Tag Archive 'padres e hijos'

Ser padres

Escrito por en General

¿Crianza privatizada o mayores sabios?

“Se está registrando una baja cada vez mayor en la taza de natalidad en Europa Occidental, y este fenómeno también se está percibiendo en la clase alta argentina. Esto se debe a que hoy se le da prioridad al éxito laboral y a que tener hijos sale caro y requiere de muchos cuidados que los padres trabajadores no pueden dar. En las clases altas y en zonas urbanas se recurre a guarderías y niñeras y la crianza se prívatiza. Porque en estos estratos sociales, los abuelos no son considerados para cuidar a los niños porque está cada vez más instalado el concepto que los mayores son un estorbo, ya que sólo se cree valioso lo que es joven y bello. En cambio, en el interior y el las clases bajas, donde aún se conserva la estructura tradicional de familia, los abuelos, las tías o madrinas son quienes cuidan a los niños. Entre estos grupos, como en la antigüedad, los abuelos son los sabios. Todo varía según los distintos ámbitos sociales”, asegura Jofre.

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Padres

La segunda clase de padres —quizá profesionales de la educación o más avispados por el ejemplo de amigos— decide desde el principio amueblar lo más sencillo posible: lo más necesario de armarios y por lo demás mucha goma espuma, moqueta y cojines. Si el bebe lo estropea, no se ha perdido mucho; más tarde, cuando el niño vaya al colegio —y la madre vuelva a ganar dinero— aún estarán a tiempo para comprar los muebles definitivos y decorar la casa a su gusto.

La tercera clase —esperemos que la mayoría, porque a pesar de haberse equivocado al principio, no ha sido por maldad sino por ignorancia— constata después de uno o dos años que su vivienda no es la más adecuada para albergar niños. Esto puede ser una experiencia amarga, tanto más cuanto menos ingresos económicos tenga la pareja en cuestión. Seguramente han ido ahorrando durante mucho tiempo para pagar ese sofá color crema que pronto empieza a acusar manchas sopechosas que no se quitan con ninguna de las espumas anunciadas, y esa mesa baja de cristal cuyas esquinas agudas están justo a la altura de un bebé gateante.

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Padres e Hijos

Escrito por en La Adopción

¿Cómo y cuándo le informo a mi hijo de su adopción?
Ya pocos padres adoptivos se plantean el oculta-miento de la condición de adoptado a un hijo. Hay un convencimiento creciente de que la verdad tiene que ser dicha. Pero, ¿cuál es la verdad? ¿Qué le digo? ¿Cuándo?
¿Cómo?

En realidad no existe la manera de informar que evite todo sufrimiento y dolor. Informando que son adoptados estamos informando que los padres biológicos no los quisieron, y no hay metáfora que pueda aplacar esta realidad. Pero ésta, como tantas otras realidades de la vida, debe ser enfrentada con claridad y honestidad si lo que queremos es superarla, trascenderla y lograr ser feliz a pesar de ella. El apoyo, afecto y cualidad de la relación con los padres es el antídoto
necesario.
¿Cuándo empezar? Cuanto antes, y de una manera sencilla y natural. Lo ideal es que desde siempre la condición de adoptado forme parte de la realidad de ese niño. Esto no significa que el bebé o el pre-escolar entiendan totalmente lo que significa la adopción, ni que debamos ponernos obsesivos y hablar del tema todo el tiempo. Debemos enviar al niño el claro mensaje que esto no es algo de lo que no se puede hablar, que no es una vergüenza que deba ser ocultada.
Como con todas las cosas que enseñamos a nuestros hijos, empezamos por lo más simple y lo que está a su nivel de comprensión; pero siempre dejando la puerta abierta para nuevas interrogantes y conversaciones. Este tipo de información no es algo que se habla una vez y con eso quedamos cumplidos. Por el contrario, es un tema que va a estar presente siempre implícitamente y muy frecuentemente de manera explícita. Los padres adoptivos saben que más de una vez han tenido la creencia de que el niño quedó satisfecho y que ya sabe todo lo que hay para saber; y que sin embargo en el momento menos pensado resurgen las preguntas y las dudas, como si necesitaran escuchar y procesar mil veces la misma información.

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Padres hijos

Escrito por en La Adopción

Vicisitudes en los padres biológicos
Poco sabemos, por lo general, de los padres que dan a sus hijos en adopción. En los últimos años se han formado organizaciones, en países desarrollados, que los nuclea y gracias a esto es que empezamos a conocer sus vicisitudes que, hasta ahora, quedaban enterradas por el silencio y el ocultamiento.
Estas organizaciones están mayoritariamente formadas por mujeres, seguramente aquellas para las cuales el abandono de un hijo ha sido un proceso doloroso, difícil de elaborar en soledad. Cuentan que también para ellas éste es un proceso que dura toda la vida. Aunque pase el tiempo siguen fantaseando sobre el destino de sus hijos y con una eventual reunión. La mayoría de las que tuvieron al niño siendo solteras, terminan confesando a sus maridos cuando se casan que tuvieron un hijo y que lo dieron en adopción. Hay tres sentimientos que son los que aparecen más frecuentemente en su relato: tristeza, arrepentimiento y rabia. Muchas dicen que si hubieran tenido apoyo de sus familias no hubieran renunciado a criar a su hijo.

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LOS PADRES

Es fundamental que los padres puedan apoyar realmente el proceso de enseñanza-aprendizaje, y con esto decimos mucho más que proveerlos de cuadernos y lápices, o de ayudarlos en los deberes. Deben ser capaces en primer lugar de separarse del niño, respetarle la autonomía y poder delegar su cuidado y formación por algunas horas en la escuela. Esto no resulta muy fácil para algunos padres, que viven el crecimiento de su hijo como una pérdida que les causa mucho dolor. Si no están atentos a estas emociones, pueden interferir, a veces sin darse cuenta, con todas aquellas conductas de su hijo que involucren un paso hacia la autonomía y el crecimiento, incluido el aprendizaje escolar.
Es necesario también que puedan estimular adecuadamente el deseo de aprender. Aveces vemos padres que no estimulan nada, y otros que estimulan demasiado. Tanto la sub como la sobre-estimulación pueden ahogar el entusiasmo infantil por aprender.
A veces no resulta fácil saber qué ni cuánto exigir de un niño. Frecuentemente se confunden medios con logros y se termina exigiendo sólo un buen resultado (un éxito, una buena nota). Resultaría mucho más formativo desde el punto de vista emocional, no olvidarse de estimular el medio, el proceso por el cual se llega al resultado, poniendo especial énfasis en el esfuerzo realizado.

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La historia de los padres

No todos los padres que maltratan son iguales ni están enfermos mentalmente. Pero hay algo que los caracteriza: todos, en su infancia, han sido maltratados; no han sido queridos; han sido objeto de crítica y subestimación exagerada y permanente o han sido exigidos de manera inadecuada por sus propios padres. En otras palabras, ellos mismos fueron víctimas en su infancia, y como consecuencia de ello su capacidad de tener un funcionamiento adecuado como padre o madre se vio severísimamente deteriorada.
Estos padres han aprendido a ser padres o madres violentos. El o los modelos que tuvieron fueron así, y aunque racionalmente critiquen lo que les hicieron cuando niños, cuando ellos viven determinadas situaciones la reacción que tienen es tan violenta como hubiera sido la del padre violento, en su momento.
Por otro lado, han aprendido que el niño no es un ser a respetar, proteger y amar. Han elaborado un concepto muy devaluado del niño como resultado del rechazo y la humillación de que fueron objeto cuando ellos fueron niños. Aprendieron que la relación entre un padre y un hijo es la relación entre un agresor y su víctima.
Estos niños y adolescentes maltratados crecen con grandes carencias afectivas. Una vez que tienen un hijo a veces pretenden que sea este hijo quien satisfaga sus necesidades afectivas exageradas. Esta expectativa se frustra siempre, ya que ningún hijo puede ser capaz de
borrar ese pasado y calmar la inmensa insatisfacción afectiva de estos padres. La frustración genera rabia, se reavivan dolores del pasado y se desencadena la reacción violenta con el hijo.
Pero, ¿todos los niños y niñas abusados en su infancia se transforman el padres / madres abusadores? Afortunadamente no. Algunas investigaciones estiman que 1/3 de todos los individuos que han sido severamente abusados en su infancia, van a abusar de sus hijos. Si bien es una proporción considerable, destaquemos que los 2/3 restantes logran desarrollar recursos emocionales que les permite romper con la “herencia de maltrato“. Existen realidades vitales que ayudan a que una persona pueda liberarse de este triste pasado y de su influencia negativa y que pueda ser libre de ser el tipo de padre que quiere ser. Uno de estos factores es que cuando chico y maltratado por uno de sus padres, haya podido contar con el apoyo y la protección y el cariño de el otro padre.
Otro factor importante a considerar entre los que influyen en la aparición de maltrato, es lo que la sociedad piensa y cree en relación a cómo deben tratarse los niños.

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¿Qué tiene mi hijo?

El primer objetivo al que debe apuntar el psiquiatra de niños y adolescentes es llegar a un diagnóstico. El proceso diagnóstico requiere tiempo, exploración, conocimientos extensos y profundos y mucha capacidad reflexiva. La herramienta fundamental para un diagnóstico sigue siendo la entrevista con el paciente y con su familia, juntos y/o separados. Si es necesario, se apela a algunos estudios específicos que son realizados por otros técnicos del equipo de Salud Mental: estudio psicológico, evaluación psicomotriz, evaluación pedagógica, evaluación del lenguaje, estudios biológicos, etc.
El diagnóstico no sólo implica decir: “este niño tiene tal cosa”. Un diagnóstico global no sólo le pone un nombre a lo que le está pasando al niño, sino que analiza también toda la situación que lo rodea y su entorno.
Poder diagnosticar significa poder entender la situación y poder asentar sobre una base bien segura la recomendación de tratamiento.
Es parte fundamental de la consulta que el técnico y el paciente y su familia se entiendan mutuamente. El diagnóstico debe ser compartido con los padres del niño, en términos que resulten comprensibles. El psiquiatra es un médico y como tal debe ser capaz de explicarle al paciente cómo entiende el padecimiento que lo afecta. El psiquiatra es una persona y como tal debe ser capaz de hablar el lenguaje de las personas y comunicarse con quien le pide ayuda en términos que puedan ser entendidos.
Abogamos por el trato digno y respetuoso de quienes consultan al psiquiatra de niños: el paciente y su familia tienen derecho a saber, estar informados y decidir a qué están, en definitiva, dispuestos a exponerse.

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