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Sintomas de la meningitis

Escrito por en La salud en el niño

Meningitis:
¿Sabes reconocerla?

Ésta es una patología infecciosa muy serla que puede curarse totalmente si se detecta a tiempo. Por eso es importantísimo que sepas cómo se manifiesta.
Hace un par de años se desató una auténtica alarma en toda España: se registraron unos casos de meningitis que aumentaban las tasas de afectados de años anteriores (casos por un número determinado de habitantes). Aunque los médicos se apresuraron a afirmar que no estábamos ante una epidemia, en pocas semanas se creó un debate sobre la conveniencia de vacunar o no a los niños.
Ahora que ya ha pasado un tiempo y ha disminuido la obsesión, conviene recordar cuáles son sus síntomas y cómo se debe actuar ante ellos.
Por contagio:
La meningitis es una infección bacteriana que provoca la inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Puede darse por meningococo (que puede ser de tres tipos A, B o C), o por el Haemophilus inluenzae tipo b (Hib), que también causa otras enfermedades como pulmonía o artritis. Pero la infección por Hib no es la más frecuente.
El meningococo se transmite por contacto directo, ya que no puede vivir fuera del cuerpo humano. Anida en la garganta o en la nariz, y es por ello que los primeros síntomas pueden confundir ya que se parecen a una infección de vías respiratorias altas con fiebre.
La bacteria se multiplica deprisa y los primeros síntomas son fiebre alta, fuertes dolores de cabeza y dolor en las articulaciones. Esto en el caso que la bacteria se extienda hacia el cerebro. Si, por el contrario, pasa a la sangre lesiona las paredes de los vasos sanguíneos provocando hemorragias que se manifiestan en forma de manchas rojizas en la piel (petequias).
Actuar con rapidez:
Una meningitis tratada precozmente con antibióticos se cura en el 95% de los casos. Y para que así sea, se tiene que actuar sin perder tiempo. No debe esperarse la presencia de todos los síntomas a la vez. En primer lugar, porque no tienen por qué darse simultánemante, y en segundo, porque el orden de aparición depende de la evolución de cada caso.
De todos modos, ante una fiebre alta que no remite con antipiréticos o si el pequeño tiene la nuca rígida conviene consultar rápidamente con el pediatra o, casi mejor, ir directamente a un servicio de urgencias.

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