Archivos para 'PRODUCTOS INFANTILES Y SEGURIDAD' Categoría

Articulos de higiene

Artículos de higiene
Colonia, jabón líquido, leche hidratante, aceite protector, crema balsámica…, todos los productos de higiene infantil han de estar especialmente formulados para la delicada piel del bebé. En efecto, no hay que olvidar que su piel, mucho más sensible y delicada que la de un adulto, se irrita con mucha más facilidad. Debido a que contiene alcohol, la colonia no debe aplicarse ni sobre la piel del bebé ni sobre pechera.

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Bañera bebes

La bañera
Para que el baño cotidiano del bebé se realice con las máximas garantías, es necesario que la bañera cumpla también importantes medidas de seguridad.
1. La bañera del bebé ha de ser capaz de permanecer firmemente afianzada en el suelo, incluso con media carga de agua, para evitar que un empujón accidental pueda desplazarla.
2. Ha de ser prácticamente imposible volcarla. Las pruebas de vuelco que debe superar un modelo antes de ser homologado se realizan siempre bajo dos supuestos: uno con media carga de agua, y otro con una carga entera.
3. El diseño no debe incluir ni el más mínimo detalle punzante que pueda dañar al bebé.
4. Todos los materiales empleados deben ser no tóxicos.
Para evitar accidentes hay que tener en cuenta, además, que el niño no debe permanecer en la bañera solo y sin vigilancia ni una décima de segundo. Para ello, lo mejor es tener a mano todo lo que se vaya a necesitar, preparándolo antes de empezar el baño.
La temperatura de la habitación debe ser de 20º-22º C, y la del agua de 34º-36º C, empezando siempre a llenar la bañera con el agua fría, que se templa con agua caliente.

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La trona

A partir de los 6-9 meses, edad en la que el niño se mantiene ya sentado, hasta los 3 años, la trona le permite colocarse a la altura de los mayores, vivir con los demás una experiencia común, satisfacer su creciente deseo de socialización. De modo general, le sirve de estímulo para aprender con más rapidez.
Como todos los elementos destinados al pequeño, también la trona debe cumplir ciertas normas para garantizar su seguridad.
1. Debe quedar firmemente afianzada en el suelo, con el simple peso del niño.

2. Debe superar las más rigurosas pruebas de vuelco, para garantizar la máxima estabilidad ante un empujón involuntario.
3. Todos los cantos de las partes accesibles al niño deben ser redondeados para evitar que pueda lastimarse con un saliente.
4. Los laterales no deben tener ninguna abertura, para evitar que el niño pueda llegar a deslizarse.
5. La cinta de seguridad de la entrepierna ha de ser resistente a los estirones del niño.
6. Los posapiés deben tener una anchura aproximada de 10 cm.
7. Los materiales empleados en su construcción no deberán ser tóxicos.
Las tronas homologadas según las normas de seguridad europeas son las únicas que garantizan el estricto cumplimiento de todos estos requisitos. Pero aun así, hay que tener en cuenta que no debe dejarse nunca al niño solo sin vigilancia en la trona.

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El parque

El parque
Concebido como un espacio de seguridad en el que el niño empieza a desarrollar sus primeros juegos, el parque ha de cumplir también ciertos requisitos para que pueda considerarse realmente seguro.
1. La abertura máxima de la malla debe ser de 7 mm.
Una abertura mayor permitiría que el niño trepara por ella y llegara a caerse.
2. Desde la base del parque hasta la parte superior del rosco acolchado, debe haber una altura mínima de 55 cm. La razón es evidente: se trata de impedir que el niño pueda salir del parque.
3. El parque ha de estar construido de manera que sea prácticamente imposible volcarlo por accidente.
Las pruebas de estabilidad que debe superar un determinado modelo, antes de ser homologado según las normas de seguridad europeas, sobrepasan ampliamente aquellas a las que puede verse sometido luego en el hogar.
4. El diseño del parque no debe incluir ningún canto vivo ni saliente que pueda dañar al niño.
5. Todas las piezas de montaje: tornillos, remaches, botones, etc.. deben estar fijadas de forma que el pequeño no pueda desmontarlas ni lastimarse con ellas.
6. Los materiales empleados en su fabricación no deben ser tóxicos.
El parque ha de ser un espacio de juego y experimentación para el niño, y no un lugar cómodo en el que meterlo para que no moleste. En cuanto el pequeño empiece a dar muestras de desasosiego, hay que sacarle del parque.

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La cuna

La cuna
Para que una cuna sea segura, y no implique ningún tipo de riesgo para el niño, ha de cumplir una serie de requisitos:
1. La separación entre barrotes no debe ser inferior a 6 cm ni superior a 7,5 cm. Esta distancia entre barrote y barrote es la óptima para que el niño tenga buena visibilidad y no se sienta encerrado, pero sin que corra el más mínimo peligro de poder meter la cabeza entre ellos.
2. La altura mínima desde el somier o de cualquier parte a la que el niño pueda subirse hasta la parte superior de los cabezales o el lateral debe ser de 60 cm. Con ello se trata de impedir que pueda caerse, cuando empiece a ponerse en pie.

3. El somier, protegido por el correspondiente colchón, ha de ser capaz de soportar una fuerza muy superior a la que el niño pueda ejercer saltando sobre él.
La cuna ha de ser prácticamente imposible de volcar por accidente. Para comprobar que así sea, el fabricante debe haber sometido el modelo a distintas pruebas, en condiciones mucho más adversas de lo que luego se dan normalmente en la realidad.
5. Todos los cantos y piezas que sobresalgan deben ser de formas suaves o redondeadas, para evitar que el niño se lastime si se golpea con ellos.
Los tornillos y piezas de sujeción han de ser de tal diseño que el niño no pueda manipularlos, por mucho que se empeñe. Para evitar desplazamientos accidentales, o que el hermanito pueda mover la cuna a su antojo, las ruedas sólo son aconsejables en caso de ir acopladas inicialmente a dos patas, o bien de que puedan fijarse mediante un freno. 8. Las pinturas y barnices empleados no deben ser tóxicos, ya
que el niño tiende a chuparlo todo. Sólo las cunas que cumplen todos estos requisitos están homologadas según las normas de seguridad europeas. Antes de elegir un modelo, conviene pues mirar bien su etiqueta, y asegurarse de que. efectivamente, está homologado.

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Habitacion de niños

La habitación del niño
Siempre que el tamaño del piso lo permita, el niño debe tener su propia habitación, lo que le proporciona un espacio en el que pueda sentirse a la vez libre y protegido.
No es necesario que sea muy grande, pero sí alegre, luminosa, bien ventilada y. si es posible, soleada.
A la hora de decorar la habitación infantil, hay que tener en cuenta las necesidades del niño, tanto o más que los propios gustos personales de los padres.
Las principales características de la habitación se enumeran a continuación:
—Las paredes deben ser claras y, a ser posible, lavables.
—El suelo debe ser de un material cálido, como el parqué, el linóleo, o el corcho, para poder prescindir de alfombras y moquetas, que siempre resultan poco higiénicas, ya que en ellas se acumula el polvo.
—Las cortinas han de ser cortas para que el niño no pueda tirar de ellas.
—La iluminación merece una atención especial, ya que, para el niño, tener una pequeña luz encendida durante la noche puede convertirse en una auténtica necesidad.
—Todos los enchufes deben estar convenientemente protegidos.
—Los muebles, pocos y bien elegidos, deben cumplir una serie de normas indispensables para garantizar la seguridad del niño.

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Colchon bebe

El colchón
Ha de ser liso y resistente, para evitar que la columna vertebral del bebé se deforme. Utilizar almohadones en lugar del colchón está totalmente desaconsejado. Sobre el colchón es conveniente colocar un empapador de fibra natural o sintética, que absorba la humedad y permita la transpiración.
Durante los primeros meses de vida, el bebé debe dormir sin almohada, ya que con ella podría asfixiarse con facilidad.

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Ropa bebe

Las sábanas
Pueden ser de fibra natural o de fibra sintética; y si son ajustables a la medida del colchón, mucho mejor.
Las mantas
Han de ser ajustables o lo suficientemente grandes para que puedan recogerse debajo del colchón.
Si son de lana de la mejor calidad, una o dos bastarán para mantener el calor necesario, evitando un excesivo peso sobre el bebé.
Las mantas demasiado pesadas, al igual que las colchas confeccionadas con telas muy tupidas, dificultan además el paso del aire. Por eso son poco recomendables.
Si hace mucho frío, se puede utilizar el saco de dormir, que tiene la ventaja de evitar que el niño se destape a medianoche.
Un protector para la cuna, a juego con la colcha, hará que el bebé esté aún más seguro.

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Ropa de cuna

La ropa de cuna
Un bebé es un ser tan frágil que todas las precauciones en torno suyo son pocas. La ropa de cuna también ayuda a que ésta sea más segura para él.

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Los zapatos

Los zapatos
Mientras un niño no anda, el calzado es innecesario. La función de abrigar los pies la desempeñan los calcetines, de lana o de algodón, o las botitas, también confeccionadas con estas fibras.
Pero cuando el niño empieza a andar ha llegado el momento de comprar zapatos. Lo mejor es que éstos tengan la suela flexible y que su piel sea blanda. La idea de que el calzado debe sostener el arco del pie o que debe sujetar bien los tobillos es errónea.
En consecuencia, el calzado ha de adaptarse lo mejor posible al pie del niño; ha de ser flexible y la piel debe facilitar la transpiración. Algunos materiales como el caucho no deben usarse de manera prolongada antes de los 3 o 4 años, precisamente por la dificultad con que transpiran.
Hay que rechazar siempre el calzado que resulte demasiado grande para los pies del niño. Aunque esto permita economizar dinero, resulta una mala inversión, porque se corre el riesgo de que se adopten malas posturas. Aparte de que unos zapatos grandes hacen caer al niño con facilidad. También debe evitarse que los zapatos de un hermano o una hermana mayor pasen al pequeño. Cada pie tiene su forma y la imprime al calzado, por lo que éste es intransferible.
Para saber si unos zapatos le van bien a un niño, hay que probarle los dos, poniéndolo derecho, ya que, si está sentado, su pie tiende a encogerse. Entre la punta del zapato y el dedo gordo del pie ha de mediar 1 centímetro. Si los dedos rozan el extremo del calzado, éste se ha de desechar, aunque no esté usado.
Para andar por casa, se puede utilizar un calzado más cómodo. Las pantuflas, las zapatillas, los mocasines y los zapatos afines que dejan a los pies en libertad son muy convenientes. Si no hace frío y el suelo está bien equipado, es recomendable que el niño vaya descalzo. Esto le permite tomar conciencia de su propio cuerpo y aprender a controlar mejor su equilibrio.

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