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Tratar una quemadura

Cómo tratar una quemadura

Siempre que un niño se quema, hay que considerar primero la extensión de la zona afectada. Si su tamaño es grande, es preferible llevarlo a un centro sanitario. Pero si, como sucede a menudo, sólo se producen pequeñas lesiones, se pueden tratar en casa. Para aliviar el dolor, conviene poner la zona afectada bajo la canilla de agua fría durante quince o veinte minutos.
No deben aplicarse otros remedios caseros como aceite o manteca, ni pomadas de ningún tipo. Estas podrían llegar a infectar la herida y, por lo tanto, provocar otros problemas ajenos a la quemadura en sí.
Las quemaduras superficiales, de primer grado, las que sólo producen un enrojecimiento en la piel, no es necesario vendarlas después de lavarlas bien con agua fría.
En cuanto a las ampollas, no se las debe abrir. La piel no debe levantarse, sino que se deja tal cual y se venda con cuidado con una gasa especial, no muy apretada.
Cuando se trata de ampollas en los pies, provocadas por el roce del calzado, no hay que darles un corte pero, en el caso de que sean mayores que una moneda, sí conviene consultar con el médico. Para evitar infecciones, antes que nada hay que lavar muy bien las lesiones y frotarlas con alcohol. Conviene ponerles un antiséptico y cubrirlas con una gasa esterilizada, sujeta con una cinta adhesiva.

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Intoxicacion con medicamentos

Han ingerido un medicamento
Ante una situación de este tipo, debemos leer con atención el prospecto. En él se indica qué medidas tomar en caso de ingestión accidental. También se puede llamar al Centro de Intoxicaciones, explicando exactamente qué es lo que ha ingerido. Atienden a cualquier hora del día o de la noche. Nunca se deben usar antídotos universales como el té, el pan quemado o la leche de magnesio que, o no sirven para nada o inutilizan antídotos específicos. Cuando en el prospecto se recomienda provocar el vómito, se le dará al niño agua tibia con sal y se le estimulará con los dedos la parte posterior de la lengua (antes de hacerlo, conviene consultar con el médico).

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Intoxicacion

Qué hacer ante una intoxicación
Sobre todo, no recurrir a la leche. Esta no es un antídoto ni un vomitivo. Al contrario, la grasa que contiene absorbe las sustancias tóxicas liposolubles, y les facilita el camino hacia la sangre. El agua suele ser mejor, pero ¡ojo! no siempre. Si se le ofreciera agua a un niño que ha tomado algún producto a base de lavandina, soda caustica, ácidos o endurecedor de uñas, o más de diez pastillas con flúor, se dificultaría seriamente su recuperación. ¿Provocar vómitos? No. Es cierto que es aconsejable cuando el niño ha tomado ciertas sustancias (como algunos medicamentos). Pero está totalmente contraindicado cuando el niño ha bebido sustancias corrosivas. En este caso, el vómito provoca más lesiones. Lo idóneo es acudir a un centro médico, llevando el envase, o llamar al Servicio de Información Toxicológica.

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Accidente de hogar

Se ha tragado un cigarrillo
Un accidente muy común cuando hay fumadores en casa. Si el peso del pequeño no llega a los diez kilos, lo mejor será no perder tiempo y acudir con él a urgencias. Cuando el niño pesa más, hay que conservar la calma, porque a su organismo no pasa más que un pequeño porcentaje de nicotina y, en la mayoría de los casos, vomita enseguida y la expulsa. ¿Y si se traga más de un cigarrillo? Entonces conviene consultar con un médico y vigilar al pequeño muy de cerca las seis horas siguientes.
Tampoco es raro que se coman los fósforos. En pequeñas cantidades, no son tóxicos; si pasan de 15 unidades, debe provocarse el vómito. En cualquier caso, nunca está de más prestar atención al estado del niño y, ante la más mínima duda, consultar con su pediatra.

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Cuerpos extraños

Los pequeños son tenaces investigadores del mundo que los rodea; una tarea tan arriesgada que a veces sorprende (a ellos y a nosotros) desagradablemente. Sustancias más o menos venenosas, objetos punzantes y cortantes, cables traidores, endemoniados líquidos… todo esto y más contiene el inmenso laboratorio que es el día a día de su vida. Y ellos, que desconocen el peligro, caen de vez en cuando en su trampa. Es en este momento cuando nosotros tenemos que actuar con rapidez, como consumados enfermeros, sin perder un solo minuto. ¿Estamos seguros de saber hacerlo?

Un cuerpo extraño dentro del ojo
Por pequeño que sea el objeto, siempre producirá grandes molestias al niño. Por lo tanto, conviene intentar calmar al pequeño y convencerlo de que no debe llevarse las manos a los ojos.
Las motas de polvo o las pestañas se pueden sacar con relativa facilidad arrastrándolas hacia el lagrimal con el borde de un pañuelo húmedo y limpio. Pero si se hubiera introducido arena, carbonilla o cal, sería preferible poner al niño debajo de una canilla y pedirle que mueva el globo ocular para que el agua limpie bien toda la superficie y se lleve las partículas intrusas.
El agua también es el mejor remedio contra productos químicos.
del tipo que sean. Y el único que hay que utilizar (los colirios u otras cremas oculares podrían perjudicarlo). Si lo ha salpicado un producto químico, habrá que procurar lavarle bien los ojos con abundante agua limpia. Después de los primeros auxilios, hay que acudir sin pérdida de tiempo al oftalmólogo o, si no fuera posible, al centro de urgencias más cercano.
Cuando lo que se ha metido en el ojo tiene un tamaño más considerable, está totalmente contraindicado extraerlo. Es mucho más aconsejable cubrir con una venda o un pañuelo el ojo lesionado y llevar al niño inmediatamente a urgencias.
Cualquier otra forma de proceder puede producir una infección o hacer que el objeto se incruste aún más y que luego resulte mucho más difícil de extraer.

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Objeto extraño en el oido

Tiene algo en el oído
No hay que intentar sacarlo con un bastoncillo do algodón y mucho monos con un objeto puntiagudo. A veces basta con sacudir la cabera con fuerza para hacerlo salir. 81 no resultara afectivo, hay que acudir al médico. En el pabellón auditivo no debo Introducirse nunca nada. NI siquiera mantener osa costumbre do taparlo con un algodón, para prevenir otitis. Esto no tiene ningún sentido, ya que los agentes que provocan la Infección no siempre entran al oído desde afuera; la mayoría de las veces acceden desdo la nariz o la garganta cuando el niño tiene un catarro que no se trata en forma adecuada, o que evoluciona con complicaciones. También está contraindicado tapar el oído con un algodón cuando existe una secreción líquida o supura. Es mejor dejar que la expulso.

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Chichones, ¿cómo tratarlos?

Chichones“, ¿cómo tratarlos?

Cuando un chico se ha golpeado la cabeza, conviene que lo vea un médico, sobre todo si es un bebé pequeño. Si el niño no pierde el conocimiento ni tiene síntomas extraños, no es necesario concurrir a emergencias, basta con ir al pediatra.
En caso de que aparezca algún síntoma alarmante (dificultades respiratorias, para caminar, convulsiones, trastornos de visión, vómitos, problemas para despertarse…), entonces sí habrá que llevarlo a un servicio de urgencias, donde investigarán si se ha producido una lesión interna.
La mayoría de las veces los golpes carecen de importancia. El chico se hace daño, llora desconsoladamente y, en algunas ocasiones, aparece un hematoma.
Los comúnmente llamados “chichones” son acumulaciones de sangre originadas al romperse un vaso pequeño. En algunas zonas desaparecen antes que en otras. En
la frente y partes en las que apenas hay tejido subcutáneo tardan en reabsorberse. Primero se ponen azulados, después rosados, marrones, amarillos. .., hasta que dejan de notarse. Esa mancha residual que queda en la frente del pequeño no tardará mucho en desaparecer.
Si el chico vuelve a darse un golpe, habrá que ponerle hielo envuelto en un paño (nunca directamente sobre la piel) porque el frío impedirá que aparezca la hinchazón. En cualquier caso, hay que evitar dejarlo solo en un lugar elevado.

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Cuerpos extraños en las vías digestivas

Cuerpos extraños en las vías digestivas
Si el objeto tragado accidentalmente pasa a las vías digestivas -aunque el peligro de asfixia no exista-, es imprescindible acudir al médico. Lo normal es que los objetos lisos y pequeños hagan el recorrido gastrointestinal sin producir ningún síntoma y se expulsen a través de las heces en un plazo de dos a siete días, aproximadamente. El pediatra suele recomendar una dieta rica en fibra para ayudar a arrastrarlos. Cuando se trate de piezas puntiagudas o que contengan productos tóxicos, el tracto digestivo puede dañarse; en ciertos casos es necesaria una intervención quirúrgica. También los cuerpos extraños -legumbres, cuentas de collares, carozos de aceitunas, trocitos de esponja…-pueden introducirse en la nariz, los oídos y, en casos excepcionales, vagina y recto. No suelen traer consecuencias serias; es posible que no nos demos cuenta hasta días después, cuando aparezca una supuración, mal olor, etc., en el lugar donde se ha alojado… Es preciso acudir al especialista, generalmente el otorrino, quien procederá a extraer el objeto.
Según las estadísticas, la mayoría de los accidentes de este tipo ocurren por la tarde en días laborables; quizá influya un descenso de vigilancia debido al trabajo doméstico. Sin duda, debemos tener presente que, sin caer en un exceso de protección, no hay que bajar la guardia con nuestros pequeños exploradores.

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Es posible prevenir

Es posible prevenir
Estar preparados para prevenir este tipo de accidentes, y saber cómo actuar con rapidez, no significa que tengamos que preocupamos en exceso pensando que el pequeño corre el riesgo de atragantarse en todo momento. Tampoco debemos privarlo de la experimentación a través de la boca; como es lógico, tenemos que proporcionarle un entorno seguro y alejar de su alcance los objetos peligrosos.
Otro aspecto muy importante es nuestra reacción ante estos accidentes. Es importante no gritarle ni asustarlo, porque podríamos desencadenar una aspiración del objeto a las vías aéreas.
Las medidas de seguridad que debemos tomar se resumen en estos puntos: No hay que darle alimentos sólidos al bebé hasta que no lo indique el pediatra.
Alimentémoslo con calma, sin llenarle la boca y nunca cuando esté llorando.
Los chicos imitan el comportamiento de los adultos; no debemos dar la imagen de metemos objetos en la boca (alfileres, lapiceras, etc).
No se les debe permitir que jueguen con objetos pequeños ni manipular juguetes con piezas pequeñas desmontables.
Es necesario vigilarlo y mantener fuera de su alcance cualquier cosa que pueda resultar un peligro.

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Las causas que lo provocan al atragantamiento

Las causas que lo provocan

Según el doctor De Santiago, las más frecuentes son:
Fisuras del paladar. Si está abierto, se produce una dificultad para la deglución.
Quistes o inflamación localizados en la base de la lengua.
Reflujo gastroesofágico. Debido a que el esófago no se cierra bien, los alimentos suben y llegan hasta la boca. En caso de que las vías respiratorias no estén cerradas, pueden pasar a ellas.
Fístulas traqueoesofágicas, las cuales producen una unión del esófago con las vías respiratorias.
Exceso de flemas. Todos estos trastornos son detectados claramente por el pediatra en los controles periódicos que tienen que pasar todos los bebés. En estos casos, el especialista explica a los padres que el pequeño necesita que los alimentos estén más triturados de lo habitual y que debe comer despacio. También deben tener la precaución de no hacerlo reír mientras come, porque se incrementa la posibilidad de que se atragante.
Cuando el cuerpo extraño pasa a las vías respiratorias, a la laringe, aparecen unos síntomas claros: tos, ronquera y dificultad para respirar. Es posible que, mediante el mecanismo defensivo de la tos, el bebé lo expulse con rapidez. Si no es así, hay que ayudar a que lo haga poniéndolo boca abajo y dándole unas palmadas en la espalda o en el pecho. Si el bebé es mayor de 12 meses, es preciso agarrarlo por detrás y darle unos golpecitos con fuerza, utilizando las dos manos, entre el esternón y el ombligo. Todos deberíamos ensayar esta maniobra para saber ponerla en práctica en caso de emergencia. Este movimiento provoca que el cuerpo extraño se expulse. Tanto si la pieza sale como si no y se comprueba que el chico respira con dificultad, es necesario practicarle la respiración artificial mientras llega ayuda médica. Acostado, tenemos que deslizar una mano debajo de su cuello para sujetar y mantener inclinada su cabeza hacia atrás; con la otra mano le sujetamos la frente. Después, se hace una inspiración profunda, se colocan los labios alrededor de su nariz y boca, y se espira suavemente. Si su tórax se eleva, nos retiramos para permitir que descienda y se repite la operación varias veces.

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