guardia con nuestros pequeños exploradores.

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Es posible prevenir

Es posible prevenir
Estar preparados para prevenir este tipo de accidentes, y saber cómo actuar con rapidez, no significa que tengamos que preocupamos en exceso pensando que el pequeño corre el riesgo de atragantarse en todo momento. Tampoco debemos privarlo de la experimentación a través de la boca; como es lógico, tenemos que proporcionarle un entorno seguro y alejar de su alcance los objetos peligrosos.
Otro aspecto muy importante es nuestra reacción ante estos accidentes. Es importante no gritarle ni asustarlo, porque podríamos desencadenar una aspiración del objeto a las vías aéreas.
Las medidas de seguridad que debemos tomar se resumen en estos puntos: No hay que darle alimentos sólidos al bebé hasta que no lo indique el pediatra.
Alimentémoslo con calma, sin llenarle la boca y nunca cuando esté llorando.
Los chicos imitan el comportamiento de los adultos; no debemos dar la imagen de metemos objetos en la boca (alfileres, lapiceras, etc).
No se les debe permitir que jueguen con objetos pequeños ni manipular juguetes con piezas pequeñas desmontables.
Es necesario vigilarlo y mantener fuera de su alcance cualquier cosa que pueda resultar un peligro.

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Las causas que lo provocan al atragantamiento

Las causas que lo provocan

Según el doctor De Santiago, las más frecuentes son:
Fisuras del paladar. Si está abierto, se produce una dificultad para la deglución.
Quistes o inflamación localizados en la base de la lengua.
Reflujo gastroesofágico. Debido a que el esófago no se cierra bien, los alimentos suben y llegan hasta la boca. En caso de que las vías respiratorias no estén cerradas, pueden pasar a ellas.
Fístulas traqueoesofágicas, las cuales producen una unión del esófago con las vías respiratorias.
Exceso de flemas. Todos estos trastornos son detectados claramente por el pediatra en los controles periódicos que tienen que pasar todos los bebés. En estos casos, el especialista explica a los padres que el pequeño necesita que los alimentos estén más triturados de lo habitual y que debe comer despacio. También deben tener la precaución de no hacerlo reír mientras come, porque se incrementa la posibilidad de que se atragante.
Cuando el cuerpo extraño pasa a las vías respiratorias, a la laringe, aparecen unos síntomas claros: tos, ronquera y dificultad para respirar. Es posible que, mediante el mecanismo defensivo de la tos, el bebé lo expulse con rapidez. Si no es así, hay que ayudar a que lo haga poniéndolo boca abajo y dándole unas palmadas en la espalda o en el pecho. Si el bebé es mayor de 12 meses, es preciso agarrarlo por detrás y darle unos golpecitos con fuerza, utilizando las dos manos, entre el esternón y el ombligo. Todos deberíamos ensayar esta maniobra para saber ponerla en práctica en caso de emergencia. Este movimiento provoca que el cuerpo extraño se expulse. Tanto si la pieza sale como si no y se comprueba que el chico respira con dificultad, es necesario practicarle la respiración artificial mientras llega ayuda médica. Acostado, tenemos que deslizar una mano debajo de su cuello para sujetar y mantener inclinada su cabeza hacia atrás; con la otra mano le sujetamos la frente. Después, se hace una inspiración profunda, se colocan los labios alrededor de su nariz y boca, y se espira suavemente. Si su tórax se eleva, nos retiramos para permitir que descienda y se repite la operación varias veces.

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¿Por qué se producen los atragantamientos?

¿Por qué se producen?
El pediatra Florencio de Santiago explica que “existe un paso que comunica las vías digestivas con las vías respiratorias. El organismo tiene un mecanismo reflejo por el cual las vías respiratorias se cierran cuando están pasando los alimentos; si este mecanismo falla, es decir, si no se cierran bien las vías respiratorias durante la deglución, se produce el atragantamiento“.
Puede suceder a cualquier edad, pero es más frecuente a partir de los seis meses y hasta los tres años. Tres factores son decisivos: la ausencia de molares para una buena masticación, falta de coordinación del reflejo de deglución y tendencia a llevarse todo a la boca.
¿Por qué a algunos bebés les ocurre con mayor facilidad que a otros? Es posible que presenten ciertas patologías relacionadas con una mayor vulnerabilidad a este problema.

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Los atragantamientos

A Lautaro le encantan las papas fritas. Desde que tenía ocho meses le dábamos una y se entretenía chupándola durante un buen rato. Un día nos llevamos un susto tremendo; de repente, empezó a toser y a congestionarse. Sin pensarlo, le metí la mano en la boca y saqué la papa”. “Tuvimos que ir a emergencias porque se tragó una moneda; menos mal que pasó a las vías digestivas y no le causó un atra-gantamiento”. “Estaba jugando y de pronto tuvo dos arcadas; de su boca salió una dimiñuta medita del autito de su hermano mayor”.
Estos sustos suelen ser frecuentes. La mayoría de las veces se quedan sólo en un pequeño sobresalto, pero entrañan un riesgo para el bebé. Hay que diferenciar los atra-gantamientos que se producen durante la alimentación y los que ocurren en forma accidental. Cuando el objeto tragado se queda en las vías respiratorias, obstaculizando el paso del aire, puede causar una asfixia si no se actúa con rapidez para que se expulse.

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Picaduras de aguas vivas

Picaduras de aguas vivas

Producen dolor y quemazón en la zona afectada y el tratamiento debe iniciarse lo antes posible y con sumo cuidado.
En algunas playas de la costa atlántica, abundan las aguas vivas, unos pequeños animales invertebrados que se pegan a la piel con sus tentáculos y provocan intensas molestias. Al principio causan dolor con quemazón, poco más tarde aparece un edema y una hinchazón como la que produciría un latigazo y, después, prurito. Conviene actuar pronto.

1. Quitar los restos de aguaviva que hayan quedado pegados a la piel, protegiéndose con unos guantes o, en su defecto, con la ayuda de cualquier prenda o de la toalla.
2. Limpiar la lesión con agua de mar, ya que el agua dulce reactiva los tentáculos y provoca más picazón.
3. Aplicar una pomada con corticoides. Si no se dispone de una, ir al puesto de primeros auxilios o acudir a una farmacia. Los resultados son mejores cuanto antes se trate la lesión.
4. Si el pequeño tiene dolor, podemos darle paracetamol (la aspirina podría aumentar la alergia). No conviene cubrir la lesión, pero hay que vestir al chico para protegerla del sol.

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Botiquin

EL BOTIQUÍN DOMÉSTICO
A fin de disponer de los elementos adecuados para poder efectuar los primeros auxilios, es conveniente contar con un botiquín doméstico en el que han de figurar, como mínimo, los elementos que a continuación se detallan:
•  Vendas estériles de diversos tamaños.
•  Vendas parafinadas para quemaduras.
•  Tiritas adhesivas y esparadrapo.
•  Algodón en rama.
•  Tabletas de analgésicos y antitérmicos.
•   Loción antiinflamatoria para picaduras de insectos.
•   Líquido antiséptico (alcohol, mercromina).
•   Un par de pinzas pequeñas de punta roma.
•   Un par de tijeras.
•   Un termómetro clínico.
Si se sabe cómo suministrar inyectables, en el botiquín se dispondrá también de jeringuillas y de aquellos medicamentos que habitualmente pueda necesitar el enfermo (por ejemplo, insulina en los diabéticos).

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La Pirotecnia

Prevención
Por lo que respecta a las armas de fuego, las medidas esenciales de prevención son las siguientes:
—Evitar que los niños puedan alcanzar con sus manos un arma de fuego. Esta, de haberla en un hogar, es absolutamente imprescindible que esté guardada en un sitio inaccesible y no visible para el pequeño.
—Instruir al niño acerca de lo que son las armas de fuego y de su peligrosidad.
—No usar armas de fuego en presencia de los niños o en lugares en donde éstos pueden aparecer repentinamente.
—Mantener las armas descargadas y con el mecanismo de seguro colocado.
—Las municiones deben guardarse en un lugar distinto al reservado para las armas.
—No hay que fomentar en el niño ningún espíritu bélico; antes al contrario, hay que instruirle adecuadamente sobre lo que constituye la violencia y sobre los conceptos de «defensa» y de «ataque».
Por lo que hace a la prevención en el manejo de petardos y otros explosivos, hay que tener en cuenta lo que sigue:
—No permitir que los menores de 14 años compren petardos. Si no han llegado a esta edad, tampoco hay que dejar que los manipulen, ni siquiera bajo la mirada vigilante de un adulto.
—Hay que asegurarse de que los petardos no contengan materiales como el fósforo blanco, que pueden producir quemaduras de gran entidad.
—Mantener lejos del alcance del niño cualquier clase de material inflamable explosivo (derivados del petróleo, butano, etc.).

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Pirotecnia

Accidentes producidos por armas de fuego y pirotecnia
Generalidades
En este apartado se incluyen las lesiones y accidentes producidos por el uso de armas de fuego, armas de aire comprimido y los ocasionados por el manejo de petardos y de ciertos materiales explosivos.

Se trata, por lo general, de accidentes poco frecuentes, pero que en su mayor parte revisten una especial gravedad debido a las lesiones, a menudo mortales, que producen.
No es habitual que el niño tenga armas de fuego a su disposición; no obstante, esto ocurre en los hijos de los aficionados a la caza y en los de aquellas personas que por su trabajo o por razones de de-fensa personal tienen armas de fuego en sus casas.

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