Tag Archive 'violencia intrafamiliar'

Consecuencias emocionales del maltrato

Escrito por en El maltrato

El niño maltratado sufre daños que surgen del maltrato directo y de todo ese clima de violencia familiar en el que es criado. Estos daños se expresan de manera diferente de acuerdo a las distintas etapas de desarrollo en que se encuentre el niño.
En un lactante maltratado, signos precoces de daño son las dificultades para alimentarlo, el llanto persistente y el retraso del desarrollo motor y social. Son bebés que no se relacionan alegremente con el adulto, son irritables y no parecen distinguir claramente entre conocidos y desconocidos.
A medida que van creciendo van adquiriendo lenta y tardíamente las conductas y logros esperados para su edad, tanto a nivel motor como a nivel cognitivo y del lenguaje.
Ya como pre-escolares, se los ve como niños ansiosos, inquietos, temerosos, como si siempre estuvieran esperando una agresión del entorno. Juegan poco y de manera poco creativa y feliz. Las niñas pueden ser excesivamente pasivas, y otros pueden tener conductas y juegos muy agresivos. La relación con el padre abusador puede ser sorprendentemente dependiente: necesitan desesperadamente su aprobación.
Los escolares maltratados son solitarios, desconfiados, retraídos y tristes. Algunos, por momentos, pueden parecer demasiado maduros para su edad. Son impulsivos, no adquieren fácilmente el autocontrol esperado para su edad. Su autoestima es muy baja, tienen una muy pobre visión de sí mismos que es el reflejo de cómo los ven y tratan sus padres.
El rendimiento escolar suele ser malo por diferentes razones. Una de ellas es que más de la tercera parte de los niños abusados, tienen retardo mental y daño del sistema nervioso central como consecuencia no sólo de los repetidos traumatismos encéfalo-craneanos, sino también a causa de la deprivación de afecto materno, de la desnutrición y de la estimulación inadecuada.
Son por lo general niños agresivos. Han aprendido a ver al entorno como hostil y amenazante y, por tanto, están siempre a la defensiva y malinterpretando las acciones de los otros. Por esta razón reaccionan agresivamente frente a estímulos desconocidos o inesperados.
La relación con sus padres suele caracterizarse por la necesidad imperiosa de estos niños por mantener una imagen interna de padres buenos. Es como si necesitaran tanto creer que sus padres son buenos, que prefieren creer que ellos son los culpables del castigo. Es casi el único recurso que les permite mantener la esperanza.
Como adolescentes, persisten y aumentan todas las dificultades anteriormente descriptas. Aumentan las conductas agresivas y violentas hacia otros y hacia sí mismos: buscan el riesgo, el peligro, desprecian la vida, propia y ajena.

Sin Comentarios

Maltrato infantil

Escrito por en El maltrato

En los últimos años en nuestro país y en el mundo hemos observado una verdadera explosión de información y de preocupación por este tema, tanto a nivel popular como a nivel científico. Este fenómeno se ha acompañado de un aumento considerable en los casos conocidos de maltrato y violencia doméstica. En el Hospital Pereyra Rossel, por ejemplo, se reciben 5 casos por día sospechosos de configurar una situación de maltrato. Al parecer esto no refleja un aumento real del número de casos existentes, sino una sensibilización mayor frente al tema, lo que posibilita su denuncia frente a organismos destinados especialmente a ese fin.
Esta realidad marca una gran diferencia con la enorme tolerancia que han demostrado diferentes sociedades de diferentes culturas frente al abuso infantil. En la historia el maltrato físico, el abuso sexual y aun el asesinato de niños ha sido objeto de gran indiferencia social. Sociedades tradicionalmente reconocidas por sus aportes a la cultura universal, como la romana, mantenían prácticas aceptadas de abuso físico y sexual con los niños. Sin remontarnos tan lejanamente, mirando alrededor seguimos viendo como aún en la actualidad, donde la defensa de los derechos humanos ocupa un lugar más preponderante, existen prácticas corrientes de infanticidio algunas de ellas oficialmente toleradas (el asesinato de ías recién nacidas en China, el asesinato de los niños de la calle en Brasil, etc.).
Un dato anecdótico, que quizás nos da algún dato sobre la naturaleza humana, es que en EE.UU. fue creada muchísimo antes la Sociedad Protectora de Animales que la de niños. A fines del siglo XIX se hizo público un sonado caso de abuso físico infantil que conmovió a la sociedad de la época y que, a falta de leyes adecuadas, debió acogerse a las promovidas por la Sociedad Protectora de Animales.
Recién en 1962 se define como cuadro clínico, lo que se llamó el “síndrome del niño maltratado“, para referirse a los casos más graves de abuso físico. A partir de ese momento, el interés por el tema siguió dando lugar a múltiples investigaciones y acciones en las áreas médica, legal, y social, que ya no sólo abarca a las formas más abiertas y graves de maltrato, sino también a las más sutiles y encubiertas: la negligencia en los cuidados necesarios, el abuso emocional, el abuso sexual.
Como siempre sucede, una vez que nos sensibilizamos en relación a un problema, los casos conocidos empezaron a aumentar. Lo que antes quedaba como una vergüenza silenciosa, como un secreto padecido en las sombras, ahora sale a la luz.

2 responses so far

La violencia en nuestra realidad

Escrito por en La violencia

La violencia y sus derivados está aumentando en nuestra sociedad y eso nos preocupa a todos. Nos alarmamos de su frecuencia creciente y también por lo difícil que parece resultarle a la sociedad y a sus instituciones el pensar e implementar soluciones realmente eficaces. Frecuentemente se sigue intentando controlar la violencia aumentando la violencia de los castigos, sin considerar la importancia de generar acciones preventivas que puedan interrumpir la escalada de violencia social.
El aumento de la agresividad no es privativo de ninguna clase ni sector social: todos estamos más agresivos en el tránsito, en el fútbol, en la vida de todos los días. Todos estamos quedando sumergidos en una atmósfera cada vez más contaminada con individualismo, competitividad salvaje y vínculos agresivos con los demás. ¿Cómo pensar entonces que nuestros niños permanecerían inmunes y que crecerían como seres solidarios, cordiales y pacíficos?
No sólo ha aumentado la expresión hacia otros de la violencia, también lo ha hecho la violencia dirigida hacia uno mismo. La autoagresividad puede tener diferentes manifestaciones, desde muy evidentes a otras más disfrazadas. Nuestro país ocupa un desgraciado lugar de privilegio entre los países con mayor cantidad de suicidios, y en edades cada vez más tempranas, así como de muertes en accidentes de tránsito que en gran proporción representan acciones autoagresivas.
En este capítulo le dedicamos un apartado al maltrato, situación extrema pero frecuente y a la que no podemos cerrar más los ojos, otro al desarrollo de la agresividad en los niños porque pensamos que es allí donde se puede y debe intervenir para desbaratar la escalada, y finalmente otro a la puesta de límites para tener mejores herramientas para educar a nuestros hijos haciendo de ellos individuos con autoestima, autocontrol y sentido de la responsabilidad.

Sin Comentarios