
Las sábanas
Pueden ser de fibra natural o de fibra sintética; y si son ajustables a la medida del colchón, mucho mejor.
Las mantas
Han de ser ajustables o lo suficientemente grandes para que puedan recogerse debajo del colchón.
Si son de lana de la mejor calidad, una o dos bastarán para mantener el calor necesario, evitando un excesivo peso sobre el bebé.
Las mantas demasiado pesadas, al igual que las colchas confeccionadas con telas muy tupidas, dificultan además el paso del aire. Por eso son poco recomendables.
Si hace mucho frío, se puede utilizar el saco de dormir, que tiene la ventaja de evitar que el niño se destape a medianoche.
Un protector para la cuna, a juego con la colcha, hará que el bebé esté aún más seguro.

La ropa del primer año
En el momento de comprar ropa, hay que pensar que un niño crece muy rápidamente. El peso y la talla de un bebé acostumbran a pasar, durante el primer año de vida, por tres etapas muy diferenciadas, a las que corresponden distintas tallas por lo que respecta a las prendas de vestir. Estas tres etapas son las siguientes:
— Del nacimiento a los 3 meses
— De los 3 meses a los 6-7 meses
— De los 6-7 meses al año.
Aunque el niño nazca en una época calurosa, no hay que olvidar que durante las primeras semanas, e incluso meses, es muy sensible al frío y a los cambios de temperatura. Esto quiere decir que siempre hay que tener a mano prendas de abrigo.
También es recomendable contar con suficiente ropa, fácil de lavar, a fin de poder cambiarlo a menudo. No hay que olvidar tampoco que la piel del bebé es muy fina y extremadamente sensible. Los tejidos de fibra sintética no siempre están indicados, sobre todo si están en contacto directo con la piel, ya que algunos bebés pueden presentar alergia a los mismos.
Las camisitas han de ser de tela muy suave. La lana empleada en la confección de jersey y chaquetilla debe ser también suave a la vez que flexible, y darse con facilidad. El bebé no debe sentirse excesivamente presionado por sus prendas. Y éstas han de ser de fácil manejo. En este sentido, no son nada recomendables los jerseys y las camisas que han de pasarse por la cabeza, pues aunque sean desahogados, resulta siempre dificultoso ponérselos a un niño pequeño
Otra cosa a tener en cuenta, además de la comodidad, es que las prendas de vestir sean seguras.