La trona
A partir de los 6-9 meses, edad en la que el niño se mantiene ya sentado, hasta los 3 años, la trona le permite colocarse a la altura de los mayores, vivir con los demás una experiencia común, satisfacer su creciente deseo de socialización. De modo general, le sirve de estímulo para aprender con más rapidez.
Como todos los elementos destinados al pequeño, también la trona debe cumplir ciertas normas para garantizar su seguridad.
1. Debe quedar firmemente afianzada en el suelo, con el simple peso del niño.
2. Debe superar las más rigurosas pruebas de vuelco, para garantizar la máxima estabilidad ante un empujón involuntario.
3. Todos los cantos de las partes accesibles al niño deben ser redondeados para evitar que pueda lastimarse con un saliente.
4. Los laterales no deben tener ninguna abertura, para evitar que el niño pueda llegar a deslizarse.
5. La cinta de seguridad de la entrepierna ha de ser resistente a los estirones del niño.
6. Los posapiés deben tener una anchura aproximada de 10 cm.
7. Los materiales empleados en su construcción no deberán ser tóxicos.
Las tronas homologadas según las normas de seguridad europeas son las únicas que garantizan el estricto cumplimiento de todos estos requisitos. Pero aun así, hay que tener en cuenta que no debe dejarse nunca al niño solo sin vigilancia en la trona.
