Archivos para 'Pasos del encuentro entre el psiquiatra y su paciente' Categoría

Medicamentos

“No quiero que ningún medicamento cambie a mi hijo”

Ningún medicamento cambia lo esencial de un ser humano, así como no le soluciona los problemas del entorno. Lo único que se busca es ponerlo en mejores condiciones para que pueda empezar la búsqueda de soluciones realmente duraderas y significativas.

Resumiendo:
La medicación es sola uno de los recursos disponibles. Siempre implica riesgos, que deben ser evaluados y controlados rigurosamente. Sólo debe ser utilizada en aquellos casos en que esté realmente indicada por la patología que presenta el niño y por el impacto negativo que ésta esté teniendo en su desarrollo. Siempre deberá ser indicada y controlada por un médico psiquiatra de niños.

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Psicofármacos

“Le aumenté la dosis porque me pareció que lo necesitaba” o “Se lo suspendí porque nos fuimos de vacaciones y no llevé el medicamento” o “Le di lo que le hace tanto bien al primo”.

La indicación de un psicofármaco a un niño sólo puede hacerla el psiquiatra de niños. La psicofarmacología de niños es una rama diferente de la farmacología médica, que ni siquiera es igual a la psicofarmacología de los adultos: por ejemplo, los psicofármacos más utilizados en adultos no son aconsejables en los niños. El equilibrio neuroquímico es algo demasiado importante como para que esté en manos de personas que no tienen la formación e información necesarias.

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¿Medicarlo significa que lo que tiene es grave?

Por cierto que no. Lo único que significa que mediquemos una afección es que confiamos en que esa medida va a ayudar a su evolución o mejoría. Hay afecciones sin mayor significado pronóstico que se medican (enuresis por ejemplo) y otras muy graves que lamentablemente no pueden ser corregidas a través de un fármaco.

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Esta droga, ¿tiene efectos secundarios? ¿Cuáles?

No existe medicación efectiva que no tenga efectos secundarios. Cualquier medicamento tiene principios uímicos activos en su composición que son los que    actúan sobre nuestro organismo produciendo determinado efecto buscado, pero casi invariablemente también produce otros que no son deseados y que generalmente dependen de las dosis utilizadas. Estos deben ser informados a los padres y deben ser adecuadamente controlados por el médico. La decisión de si utilizar o no el medicamento indicado depende de valorar la eventualidad de los efectos secundarios de la medicación versus los efectos secundarios de la afección si no se la controla.

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¿Por qué apelar a una droga y no a un producto “natural”?

Últimamente se hace un uso equivocado de la palabra “natural“. En ocasiones se lo asimila a la idea que si es natural no puede hacer daño y eso es un peligrosísimo error. Los hongos venenosos son naturales y la cocaína tiene un irreprochable origen natural. Muchas veces el rótulo de “natural” nos priva de nuestro derecho a saber qué es realmente lo que estamos ingiriendo, cuánto estamos recibiendo, con qué otras sustancias tiene interacciones negativas, etc.
Un medicamento, con todos sus defectos, está avalado por muchos años de investigaciones. Sabemos la dosis necesaria por kilo de peso, sabemos qué sustancias actúan como antídoto en caso de intoxicación, conocemos con qué otras sustancias -no debe combinarse, etc. Es decir, nos ofrece un margen de seguridad que no tiene comparación con la inseguridad que significa no saber a ciencia cierta qué es lo que se está introduciendo en el organismo.

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¿Por qué apelar a una droga y no a la voluntad de curarse?

Habitualmente suele ser más difícil conceptualizar una afección psicológica que una afección del cuerpo y eso explica la tendencia tan difundida a pensar que lo psicológico no existe o es algo que no tiene la entidad de una verdadera afección. Sin embargo, la investigación en este campo ha demostrado que el sufrimiento psicológico es el resultado de que algo no está funcionando bien a nivel del sistema nervioso.Porque es allí, en el cerebro y demás estructuras nerviosas, donde tienen lugar los complejísimos procesos neuroquímicos en los cuales asientan los pensamientos, las emociones y las conductas. La alteración en el complejísimo equilibrio entre los neurotrasmisores resulta en sintomatología psicológica y es ese desequilibrio el que buscamos corregir con diferentes psicofármacos de acuerdo al caso.
Es decir, que los trastornos psicológicos pueden tener tanta base orgánica como las afecciones “del cuerpo”. ¿A cuántos de nosotros se nos ocurriría desaconsejar el uso de insulina en un diabético o de broncodilatadores en un asmático, para que se curen sólo con la acción de la voluntad?

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El trabajo con el niño

Cada caso es diferente y merece una estrategia terapéutica diferente.
Existen situaciones en las cuales no se aconseja un trabajo directo con el niño, sino que se plantea por ejemplo/una orientación familiar o algún cambio en el entorno/como, por ejemplo, cambio de escuela, participación en grupos juveniles, etc.
En otros casos el trabajo directo con el niño es lo adecuado. Y aquí contamos con diferentes recursos disponibles. De acuerdo a las necesidades de cada caso, la indicación terapéutica puede comprender una re-educación pedagógica y/o un tratamiento psicomotriz y/o una estimulación del lenguaje por ejemplo. En otros casos, la indicación puede ser la psicoterapia en sus diferentes orientaciones y estilos y/o la medicación.
Las psicoterapias: La psicoterapia es una acción psicológica que tiene como objetivo un cambio a nivel de los pensamientos, emociones y/o conductas desadaptadas de una persona, en este caso un niño o un adolescente.
De la psicoterapia se ocupan los psicoterapeutas, que a su vez son indistintamente psiquiatras o psicólogos. No todos los psiquiatras son psicoterapeutas, ni todos los psicólogos son psicoterapeutas. La formación universitaria de ninguna de estas dos carreras incluye la formación psicoterapéutica: ésta debe hacerse fuera de la Universidad y no es obligatoria. De modo que, si el psiquiatra considera que es favorable iniciar una psicoterapia, podrá llevarla a cabo él mismo, si es psicoterapeuta y lo considera adecuado o podrá derivarlo a otro técnico en caso de no ser psicoterapeuta o si porí algún motivo decide no encargarse personalmente de esa tarea.
Dentro de las psicoterapias hay diferentes modalidades: individual, grupal o familiar. Existen diferentes orientaciones teóricas: psicoanalítica, conductista, cognitiva, sistémica, gestáltica, etc. Excede el objetivo de este libro explicar los fundamentos e indicaciones de las distintas posibilidades psicoterapéuticas. Aconsejo al lector informarse antes de embarcarse en alguno de estos abordajes, de modo que pueda elegir aquel más afín con su personalidad, su padecimiento y sus expectativas.
La psicoterapia no es magia y por lo tanto no pueden curar todo, ni está indicada siempre. Muchos niños pueden beneficiarse de un abordaje psicoterapéutico y muchos otros no.
La medicación: Otra de la posibilidades terapéuticas es la medicación. Algunos padres llegan a la consulta buscando la pastillita mágica que resuelva todos los problemas y otros se niegan rotundamente a que su hijo reciba medicación psiquiátrica. Unos y otros deben recibir muy buena información para evitar que preconceptos poco realistas priven a su hijo de lo que realmente puede ayudarlo.
Veamos cuáles son las preguntas y comentarios que más frecuentemente recibimos en relación a los psicofármacos y su uso en niños y adolescentes.

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El trabajo con los maestros

Los maestros están en una situación de privilegio en cuanto a la ayuda que pueden brindar a un niño. Ellos y los padres son los verdaderos agentes del cambio posible.

Ellos están todos los días con el paciente, compartiendo tareas y vivencias que constituyen la verdadera vida. Los maestros, con mucha frecuencia, deben formar parte del “equipo“, pues son observadores y actores privilegiados en la vida de los niños.
Es necesario que el diálogo entre el técnico tratante y los maestros sea permanente y fluido, para que se conforme un verdadero equipo de trabajo. Un ejemplo muy claro es en el caso de los niños con déficit atencional e hiperactividad, en los cuales se puede pasar del caos al relativo orden planificando en conjunto las acciones en el aula.

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El trabajo con los padres

Lo primero que el psiquiatra de niños tiene que hacer es conseguir que los padres entiendan de una manera realista lo que le pasa a su hijo. Si el padre cree equivocadamente que su hijo lo único que busca con sus síntomas es molestarlo o llamarle la atención, estará actuando consecuentemente de manera equivocada, quitándole al niño la oportunidad de recibir el apoyo y la ayuda que necesita. Asimismo, ayudar a los padres a pensar nuevas y mejores maneras de relacionarse con los niños, abrir nuevos y más francos canales de comunicación,enseñarles maneras más eficientes de poner límites, puede generar un clima mucho más apto para el desarrollo normal y armónico de una familia.
Existen otras situaciones en las cuales a los padres se les requiere para tareas mucho más específicas: en ocasiones se transforman en verdaderos co-terapeutas, siguiendo los lineamientos dados por el técnico en la ayuda específica del niño. Este es el caso frecuente de el tratamiento de niños con trastorno obsesivo-compulsivo, por ejemplo.

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¿Cuál es el tratamiento que puede ayudarlo?

Basándonos en ese diagnóstico amplio, que da cuenta de cómo se entendió la situación conflictiva, se elabora una estrategia terapéutica.
La estrategia terapéutica eficaz es aquella que actúa sobre la mayor cantidad posible de factores que están interviniendo en el mantenimiento de la afección o trastorno. Por eso es que muy pocas veces se trabaja solamente con el niño. En la enorme mayoría de los casos la orientación a padres y maestros está indicada, siendo esta una poderosa herramienta de cambio.

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