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Alimentacion del bebe

Escrito por en El bebe

Las preguntas del millón
Qué darle, cuánto y a qué hora son las dudas más comunes de toda mamá cuando su bebé empieza a comer.
En principio, tené en cuenta que más importante que el orden en que los introduzcas es la consistencia de los alimentos: deben ser blandos, de textura homogénea (sin pedacitos) y sabor agradable.
Con respecto al horario, lo más conveniente es empezar con el almuerzo, en reemplazo de la teta o el biberón que tu bebé tomaba a esa hora. Ahora bien, si trabajas fuera de casa no te preocupes. Podes darle de comer a la tarde o a la noche, como te resulte más cómodo. Al comienzo, lo que más interesa es que ambos estén relajados y puedan disfrutar tranquilos, porque el entorno es básico para facilitar el aprendizaje.
De hecho, las primeras papillas cumplen esa función: que tu chiquito aprenda. Por eso, no tenes que angustiarte si come poco. Por el momento, su principal fuente de energía y nutrientes seguirá siendo la leche materna. ¿Cuánto? Eso depende de la densidad de energía, vale decir, de la proporción de calorías por gramo de alimento que tenga la preparación. Y también, de la capacidad gástrica de tu bebé. Lo usual es ofrecerle el equivalente a media taza de papilla y media taza de postre, aunque no necesariamente comerá esa cantidad.

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Alimentacion bebe

Escrito por en El bebe

Tu bebé está cada día más grande. Y a medida que crece, va adquiriendo nuevas habilidades. Nuevos logros que se reflejan en su comportamiento y también en sus hábitos. Cambia su manera de jugar, de comunicarse, cada vez permanece más tiempo despierto de día y duerme más horas de noche…
Pero eso no es todo: también cambia su forma de alimentarse. Hasta ahora, tomaba únicamente teta o biberón, y con eso bastaba. Pero el pediatra dijo que a partir de este momento tenes que empezar a darle otro tipo de cosas, porque la leche ya no le alcanza para cubrir sus requerimientos nutricionales.

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Alimentacion bebe

Escrito por en La Higiene

Normas de alimentación
Una vez que el niño abandona la lactancia exclusiva (alrededor del 3.°-4.° mes de vida), sus necesidades en vitaminas, oligoelementos (minerales) y sustancias orgánicas se hacen cada vez mayores.
Hacia el 6.° mes, el niño come alimentos muy variados, ya que su sistema de deglución y digestión así lo permite. Las innovaciones que paulatinamente se introducen en su dieta no siempre son bien toleradas por el niño, al menos desde un punto de vista psicológico. La medida a tomar en estos casos consiste en incluir poco a poco el nuevo alimento o en mezclarlo con otros que el niño ya se ha acostumbrado a ingerir.
La hora de la comida es también un momento esencial en el aprendizaje de una serie de pautas sociales. Del biberón ha de pasarse a la cuchara, y esto no siempre es fácil. Los padres han de armarse de paciencia y nunca han de renunciar a que el niño aprenda habilidades nuevas. Hay que tener en cuenta que, aun cuando al principio rechace los sabores nuevos, el niño terminará por aceptarlos si están gustosamente cocinados.
Por otra parte, el momento de la alimentación debe estar rodeado de condiciones placenteras. Los platos han de ser lo más variados posible y agradables a la vista. No obstante, tampoco es cuestión de sobrevalorar más de lo debido el momento de la comida, pues ello provocaría hábitos inadecuados. Lo importante, en todo caso, es tener presente que el niño se alimenta normalmente menos que el adulto, por lo que no deben exagerarse las cantidades suministradas, ni obligar al pequeño a comer cuando manifiesta no tener apetito.
Ningún niño psíquicamente normal deja de comer si tiene apetito. Es una considerable ventaja con respecto al adulto. Si un niño rechaza el alimento y dirige su interés hacia otros sectores del medio que lo rodea, no se debe forzarlo a que coma. Lo que sí es importante es inculcarle que cuando sienta ganas de comer aproveche aquellos alimentos capaces de satisfacer realmente sus necesidades vitales.
En este sentido, son especialmente recomendables los productos lácteos ligeramente azucarados (yogur de frutas, natillas, etc.), la fruta fresca y cruda y los alimentos ricos en hidratos de carbono (galletas, pan). Las golosinas, tan apetecidas por el niño, deben administrarse con cierta prudencia, ya que, por lo general, están completamente desprovistas de cualquier aporte vitamínico y contienen grandes cantidades de azúcar.

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