Archivos para 'psicologia' Categoría

La alimentacion

Escrito por en psicologia

La importancia de la alimentación
En esta etapa es determinante para el niño la figura de la madre. La madre no sólo protege de la ansiedad, sino que además controla y filtra todos los estímulos que al niño le llegan desde el exterior, desde la temperatura, hasta el ruido, la luz, etc. A través de estos estímulos y de los que le llegan del propio cuerpo, el niño va construyendo su esquema corporal, que le permite distinguir entre su propio cuerpo y lo que es exterior al mismo. Mediante las caricias de la madre, el niño aprende a conocer paulatinamente las distintas partes de su cuerpo.
Una parte fundamental de estos estímulos que el niño necesita para crecer vienen procurados por el acto de la alimentación. Alimentarse, para un niño, no es únicamente calmar la sensación displacentera que produce el hambre; es también una manera de establecer contacto físico con la madre, es oler, gustar, explorar con la vista y con las manos el cuerpo de la madre. De ahí la importancia que tiene como acto cotidiano que rebasa lo meramente fisiológico.

Sin Comentarios

Desarrollo afectivo

Escrito por en psicologia

El desarrollo afectivo
La importancia de las emociones en esta etapa es, por lo que se ha dicho, fundamental, porque ellas expresan lo que el niño siente y porque mediante ellas se van colocando los fundamentos de lo que será su futura personalidad.
El niño de pocos meses, que todavía no habla, tiene dos formas para expresar sus emociones: el llanto y la risa.
El llanto le sirve al bebé para comunicarse con su madre, para llamar su atención, para manifestar algo que no es agradable, como por ejemplo la sensación de hambre o de dolor.
Hay distintas formas de llanto y la madre debe saber interpretarlas correctamente. El llanto fuerte y quebrado por movimientos de succión es indicativo de que el bebé tiene hambre. Si es más prolongado y, al mismo tiempo, menos agudo, indica malestar. A veces el llanto es como un gimoteo, una especie de lamento que apenas se interrumpe y que puede durar horas. Esto significa que el bebé está captando una situación conflictiva en su entorno, conflicto que, naturalmente, se está produciendo entre sus progenitores. Si el niño padece de algún dolor muy intenso, entonces el llanto se caracteriza por ser muy agudo.
Es esencial que la madre sepa calmar al niño cuando éste llora. Hay que tener en cuenta que un bebé de pocos meses no sabe todavía esperar, y tiene que aprenderlo. Poco a poco se va dando cuenta de que la madre acude para saciar su sensación de hambre o para manifestarle su afecto, y que nunca le falla. Esto es muy importante. Pero, al mismo tiempo, tampoco se debe caer en el extremo de que la madre intervenga cada vez que el niño llora. Si esto ocurre, el llanto deja de ser una señal de comunicación para convertirse en una especie de pequeña tiranía que el bebé ejerce con respecto a su madre. Lo mejor, lo más educativo, es establecer una pauta de actuación y estimular al niño a que se adapte a ella.
Pero éste no expresa únicamente sus sensaciones desagradables. También desde muy temprano aprende a comunicar aquello que le es placentero mediante la sonrisa. Hacia los dos meses, un bebé ya es capaz de sonreír a su madre, manifestando de esta manera que la reconoce. Más tarde, hacia los cuatro o cinco meses, comienza a dedicar sus sonrisas al padre. Por la misma época, comienza a reír delante de un espejo, y esto es señal de que pronto sabrá reconocer su propia imagen.

Sin Comentarios

Afecto niños

Escrito por en psicologia

LA NECESIDAD DE AFECTO
Una de las necesidades más perentorias de un niño pequeño es la del afecto y éste se expresa como una necesidad de contacto físico. Hay que tener en cuenta que un bebé, por ejemplo, sólo puede darse cuenta del cariño de sus padres si éstos se lo demuestran haciéndole caricias, acunándolo, cogiéndolo en brazos, cantándole canciones, etc.
Los niños cuya infancia se ha visto privada de afecto manifiestan un considerable retraso en las distintas etapas evolutivas: empiezan a caminar más tarde de lo normal, presentan dificultades en el lenguaje y, en general, su desarrollo intelectual se caracteriza por serias deficiencias. «Sin afecto —escribió en cierta ocasión el célebre psicólogo Jean Piaget— no habría interés, necesidad ni motivación; y, consecuentemente, nunca se plantearían preguntas o problemas y, por lo tanto, no habría inteligencia.» Y es que, como lo afirmó el mismo psicólogo suizo, «la afectividad es una condición necesaria en la constitución de la inteligencia».
Es sabido que todos los niños captan de forma muy especial las manifestaciones de cariño de los adultos. Cuando son muy pequeños son muy sensibles al tono de voz. De ahí que se tengan que evitar los gritos y las expresiones destempladas, que constituyen una manera de traspasarles una ansiedad para lo cual todavía no tienen defensas.
Los padres, pues, no deben tener reparo alguno en el momento de expresar el afecto que sienten por sus hijos. Es bueno manifestarlo, es deseable y hasta necesario.

Sin Comentarios

Desarrollo niño

Escrito por en psicologia

La primera etapa del desarrollo evolutivo del niño es la más extraordinaria de todas. En poco más de año y medio, el recién nacido logra tenerse en pie, comienza a andar, a comer solo, a hablar, a reír… No hay ninguna otra época en la vida de una persona en la que se produzcan tantas adquisiciones, ni de tal magnitud.
Hasta no hace muchos años, se consideraba que el niño, durante los primeros meses, era un ser rudimentario. Nacía con unos reflejos, como el de respirar, chupar o agarrar; pero dado que su cerebro y su sistema nervioso no están muy desarrollados, se creía que el ver. el oír. el tocar —en una palabra, lo que el bebé sentía— eran muy primarios.
En la actualidad, las aportaciones de la moderna psicología infantil han modificado este punto de vista. Gracias a las investigaciones de las distintas escuelas psicoanalíticas y de psicólogos como Jean Piagct se ha podido comprender que la vida de un bebé no se rige únicamente por el ciclo rudimentario del despertar, llorar, ser alimentado y volver a dormir. Desde el momento en que nace, el niño siente y vive lo que ocurre en su entorno en un grado mucho mayor de lo que se suponía y de lo que normalmente tendemos a suponer los adultos.

Sin Comentarios

Psicologia niños

Escrito por en psicologia

Cuando los padres educan a sus hijos y se preocupan por su desarrollo evolutivo desde el momento de nacer, es lógico que se pregunten algunas cosas. Por ejemplo: ¿qué temperamento tendrá el niño al llegar a la vida adulta?, ¿será una persona equilibrada?, ¿tendrá el suficiente empuje como para afrontar los duros problemas de la vida?, ¿será inteligente?
En el momento de hacerse estas preguntas, los padres se plantean al mismo tiempo hasta qué punto pueden intervenir en el desarrollo de sus hijos. ¿Será acaso que éstos nacen con unos rasgos de carácter ya dados, como lo puedan ser, por ejemplo, la estatura, el metabolismo o el color del pelo? De ser así, ¿qué sentido tendría educarlos?, ¿a qué intervenir entonces en un desarrollo psíquico cuyas características fundamentales ya están dadas por la herencia?
También puede ocurrir que haya padres que se planteen estas cuestiones a la inversa. Lo que se transmite genéticamente es sólo lo biológico, pero no el «carácter». De modo que a éste es posible moldearlo desde una resuelta intervención en la vida del niño que no deje ni un cabo sin atar.
La psicología, desde su nacimiento como ciencia, ha sostenido una interminable controversia entre los partidarios de una u otra opción. Para muchos psicólogos lo determinante en la personalidad de un individuo le viene transmitido por la herencia, mientras que para muchos otros lo esencial es el medio ambiente, es decir, el entorno que rodea al niño desde el momento de nacer y que determinaría de forma absoluta su carácter.

Sin Comentarios

« Prev