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Accidentes infantiles

Ayer Guille estaba en su cuarto jugando cuando, de repente, pegó un grito que puso los pelos de punta a su mamá. Ella salió corriendo a buscarlo, pensando que se podía haber dado un buen golpe y, cuando llegó, lo encontró llorando a lágrima viva porque no podía sacar el dedo de la arandela del sonajero. ¡Qué susto por una tontería!
Lo que le pasa a Guille es muy frecuente a su edad. Cualquier pequeño accidente lo impresiona. Mamá piensa que el suceso no tiene importancia, pero para él es una tragedia sentir el dedito aprisionado. En su mundo infantil, el inocente sonajero se ha convertido en una trampa mortal de la que no ve manera de salir. Sus habilidades son limitadas todavía y no logra sacar el dedo de la arandela. Por eso tiene la sensación de que la experiencia lo sobrepasa y no puede evitar sentirse perdido ante algo así.
Como no paran ni un momento, los accidentes están a la orden del día. Rasponazos, magulladuras, alguno que otro chichón… Y claro, lo peor es cuando brota un poco de sangre. Además de sentir dolor, se asustan de la mancha roja. Aunque sólo aparezca en escena media gota, para ellos es prueba indudable de la gravedad de su herida.
Una forma de ayudarlos a superar este temor es solicitar su colaboración cuando haya que curar a otros miembros de la familia. Así aprenderán a restar importancia al hecho.
Por supuesto, a nadie se le escapa que las lesiones ofrecen a los pequeños una oportunidad de oro para llamar la atención. En cuanto se hacen un corte y gritan ¡pupa!, alguien se presenta al instante y les pone una preciosa curita.

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Accidentes infantiles

En cuanto a la seguridad física del pequeño todos los padres estarán de acuerdo en que se deben tomar todas las precauciones necesarias para evitar accidentes, pues es evidente que no se puede vigilar al niño las veinticuatro horas del día. Pero un bebé en edad de gatear no sólo se pone en peligro a sí mismo, sino a todos los objetos que para los padres representan algún valor. Y ahí es donde empieza a peligrar el bienestar psíquico del niño.

Una madre que nueve veces dice pacientemente a su hijo que no debe coger el florero de cerámica, sin que el pequeño alborotador le haga el menor caso, la décima explotará y le dará un cachete en la mano, por mucho que antes se haya jurado que nunca (¡nunca!) pegaría a su hijo. Para defender su propiedad terminará por agredir al niño.

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Juegos infantiles

6.  Vigilar que la cama del niño sea segura.
—Si es demasiado alta (litera, etc.), hay que proveerla de barandilla de seguridad.
—La separación de los barrotes de la cuna debe estar comprendida entre los 6 y los 7,5 cm.
—Los niños no deben dormir con almohadas hasta cumplidos los 2 años de edad, debido al riesgo de asfixia.
7.  No hay que dejar que los pequeños jueguen con bolsas de plástico; también hay peligro de asfixia.
8.  Si se tiene automóvil, mantenerlo siempre sin las llaves de contacto al alcance del niño. Introducir el vehículo en el garaje con e «morro» hacia delante.
9.  No permitir que el niño acceda a los lugares donde se guardan productos inflamables (garaje), material explosivo o armas de fuego
10.  No permitir el acceso de los niños a los lugares donde se guardan medicamentos o sustancias de limpieza. Estos sitios, además, siempre deben estar bajo llave.
11.  Si en el jardín de la casa existen columpios, hay que asegurarse de que el asiento es de material blando y de que la sujeción de mismo a la barra se haga mediante piezas enteras, no con cadenas.
12.  Disponer de un botiquín de primeros auxilios.
13.  Tener al alcance de la mano una lista de teléfonos de emergen cia: médicos de urgencia, policía, bomberos, compañías de gas y d electricidad.

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Prevencion accidentes infantiles

Vigilar con el mayor cuidado la cocina y sus instalaciones. —Comprobar que la altura de los fogones sea, como mínimo, de 1 m sobre el nivel del suelo.
—No dejar que los mangos de ollas o sartenes sobresalgan y puedan ser cogidos por el niño.
—Verificar que la cocina tenga una base ancha y esté debidamente afirmada, con su centro de gravedad lo más bajo posible a fin de asegurar la estabilidad.
—Utilizar hornos con luz interior y puerta aislante del calor. —Comprobar que sea correcta la ventilación en los casos en que se emplee gas. Asimismo, vigilar que no haya escapes en las cañerías. —Mantener siempre separados los productos de limpieza de los alimentos.
—Emplear fósforos de seguridad, es decir, aquellos que sólo se encienden al frotarse contra una superficie especial. —Los adultos no deben coger los recipientes con las manos húmedas pues fácilmente pueden resbalar y caer.
—Verificar muy especialmente el sistema de cierre del lavavajillas que trabaja con agua a temperaturas muy altas. —Vigilar el funcionamiento de cafeteras y ollas a presión y no olvidarlas cuando se han puesto al fuego.
Procurar que en todos los sitios donde se emplea agua caliente haya un aparato mezclador, y abrir siempre en primer lugar el grifo del agua fría. Si se emplea agua a temperaturas muy altas, debe instalarse un termostato. —Vaciar siempre las bañeras. —Establecer algún sistema de protección para la piscina.

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Accidentes infantiles

PREVENCIÓN DE ACCIDENTES INFANTILES
1.  Comprobar todos los sitios del hogar que pueden presentar un eventual peligro para el niño y elaborar una lista de los mismos, con- j signando qué cosas se han de rehacer o reformar.
2.  Aplicar la máxima atención a la instalación eléctrica del hogar. —Todos los enchufes deben estar provistos de protector.
—La instalación debe cumplir con la normativa vigente y debe ser objeto de revisiones periódicas.
—Los grandes electrodomésticos tienen que revisarse, asimismo, periódicamente, de modo especial las lavadoras, lavavajillas y neveras. —No introducir en el cuarto de baño o en la cocina aparatos que lleven resistencias eléctricas al descubierto. La asociación de la corriente y el medio húmedo es incompatible. Si se emplea calentador eléctrico, debe estar desconectado durante el baño. —No dejar que el niño manipule las instalaciones eléctricas de la casa, ni siquiera cuando la llave general de paso esté desconectada (por ejemplo, para cambiar bombillas).
—Impedir que el niño toque los aparatos conectados a la corriente con las manos o con los pies húmedos.
—Cuando el nivel de desarrollo motor del niño sea el adecuado, enseñar al niño gradualmente el uso de los interruptores.
3.  Acondicionar el ámbito del hogar de tal modo que no sea fácil que se produzcan caídas y se sufran golpes.
—Proteger debidamente las ventanas, los balcones y las terrazas con rejas, mallas metálicas o barandillas altas.
—Mantener siempre la casa bien iluminada, impidiendo al niño que permanezca solo en los lugares oscuros.
—Proteger el acceso de las escaleras demasiado empinadas o con peldaños muy altos, así como las que no están provistas de pasamanos. —Si hay puertas de cristal, éste debe ser irrompible o inastillable. —Proteger las aristas y los ángulos salientes del mobiliario mediante conteras de material blando que amortigüe los golpes. —Evitar que el niño cierre las puertas por dentro. —Mantener la puerta que da acceso a la calle cerrada con llave. —No aplicar al suelo grandes cantidades de ceras u otras sustancias deslizantes.
—Comprobar que las alfombras estén bien aseguradas por sus ángulos y que estén provistas de una buena base adherente.

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