
Qué les podemos pedir:
Ayudar a poner y levantar la mesa: si los nombramos encargados del pan, el salero y las servilletas, se lo tomarán como un juego.
Hacer de “pinches” en la cocina: con los postres (preparando flanes, gelatinas…) o dando una mano en recetas sencillas (machacar el ajo y el perejil, pelar huevos cocidos, lavar los ingredientes de la ensalada…). Pero ojo, todavía es demasiado pronto para manejar
cuchillos, cocinar con fuego o lavar recipientes
Dar de comer ai perro o al gato (o a la mascota que tengamos en
casa) al menos una vez a la semana o a una hora determinada del día.
Separar la ropa seca (blanca o de color), doblar la que ya está planchada o llevar su ropa sucia al cesto.

La elección del momento y del lugar físico donde se hacen los deberes es muy importante. Los deberes deben hacerse en un lugar tranquilo y confortable, donde haya pocas cosas que puedan distraer la atención del niño. Es muy importante que no hayan cerca ni televisores, ni juguetes, ni video juegos, ni otros niños jugando, ni nada, por cierto, que compita de manera tan desleal con la tarea. En cuanto al momento ideal de hacerlos puede ser variable y, por supuesto, debemos escuchar la preferencia y/o necesidad de cada niño y buscar que ésta armonice con las necesidades de la familia. Puede ser acordado con él el horario que se destinará a la tarea, llegando a un arreglo razonable que se cumplirá como se cumplen todos los arreglos. Este es un tema que debe establecerse una vez y por mucho tiempo: no nos embarquemos en la desgastante discusión diaria sobre la hora de los deberes.