
Grados de Deficiencia
Los grados de deficiencia pueden considerarse, desde un punto de vista educativo, de la siguiente manera:
—Grupo «educable»: C.l. entre 50 y 75. No adquiere la capacidad de abstracción.
—Grupo «entrenable» o «susceptible de formación»: C.l. entre 30 y 50. Adquiere a veces mecanismos de lectura, pero sin llegar a su comprensión.
—Grupo «necesitado de constante protección»: C.l. inferior a 30. Entre 20 y 30 no llegan a escribir y los de menos de 20 no adquieren el lenguaje.

El niño deficiente mental
Según la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), los deficientes mentales son «individuos con una capacidad intelectual sensiblemente inferior a la media, que se manifiesta en el curso del desarrollo y se asocia a una clara alteración de los comportamientos adaptativos (maduración, aprendizaje o ajuste social)».
La inteligencia se mide por medio de tests psicométricos que proporcionan el Cociente Intelectual (C.I.). Este cociente se utiliza para establecer los grados de deficiencia mental:
Grados C.I
Límite 70-84
Leve 55-69
Moderado 40-54
Grave 25-39
Profundo 24 o menos
Esta clasificación, propuesta por Heber, es la más generalizada y, con alguna ligera variación, ha sido adoptada por la Dirección General de Sanidad y por el Ministerio de Educación. La O.M.S.. por su parte, se resiste a incluir en el renglón de los deficientes mentales a individuos con un C.I. de 68 a 85.
Este criterio de clasificación puede conducir a una etiquetación del individuo. Sólo un diagnóstico que considere todos los aspectos parciales (déficits orgánicos, carencias sociales y familiares, nivel mental) y que plantee una rehabilitación será útil para la educación y la integración del niño deficiente.
La deficiencia mental proviene de muchos factores a menudo interrelacionados. En 1968, la O.M.S. estableció la siguiente clasificación por lo que respecta a la incidencia de tales factores:
—Anteriores a la concepción (genéticos, cromosómicos, etc.). —Prenatales (infecciones; factores químicos, nutricionales, físicos, inmunológicos, alteraciones de la placenta…).
—Perinatales (asfixia, lesión en el parto y prematuridad). —Postnatales (infecciones, traumatismos; privaciones de distintos tipos: sensoriales, paternas, sociales…). —Desconocidos.
Es frecuente diagnosticar como débiles mentales a niños que presentan sólo retraso escolar por causas diversas: poca estimulación ambiental, escolaridad interrumpida, dificultades instrumentales o afectivas, etc.