Cantar y bailar
Cantar y bailar
No sólo se trata de dar festivos chapuzones y sacar juguetes del fondo con enormes risas subacuáticas. Los debutantes reciben, además, un baño sonoro muy gratificante. Junto con mamá y papá aprenden a cantar en conjunto varias canciones de ritmo diverso. Con ellas bailan en el agua o atraviesan puentes fantásticos; algunas son divertidas y movedizas en tanto otras ayudan a la calma y el relax.
Existen trastornos comunes a la adaptación del bebé a las rutinas alimentarias y del sueño que, a menudo, causan malestar tanto al niño como a sus padres, quienes se preocupan y hasta se angustian por la situación. En estos casos, el agua cálida, las canciones suaves y el masaje que producen los movimientos al jugar contribuyen a normalizar dichas funciones, ya que ayudan a eliminar buena parte de la energía sobrante que aumenta la irritabilidad del pequeño.
Muchos bebés logran con su mamá mejores modos de lactancia después de “tomar la teta en la pileta” en algunas ocasiones. En los encuentros acuáticos, los chiquitos muy inquietos pueden desplegar una actividad que los hace más felices y evitan así quedar restringidos a largas horas en la cuna o a jugar en espacios pequeños.
