
Clases de vacunas
Las vacunas que se utilizan hoy en día son la D.T.T. (difteria, tos ferina y tétanos), la polio oral, la «triple vírica» (rubéola, sarampión, parotiditis) y la antitetánica.
Vacunas como la anticolérica o la antitífica sólo se emplean en el caso de que el niño (o el adulto) viva o se traslade a alguna zona del mundo en donde la afección sea endémica, o en casos especiales. Otras vacunas, en cambio, como la antihepatitis B, sólo son necesarias en grupos de población de alto riesgo.

Prevenciones (vacunaciones)
Las vacunas son preparados biológicos confeccionados a partir de agentes infecciosos o de algunos de sus productos (toxinas), que, inyectados o tomados por vía oral, confieren una inmunidad específica contra una enfermedad determinada. El agente patógeno en cuestión suele estar inactivo o atenuado en su virulencia.
La introducción en el organismo de estas sustancias, que actúan como antígenos, determina la formación de complejos moleculares de defensa, que reciben el nombre de anticuerpos. Éstos confieren una inmunidad cuya duración es indeterminada en algunos casos, con plazos en otros, y, las más de las veces, definitiva.
Tal como puede verse en la tabla adjunta, para adquirir la inmunidad definitiva son necesarias a menudo dos o tres dosis.
En la actualidad, los preparados que se usan para la vacunación son totalmente inocuos y ya no se observan los graves casos de reacción que se presentaban en los primeros años de esta práctica. A lo sumo, puede que aparezca una pequeña inflamación dolorosa en el punto de inoculación o bien una ligera febrícula.